Publicado 06/12/2020 10:37CET

Ghana.- Ghana decide si mantiene a Akufo-Addo en el poder o permite la vuelta de Mahama

El presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo
El presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo - 2019 GETTY IMAGES / SEAN GALLUP - Archivo

El líder de la oposición ha puesto en entredicho los comicios y advertido de que podría no reconocer el resultado

MADRID, 6 Dic. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo, buscará la reelección en las elecciones de este 7 de diciembre frente al expresidente John Dramani Mahama en unos comicios que desharán el empate entre ambos tras haber protagonizado las tres últimas citas con las urnas en un país donde los dos grandes partidos han dominado la escena política durante tres décadas.

Akufo-Addo, del Nuevo Partido Patriótico (NPP), se impuso a Dramani Mahama, del Congreso Nacional Democrático (NDC), en las elecciones de 2016 con el 53,8 por ciento de los votos, después de que este último le hubiera ganado la partida en las presidenciales de 2012, con el 50,7 por ciento.

El actual mandatario parte a priori con ventaja sobre su más directo rival, principalmente gracias a su gestión de la pandemia, que ha evitado que Ghana se vea seriamente afectado.

Sin embargo, sus promesas de combatir la corrupción en el país y las medidas adoptadas, incluida la creación en 2018 de un fiscal especial encargado de investigar y procesar las denuncias de corrupción no parecen haber calado en la población. Así, según el Afrobarómetro, solo el 34 por ciento de los ghaneses creen que pueden denunciar casos de corrupción sin temor a represalias u otras consecuencias negativas para ellos.

Pero quizás lo que más podría perjudicar las opciones de reelección de Akufo-Addo es el deterioro económico que está registrando el país, ya que para este año está previsto que el PIB solo aumente un 0,9 por ciento, el dato más bajo desde 1992, debido al impacto de la pandemia.

Según alertó en septiembre el Banco Mundial, Ghana cuenta actualmente con una tasa de paro juvenil del 12 por ciento mientras que el 50 por ciento de los trabajadores ocupan puestos de menor cualificación de la que tienen, tasas ambas superiores a la media de los países del África Subsahariana.

Como consecuencia de ello, ha aumentado el descontento de los ciudadanos respecto a la gestión económica del Gobierno y también por el deterioro de sus condiciones de vida. Según el último Afrobarómetro, con datos de 2019, solo un tercio de los ghaneses consideraban como "bastante buenas" o "muy buenas" las condiciones económicas, un 35 por ciento menos que en 2017. Además, solo el 37 por ciento cree que sus condiciones de vida son bastante o muy buenas.

Así pues, está por ver si el presidente saliente consigue convencer a los ciudadanos de que su continuidad en las circunstancias actuales es lo mejor para el país o si Mahama logra llevarse el gato al agua y volver a la Presidencia, con una mujer como vicepresidenta por primera vez en la historia del país. Además de ellos dos, también habrá otros diez candidatos más en liza, aunque con escasas opciones.

TRADICIÓN DE ELECCIONES TRANQUILAS ¿EN PELIGRO?

Ghana ha mantenido hasta ahora una tradición de elecciones tranquilas desde que se instauró el sistema multipartidista en 1992, con traspasos de poder pacíficos entre el NPP y el NDC y a la inversa. En caso de que ni Akufo-Addo ni Mahama lograran más del 50 por ciento de los votos, ambos deberían enfrentarse en una segunda vuelta en un plazo de 21 días.

La presidenta de la Comisión Electoral, Jean Mensa, ya ha adelantado que los resultados deberían conocerse sin problemas al día siguiente de los comicios. En total, más de 17 millones de ghaneses están registrados para estos comicios, en los que además del presidente deberán elegir a los 275 miembros del Parlamento.

No obstante, a pesar de la tradición histórica en el país, los recientes acontecimientos en otros países de la región como Guinea o Costa de Marfil, donde la oposición rechaza la reelección de los respectivos presidentes, también planean sobre Ghana.

Mahama advirtió hace unas semanas de que el NDC no aceptará el resultado de unas elecciones con fallos. El candidato opositor dejó claro en un acto de campaña en octubre que "el 7 de diciembre, cuando se celebren estas elecciones con imperfecciones, no lo aceptaremos". "¿Quién acepta una elección con fallos? Nadie", recalcó, denunciando la manera en que la Comisión Electoral estaba preparando la cita con las urnas.

Desde el NDC también han puesto en tela de juicio la imparcialidad de la presidenta de la Comisión Electoral, ya que su designación se ha producido bajo mandato de Akufo-Addo, quien procedió a cesar a la anterior y a otros dos altos cargos por recomendación de una comisión establecida por el presidente del Tribunal Supremo en 2018.

DISPUTAS POR EL CENSO

Otro de los puntos de fricción entre el gobernante NPP y el NDC ha sido el censo electoral, toda vez que se ha procedido a la elaboración de uno nuevo, como había venido reclamando el partido gobernante tras perder por un estrecho margen en 2012.

A esto se ha sumado el hecho de que el Parlamento haya aprobado que para estas elecciones solo serán documentos válidos para votar el pasaporte y el carné de identidad, quedando fuera los viejos carnés de votante y la partida de nacimiento. Esto ha complicado el proceso de registro de los votantes y, según el NDC, disuadido a muchos de hacerlo.

"Las sospechas recurrentes sobre la independencia de la Comisión Electoral no permiten buenos augurios para la estabilidad política de Ghana a largo plazo", reconoce Sam Kwarkye, investigador de la oficina regional del Institute for Security Studies (ISS), en un artículo.

"Las deficiencias legales y estructurales que respaldan estas alegaciones deben ser abordadas para forjar la confianza en el proceso electoral y reducir la posibilidad de que los resultados sean disputados", defiende este experto.

Así las cosas, en un intento por aplacar los ánimos antes de las elecciones, este viernes los dos principales candidatos firmaron el viernes un "pacto de paz" de cara a las presidenciales auspiciado por el Consejo Nacional de Paz, en virtud del cual Akufo-Addo y Mahama se comprometieron a respetar el resultado y resolver cualquier disputa por la vía legal.

"Espero que la firma de este pacto no sea otro acto público más y que todos los partidos de este acuerdo nacional genuinamente ejercerán su papel en garantizar la paz durante y después de las elecciones", confió el presidente del citado consejo durante el acto celebrado en Accra.

PRESENCIA MILITAR EN VOLTA

También ha contribuido a crispar el ambiente previo a las elecciones el incremento de la presencia del Ejército en la región de Volta, bastión tradicional del NCP de Mahama. El Gobierno ha argumentado que su presencia es necesaria a raíz de los sucesos vividos en septiembre, cuando se produjeron ataques de separatistas, pero los líderes locales aseguran que la calma ya ha vuelto a la región.

A finales de septiembre, separatistas armados instalaron controles para bloquear los principales accesos a la región de Volta y asaltaron dos comisarías en Aveyime y Mepe, tras haber atacado previamente una armería y haberse apoderado de 10 fusiles de asalto AK47. Los atacantes saquearon las comisarías, liberaron a los detenidos y agredieron a varios agentes.

Togolandia Occidental, que abarca esencialmente la franja de tierra entre el lago Volta y la frontera de Ghana con Togo, fue colonizado por Alemania en 1884 e incorporado a su colonia de Togolandia. Tras la derrota en la Primera Guerra Mundial, se dividió en dos protectorados, uno bajo Reino Unido y otro bajo Francia.

La parte occidental se integró en la colonia británica de Costa de Oro y en 1956 decidió en referéndum independizarse junto a este territorio, constituyendo en 1957 la actual Ghana, mientras que la parte francesa obtuvo la independencia de Francia en 1960 y constituye el actual Togo. Sus habitantes tienen más en común con el país vecino y no se sienten representados por el Gobierno central.