Actualizado 02/01/2018 08:51 CET

España dice que no hay "decisión definitiva" sobre una visita a Cuba

Raúl Castro
HANDOUT/REUTERS

   El canciller Rodríguez transmitió en abril una invitación al Rey y otra a Rajoy, y Dastis dijo en septiembre que se trabajaba en ella.

   MADRID, 1 Ene. (EUROPA PRESS/Notimérica) -

   El Gobierno español ha reconocido por escrito que "no existe decisión definitiva" sobre "una eventual visita de alto nivel" a Cuba, un proyecto para el que inicialmente se barajaron las fechas de enero o febrero. "Se está trabajando en ello, en el contexto del progreso y profundización de las relaciones hispano-cubanas", añade.

   El Ejecutivo responde así a una pregunta del diputado de Ciudadanos Fernando Maura, que hablaba de "un rosario de violaciones a los derechos humanos" por parte del régimen de Raúl Castro y preguntaba si ello "implica un replanteamiento de la previsible visita de alto nivel".

   En su contestación, el Gobierno no explica los motivos de que no se haya decidido aún si se producirá la visita, de la que, en realidad, no se ha vuelto a hablar desde que el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Alfonso Dastis, afirmó el pasado septiembre desde La Habana que los dos Gobiernos la estaban preparando.

   La invitación de Cuba está cursada desde abril, cuando el canciller Bruno Rodríguez viajó a Madrid y entregó al Gobierno sendas invitaciones, una para el Rey y otra para el presidente del Ejecutivo.

NUEVO PLAZO: 19 DE ABRIL

   En septiembre, Dastis devolvió a su colega la visita y abrió la puerta a un encuentro de alto nivel antes de la retirada del presidente cubano, Raúl Castro, el jefe de Estado que los ha invitado. En aquel momento la fecha barajada era enero o febrero, puesto que Castro había anunciado su retirada para el 24 de febrero. Ahora, sin embargo, ha pospuesto su marcha hasta el 19 de abril.

   Dastis interpretaba en septiembre que Cuba prefería una visita de los Reyes pero señaló que, aunque era una posibilidad, no estaba decidido. En la Casa Real, no obstante, no han confirmado tales planes.

   Cuando esa visita finalmente se produzca, será el primer viaje oficial de un jefe de Estado o Gobierno español desde los tiempos de Felipe González. El Rey Juan Carlos y el presidente José María Aznar visitaron la isla en 1999, pero con ocasión de una cumbre latinoamericana. En diciembre de 2016 el ya Rey emérito encabezó la delegación española en el funeral de Fidel Castro.

   De producirse, una visita de los Reyes o del presidente del Gobierno se enmarcaría en un contexto de relaciones nuevo, una vez anulada la Posición Común de la UE sobre Cuba y en vigor el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación que lo sustituye, y de que España haya condonado a la isla deuda por más de 1.500 millones de euros.

   Al cambio de escenario se suma el acercamiento que propició el anterior Gobierno estadounidense --aunque la Administración Trump ha dado algunos pasos atrás-- y el interés de las empresas españolas por estar presentes en él.

   Con todo, la agenda internacional del Gobierno y del Rey también se han visto condicionadas, primero por el año de interinidad política que obligó a posponer varios viajes hasta 2017 --este año los Reyes han hecho visitas de Estado a Japón y a Reino Unido, y aún está pendiente una a Marruecos-- y después porque Cataluña ha centrado todas las preocupaciones de el Ejecutivo e incluso ha sido el eje de su acción exterior.

CRÍTICAS DE CIUDADANOS

   Por otro lado, en España el grupo de Ciudadanos se ha opuesto a la posibilidad de la visita y, además, votó en el Congreso en contra del nuevo acuerdo europeo, alegando que el régimen "no ha abandonado su política represiva" ni se ha "abierto al libre mercado", en palabras de Maura.

   Este diputado ha presentado numerosas preguntas parlamentarias para conocer la posición del Gobierno sobre situación de los derechos humanos en Cuba, entre ellas la denuncia del Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) de que no se había permitido a su director acudir a un congreso en Colombia el pasado septiembre.

   La respuesta habitual del Gobierno es que ya hace años que ha optado por "construir una relación franca y pragmática con Cuba", basada en un "diálogo crítico y respetuoso", en el que se tratan "todos los temas" y que precisamente esa mejora de la interlocución permite hablar de "estos temas con discreción y respeto".

   De hecho, defiende que para que "la labor diplomática sea efectiva" prefiere actuar con "prudencia y discreción" y no hacer públicos detalles sobre casos concretos.