Haití.- La asistencia humanitaria en Haití, víctima colateral de las protestas

Publicado 10/11/2019 8:43:27CET

Dos millones de niños han dejado de ir a clase y aumenta el número de mujeres que dan a luz sin asistencia médica, según la ONU

MADRID, 10 Nov. (EUROPA PRESS) -

Haití vive desde hace semanas una cascada de protestas ciudadanas que han forzado el cierre de servicios públicos y han debilitado aún más la situación humanitaria en el país más pobre de la región de América Latina y el Caribe. La ONU advierte de que la asistencia a "miles de haitianos vulnerables" está en peligro.

El malestar social por la falta de combustible y alimentos, por la devaluación de la moneda y por los escándalos de corrupción ha reavivado las críticas contra el presidente, Jovenel Moise, que por ahora se ha negado a dimitir ante las que son ya las peores protestas que vive el país desde su llegada al poder en febrero de 2017.

Al menos 42 personas han fallecido y otras 86 han resultado heridas por la ola de protestas desatada a mediados de septiembre, según un balance de víctimas divulgado por el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos el 1 de noviembre. La gran mayoría de las víctimas presentaban heridas de bala y las fuerzas de seguridad serían responsables de 19 de las 42 muertes.

El Alto Comisionado está "profundamente preocupado" por la evolución de la crisis y por el impacto que está acarreando sobre las necesidades básicas de la población, con bloqueos de carreteras e incidentes violentos que han disminuido el acceso a comida, agua potable, medicamentos y combustible, especialmente fuera de Puerto Príncipe.

El coordinador humanitario de la ONU en Haití, Fernando Hiraldo, también ve con preocupación los efectos colaterales de las protestas en "los más vulnerables", en la medida en que, por ejemplo, hay dos millones de niños que han dejado de ir a clase. Además, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) se vio obligado a suspender a mediados de septiembre su programa de comedores escolares.

VIDAS "EN PELIGRO"

Hiraldo estima en declaraciones a Europa Press que hay "miles" de personas con poco o ningún acceso a agua potable por la falta de combustible para las instalaciones de bombeo del suministro, mientras que a nivel médico la asistencia también es limitada. "El número de mujeres embarazadas que han dado a luz fuera de instituciones médicas y que no han recibido ayuda de profesionales cualificados sigue aumentando", advierte.

En los departamentos de Noroeste, Norte, Nipes, Sureste y Oeste, los trabajos de obstetricia están prácticamente paralizados, con el riesgo que ello conlleva para un país que registra cada mes 25.000 nacimientos y unas 3.700 complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto. "La vida de mujeres y recién nacidos está en peligro", añade Hiraldo.

En este contexto, "la comunidad humanitaria hace todo lo que puede para garantizar la continuidad de las operaciones y trabaja junto a las autoridades para resolver la situación". La ONU colabora con el Ministerio de Sanidad para mantener la actividad hospitalaria y, fruto de esta alianza, 17 centros ya han podido recibir combustible, medicinas y equipos suficientes para atender a 4,3 millones de personas durante un mes.

Las actividades portuarias y aduaneras están paralizadas, lo que deriva en un bloqueo también de los envíos de ayuda humanitaria. La Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU ha detectado también un recelo de los transportistas privados por la inseguridad imperante en el país caribeño.

Las organizaciones "exploran" la posibilidad de entregar ayuda por aire o mar, toda vez que el acceso a determinadas zonas se ha visto afectado por los cortes de carreteras. "Sin duda necesitamos hacer más y estamos contactando con todas las partes para garantizar que están al tanto y reconocen el impacto humanitario de la crisis", señala Hiraldo.

UN PLAN A LARGO PLAZO

El Banco Mundial estima que más de la mitad de la población haitiana viven por debajo del umbral de la pobreza, con menos de 2,4 dólares al día. La situación podría empeorar, habida cuenta del impacto que puede acarrear los límites sobre el reparto de ayuda "en la población más vulnerable, especialmente entre aquellos que ya sufren de inseguridad alimentaria y desnutrición", según Hiraldo.

El coordinador humanitario alerta de efectos "a largo plazo" y recuerda que los disturbios, el aumento de los precios y la caída de la producción agrícola ya se han dejado notar a nivel alimentario. La ONU calcula que un 35 por ciento de la población necesita asistencia urgente y la cifra podría aumentar al 40 por ciento en marzo de 2020 si persiste la tendencia actual.

"Actualmente, 3,7 millones de personas sufren inseguridad alimentaria, de las cuales un millón están en niveles considerados de emergencia", advierte Hiraldo, que alerta de forma especial de la extendida desnutrición entre menores de cinco años. "Unos 19.000 niños con desnutrición necesitan asistencia urgente", afirma este responsable.

Hiraldo también incide en la situación de la mujer, en un país en el que se estima que una de cada tres sufre violencia machista y una de cada ocho es víctima de violencia sexual.

LLAMAMIENTO A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

Hiraldo descarta que Haití haya quedado relegado entre las emergencias internacionales, aunque sí admite que "de la crisis actual apenas se informa y, sin duda, no está acaparando titulares en los medios internacionales". Por este motivo, cree que es momento de "trabajar duro" para llamar la atención, habida cuenta de que "la falta de fondos preocupa".

El Plan de Respuesta Humanitario para Haití reclamaba para 2019 126 millones de dólares con los que poder brindar apoyo a 2,6 millones de personas. Sin embargo, estas necesidades solo están cubiertas en un 29 por ciento, lo que evidencia, según Hiraldo, que Haití "claramente está falto de fondos" y amenaza con convertirse en "una crisis olvidada en un contexto global de crecientes necesidades humanitarias y recursos financieros limitados".

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