Publicado 30/10/2020 11:08CET

Georgia.- Georgia vota en unas elecciones de las que podría salir por primera vez una coalición de Gobierno

Giorgi Gakharia, primer ministro de Georgia
Giorgi Gakharia, primer ministro de Georgia - LI MING / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO - Archivo
Mijail Saakashvili

El partido gobernante parte como favorito pero podría tener complicado encontrar apoyos en caso de no lograr una mayoría suficiente

MADRID, 30 Oct. (EUROPA PRESS) -

Georgia celebra este sábado unas elecciones parlamentarias en las que el partido goberante, Sueño Georgiano, parte como favorito pero que, dado el nuevo marco electoral, podría tener que buscar aliados para forjar el primer gobierno de coalición en la historia del país.

Tras fracasar los planes de establecer un sistema electoral plenamente proporcional y después de que los georgianos se echaran a las calles en protesta, Sueño Georgiano y la oposición llegaron a un compromiso --gracias a la mediación internacional--, en virtud del cual solo habrá 30 escaños que irán al candidato más votado en determinados distritos, mientras que los 120 restantes se distribuirán por listas de partido.

Asimismo, se acordó que para poder obtener representación parlamentaria habrá que conseguir al menos el 1 por ciento de los votos, lo que a priori debería arrojar un Parlamento mucho más plural, evitando así que un único partido se haga con una mayoría contundente.

En los últimos 25 años, el partido gobernante ha gozado de más del 50 por ciento de los votos. Primero fue la Unión de Ciudadanos de Georgia de Eduard Shevardnadze, luego el Movimiento Nacional Unido (UNM) de Mijail Saakashvili y ahora el Sueño Georgiano, fundado por el empresario Bidzina Ivanishvili, el hombre más rico del país.

Para estas elecciones, los sondeos sitúan en cabeza a Sueño Georgiano, que ha visto cómo su apoyo aumentaba a medida que avanzaba la pandemia por su buena gestión tras haber alcanzado cotas muy bajas, con el UNM como segunda fuerza. Sin embargo, no está claro si contará con una mayoría suficiente para gobernar en solitario.

Por el momento, casi todos los partidos de oposición han descartado formar coalición con Sueño Georgiano, con la única excepción de Alianza de Patriotas (AP), un partido abiertamente prorruso, si bien la formación gobernante también ha mantenido una política de acercamiento a Moscú en sus ocho años en el poder.

¿EL RETORNO DE SAAKASHVILI?

De no conseguir el actual primer ministro, Giorgi Gajaria, los apoyos suficientes para formar gobierno, el testigo pasaría con toda probabilidad al UNM. El partido ha recuperado para estas elecciones a Saakashvili como cabeza de lista. El antiguo presidente, una figura que desata odios y pasiones por igual en el país, lideró la 'Revolución de las Rosas' de 2003 y estuvo al frente del país hasta 2013.

Tras ello, abandonó Georgia y fue condenado a nueve años de cárcel en ausencia, entre otras cosas por abuso de poder y por ocultar pruebas en relación con el asesinato de un banquero. En estos años, ha estado activo en la política de Ucrania, donde fue gobernador de la región de Odessa con Petro Poroshenko como presidente del país.

Saakashvili, al que el actual presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, devolvió la ciudadanía ucraniana que le había retirado Poroshenko, tiene intención de regresar a su país pese a la condena en su contra e insiste en que ha sido víctima de un proceso político.

Sin embargo, tampoco parece evidente que llegado el caso Saakashvili pueda formar gobierno. Georgia Europea, tercera fuerza según los sondeos, ya ha dicho que no está dispuesta a formar coalición con el partido gobernante ni a respaldar a Saakashvili como primer ministro.

En la historia electoral de Georgia, "solo ha habido una transición de poder mediante elecciones, en 2012", subraya Nino Ghvinadze, experta del Eurasia Center de Atlantic Council. "Con tanta incertidumbre en torno a las elecciones de 2020, es imperativo que el Gobierno lleve a cabo unas elecciones transparentes y que los políticos trabajen para formar un gobierno de coalición saludable, si así lo indica la voluntad de los ciudadanos el 31 de octubre", sostiene.

NORMALIZACIÓN DE LA RELACIÓN CON RUSIA

Por otra parte, en estas elecciones también está en juego la relación con Rusia, en un momento de creciente inestabilidad en la región tras las multitudinarias protesta postelectorales en Bielorrusia, la reanudación del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán por Nagorno Karabaj y la reciente crisis política en Kirguistán que culminó con la renuncia del presidente Soroonbai Jeenbekov.

Tras un breve conflicto en agosto de 2008 entre Georgia y la región separatista de Osetia del Sur, Moscú reconoció como independiente tanto este territorio como Abjazia. Ambas regiones habían gozado de autonomía dentro de Georgia durante la época soviética, pero a raíz del gesto de Rusia muy pocos países han seguido sus pasos y siguen sin gozar de reconocimiento internacional.

Sueño Georgiano apostó por una política de normalización de la relación con Rusia tras acceder al poder en 2012. Pese a que los dos países no mantienen relaciones diplomáticas, se lanzaron a un "experimento único en el espacio postsoviético", según resalta Crisis Group.

Así, los dos países entablaron diálogo directo sobre cuestiones comerciales y humanitarias y otros asuntos, dejando de lado las cuestiones sensibles de índole política y seguridad, básicamente todo lo relacionado con Osetia del Sur y Abjazia. Gracias a ello se han restablecido las relaciones en distintos ámbitos pero, según subraya el citado 'think-tank' en un informe, dada la escalada de la tensión en las líneas de separación con ambas regiones "la normalización no puede seguir ignorando" a estos dos territorios.

La falta de avances en la vía política para explorar una solución a la cuestión de Abjazia y Osetia del Sur, junto con la creciente actividad en las zonas limítrofes de ambos territorios, que se están convirtiendo en fronteras de facto, ha venido generando un creciente malestar en un sector de la clase política georgiana, en particular en las filas de la UNM, que acusan a Sueño Georgiano de promover los intereses rusos en el sur del Cáucaso.

El partido de Saakashvili es partidario de una política de mayor confrontación con Rusia y sostiene que Moscú solo entiende el "lenguaje de la presión". De ahí el que, si gana, cabe esperar cambios en la política de Georgia hacia Rusia, que gracias a la 'normalización' de los últimos ocho años ha convertido al país en el segundo mayor socio comercial de Tiblisi.

"La reanudación de la confrontación con Rusia no es la respuesta, ya que perjudicaría tanto a los objetivos de Georgia como a los de Rusia y podría provocar una peligrosa escalada", alerta Crisis Group. En lugar de ello, subraya que quien gane estas elecciones en Georgia "debería asumir el desafío de definir una nueva política que calme las fricciones con Abjazia y Osetia del Sur así como con Rusia".