Publicado 12/06/2020 15:14CET

El Gobierno de Líbano celebra una sesión de emergencia tras las nuevas protestas por la grave crisis económica

Líbano.- El Gobierno celebra una sesión de emergencia tras las nuevas protestas
Líbano.- El Gobierno celebra una sesión de emergencia tras las nuevas protestas - -/Dalati & Nohra/dpa

MADRID, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Líbano ha celebrado este viernes una sesión de emergencia tras las nuevas protestas por la grave crisis económica en la que se encuentra sumido el país y ante el desplome de la divisa nacional, después de una noche en la que manifestantes han cortado varias carreteras y erigido barricadas.

La sesión ha estado encabezada por el presidente del país, Michel Aoun, y cuenta con la presencia del primer ministro, Hasán Diab, y el presidente del Parlamento, Nabih Berri, según ha informado la agencia estatal libanesa de noticias, NNA.

Asimismo, han participado el gobernador del Banco Central, Riad Salamé; el presidente de la Asociación de Bancos, Salim Sfeir; y el vicepresidente del Sindicato de Cambistas, Mahmud Halaui, con el objetivo de abordar la caída de la libra libanesa e intentar frenar la crisis.

El ministro de Industria libanés, Imad Hobalá, ha destacado tras la sesión que la misma ha sido "positiva" y ha agregado que el Banco Central "empezará inmediatamente a insuflar dólares en el mercado".

En este sentido, Halaui ha confirmado que hay un acuerdo para "bombear dólares para apoyar los productos básicos y satisfacer las necesidades de los ciudadanos". "Seremos disciplinados a la hora de vender el dólar y lo haremos a 3.940 libras", ha detallado.

Halaui ha advertido a los ciudadanos en contra de la compraventa de dólares en el mercado negro y ha argumentado que ello llevaría a "una salida de dólares del país", en medio de las denuncias por la falta de efectivo y el temor de la población sobre la posible falta de liquidez en los bancos.

Por su parte, Diab, que se ha mostrado muy crítico en las últimas semanas con la labor de Salamé al frente del Banco Central, ha manifestado que el Gobierno no permitirá que nadie "altere el sustento de la población" y ha advertido de que esto supone "una línea roja".

Sin embargo, Berri ha descartado la posibilidad de que Salamé vaya a ser cesado. "Necesitamos a todas las personas y no hay que dejarlas de lado", ha argüido, tal y como ha recogido el portal libanés de noticias Naharnet.

LAS PROTESTAS

Las protestas del jueves derivaron en enfrentamientos con la Policía en la plaza Riad al Solh de la capital, en las inmediaciones del Parlamento y de la residencia oficial de Diab. Los antidisturbios respondieron con gases lacrimógenos, mientras que algunos de los manifestantes rompieron las fachadas de varios bancos.

Los manifestantes han coincidido en señalar la nula capacidad del actual Gobierno para hacer frente a la consecuencia de la crisis económica, empeorada tras el estallido de la pandemia de la COVID-19.

La posibilidad de una crisis alimentaria ha sido reconocida incluso por Diab, quien hace unas semanas aseguró que el país estaba al borde de esta situación y que muchas personas se quedarán pronto sin capacidad de comprar artículos de primera necesidad.

Líbano está experimentando su peor crisis económica desde la guerra civil de 1975-90. En marzo, el país anunció la suspensión de pagos de eurobonos para salvaguardar las reservas de divisas imprescindibles para cubrir las importaciones básicas.

Las protestas en Líbano arrancaron a principios de octubre después de una caída de la moneda local por primera vez en las últimas dos décadas, pero el descontento se arrastraba desde julio, cuando el Parlamento aprobó un presupuesto de austeridad para hacer frente al déficit, que costó la dimisión del anterior primer ministro, Saad Hariri.

Diab ha hecho un llamamiento a Estados Unidos y a la Unión Europea para crear un fondo de emergencias para ayudar a que Oriente Próximo no sufra una grave crisis alimentaria, ya que, de lo contrario, el hambre podría provocar nuevos flujos de migrantes con destino a Europa y una mayor desestabilización en la región.

Asimismo, su Ejecutivo ha iniciado ya contactos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para un plan de rescate económico. Es la primera ocasión en que Líbano pide ayuda financiera al FMI y se prevé que el paquete de rescate incluya unas estrictas condiciones.