Publicado 16/09/2021 10:29CET

HRW acusa de crímenes de guerra contra refugiados eritreos a tropas de Eritrea y milicias tigriña en Tigray (Etiopía)

MADRID, 16 Sep. (EUROPA PRESS) -

La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) ha acusado este jueves de crímenes de guerra contra refugiados eritreos a las tropas de este país y milicias aliadas del Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF), en el marco de los combates desencadenados en noviembre de 2020 en la región etíope de Tigray (norte).

"Los refugiados eritreos fueron atacados por las mismas fuerzas de las que huyeron en su casa y por los combatientes tigriña", ha dicho la directora de HRW para el Cuerno de África, Laetitia Bader. "Los horribles asesinatos, violaciones y saqueos contra los refugiados eritreos en Tigray son evidentes crímenes de guerra", ha apuntado.

La ONG ha resaltado que entre noviembre de 2020 y enero de 2021 las fuerzas eritreas y tigriñas ocuparon en varias ocasiones los campamentos de refugiados de Hitsats y Shimelba, en los que residían miles de refugiados eritreos, donde cometieron "numerosos abusos".

Asimismo, ha manifestado que los militares eritreos también atacaron a miembros de la comunidad tigriña que vivían en los alrededores de los campamentos, antes de agregar que los combates que estallaron a mediados de julio en los campamentos de refugiados de Mai Aini y Adi Harush han dejado a los refugiados en situación de desprotección.

Eritrea no se ha pronunciado por ahora sobre las acusaciones, mientras que el portavoz del TPLF, Getachew Reda, ha afirmado que las fuerzas del grupo no estuvieron presentes en estos campamentos en dicho periodo, si bien ha incidido en que no puede responder por el comportamiento de milicias aliadas y fuerzas irregulares.

HRW ha entrevistado a 28 refugiados eritreos --23 antiguos residentes de Hitsats y cinco de Shimelba--, así como a dos residentes en Hitsats, que presenciaron los abusos por parte de las fuerzas eritreas y una milicia local tigriña, al tiempo que ha analizado imágenes por satélite.

Según sus conclusiones, las fuerzas eritreas irrumpieron el 19 de noviembre de 2020 en Hitsats y mataron de forma indiscriminada a varios residentes, tras lo que ocuparon y saquearon la ciudad y entraron en el campamento, que fue también saqueado por algunos refugiados.

Posteriormente, milicianos tigriña entraron en el campamento el 23 de noviembre y atacaron a refugiados cerca de la iglesia ortodoxa erigida en las instalaciones, lo que desencadenó unos combates entre los milicianos y las fuerzas de eritreas que se saldó con la muerte de nueve refugiados.

Una refugiada eritrea ha relatado que los milicianos tigriña mataron a su esposo cuando la familia intentaba refugiarse en la iglesia. "Mi marido tenía a nuestro hijo de cuatro años a la espalda y a nuestro hijo de seis años en sus brazos. Cuando volvía para ayudarme a entrar en la iglesia, dispararon contra él", ha agregado.

Las fuerzas eritreas detuvieron posteriormente a cerca de 20 refugiados y les trasladaron a paradero desconocido, sin que se haya esclarecido hasta ahora dónde se encuentran. Las tropas de Asmara se retiraron del campamento a principios de diciembre, lo que provocó la vuelta de milicianos tigriña, que abrieron fuego contra los presentes.

Así, a partir del 5 de diciembre se registraron ataques, detenciones arbitrarias y abusos sexuales contra refugiados por parte de estas fuerzas. "Soy una doble víctima", ha manifestado una mujer de 27 años que fue violada junto a su hermana de 17 años por parte de milicianos tigriña. "Ni en Eritrea ni ahora, aquí (en Etiopía), estoy protegida", ha lamentado.

HRW ha destacado que milicianos tigriña y miembros de un grupo armado eritreo no identificado detuvieron de forma arbitraria a cientos de refugiados en Hitsats, aparentemente para identificar a refugiados que colaboraron con las tripas eritreas o que participaron en saqueos.

NUEVOS COMBATES EN ENERO

Posteriormente, las fuerzas tigriñas se retiraron del campamento el 4 de enero tras intensos combates en los alrededores, tras lo que las fuerzas eritreas regresaron y ordenaron al resto de refugiados presentes en el lugar que abandonaran el lugar para ser trasladados al país vecino.

La organización ha manifestado que entre el 5 y el 8 de enero, las fuerzas eritreas procedieron a destruir e incendiar alojamientos e infraestructura humanitaria en el campamento, causando importantes daños materiales y dejando parte del mismo en ruinas.

Así, ha apuntado que la mayoría viajaron a pie hasta la ciudad etíope de Sheraro y la localidad de Badme, bajo control eritreo, desde donde muchos vieron que no tenían otra opción que regresar a Eritrea, pese a los riesgos. Por contra, otros lograron escapar y viajaron de nuevo hacia zonas urbanas de Etiopía.

En este contexto, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) indicó que 7.643 de los 20.000 refugiados que se encontraban en Hitsats y Shimelba en octubre de 2020 están en paradero desconocido a fecha de agosto de 2021.

"Durante años, Tigray fue un lugar seguro para los refugiados eritreos que huían de los abusos, pero ahora muchos sienten que no están seguros", ha lamentado Bader. "Tras meses de miedo, abusos y abandono, Etiopía, con el apoyo de sus socios internacionales, debe garantizar que todos los refugiados eritreos tienen acceso inmediato a la protección y la asistencia", ha zanjado.