El huracán Bolsonaro irrumpe en la política brasileña por Año Nuevo

Jair Bolsonaro, en una rueda de prensa en Brasilia
REUTERS / ADRIANO MACHADO - Archivo
Publicado 31/12/2018 9:25:48CET

   La comunidad internacional observa con atención si cumplirá sus incendiarias promesas

   MADRID, 31 Dic. (EUROPA PRESS) -

   Jair Bolsonaro se convertirá en el nuevo presidente de Brasil el 1 de enero, en medio de una enorme expectación internacional por el verdadero rumbo que adoptará su Gobierno, después de una campaña electoral dominada por lo políticamente incorrecto que le ha valido el apodo del "Trump tropical".

   Bolsonaro ha llegado hasta el Palacio del Panalto en un ascenso meteórico que ni él mismo imaginaba. Llamó primero a la puerta de las Fuerzas Armadas y fue capitán del Ejército hasta que una crítica pública a los bajos sueldos de la tropa y un supuesto plan para dinamitar el baño de su academia militar acabaron con su carrera castrense en 1987.

   Tras su expulsión de la institución armada dio el salto a la política. Pasó hasta por siete partidos hasta encontrar su lugar en el Social Liberal (PSL). Su hábitat durante los últimos 27 años ha sido el Congreso federal, aunque con escasos resultados porque solo consiguió aprobar dos proyectos de ley de los cientos que impulsó.

   En las elecciones generales de 2014 fue el político más votado de Río de Janeiro, lo que le colocó en una posición privilegiada para lanzarse a la pugna presidencial en nombre del PSL cuatro años después. Los sondeos sobre intención de voto le dibujaban en un principio como un aspirante marginal, pero poco a poco fue ganando espacio hasta dar la sorpresa.

   Paradójicamente, el empujón en las urnas se lo dio un perturbado mental que el 6 de septiembre, durante un acto electoral en Minas Gerais, le asestó una puñalada en el abdomen. Con ello, Bolsonaro saltó a las portadas de la prensa nacional e internacional consiguiendo que muchos brasileños le pusieran cara.

   El 7 de octubre, en la primera vuelta, arrasó sumando un 46 por ciento de los votos. El segundo más votado, el izquierdista Fernando Haddad, se adjudicó un 29 por ciento. Bolsonaro repitió victoria en el balotaje del 28 de octubre, con un 55 por ciento frente al 44 por ciento obtenido por el candidato 'petista'.

   Los analistas políticos fundamentan la hazaña electoral de Bolsonaro en un discurso populista que ha capitalizado el creciente descontento social por la crisis económica y la extendida corrupción en los partidos tradicionales, que incluso ha llevado a prisión al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

   A ello se suma una estrategia de comunicación que ha apostado por las redes sociales, donde tiene millones de seguidores, rechazando los canales habituales --prensa, radio y televisión--, y ha desafiado el formato clásico de la contienda electoral, ausentándose de los debates con otros candidatos.

SIN COMPLEJOS

   Bolsonaro se ha perfilado en estos meses como un político irreverente que no ha dudado en abordar todas y cada una de las cuestiones espinosas que han surgido, aportando algunas de su propia cosecha, y en alimentar la polémica hasta convertirse en protagonista indiscutible de la campaña electoral.

   El líder ultraderechista ya era conocido por su militarismo. En 2016, confesó que era un nostálgico de la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985. "El error fue torturar y no matar más", llegó a decir en una entrevista con una emisora local.

   Tampoco era un secreto su aversión hacia las mujeres. En 2003 le dijo a una diputada del PT que "no merece ser violada porque es muy fea" y se ratificó once años después. La misoginia alcanza también a su entorno familiar: "Tuve cuatro hijos y, en un momento de debilidad, tuve una hija".

   Además, hace gala de su homofobia. Ha declarado que prefiere ver morir a un hijo en un accidente de tráfico antes que "con un bigotudo", que si un hijo "empieza a ser 'gay'" hay que darle "un buena tunda" para corregirlo, y que "el 90 por ciento de los hijos adoptados por (parejas de hombres) van a ser homosexuales y se van a prostituir".

GOBIERNO BOLSONARO

   Bolsonaro ha confeccionado ya un Gabinete que contará con 22 ministerios, siete menos que los del Gobierno saliente de Michel Temer, entre ellos dos 'súper ministros' que dan una idea de cuáles serán sus prioridades a partir de este martes.

   Sergio Moro, el juez que puso entre rejas a Lula, será el ministro de Justicia y Seguridad. Su intención, según ha explicado, es trasladar a la arena política la batalla judicial contra la corrupción que ha liderado a través de la macro causa 'Lava Jato'.

   La segunda pata de su Ministerio le obligará a implementar la agenda de seguridad de Bolsonaro. Propone una política de "armas para todos" que facilita su compra y uso por particulares y autoriza a las fuerzas de seguridad a disparar a matar a los criminales, en un país que en 2017 batió récord de homicidios, con una media de siete por hora.

   Paulo Guedes será el 'súper ministro' encargado de materializar la "economía liberal con un Estado fuerte" que pregona Bolsonaro. Según ha avanzado, se traducirá en una ola de privatizaciones que excluirá a las "campeonas nacionales" Petrobras y Electrobras y en reformas estructurales para aumentar los ingresos y reducir los gastos.

   El cuadro gubernamental lo completan varios militares, entre los que destacan el vicepresidente electo Hamilton Mourao y el astronauta Marcos Pontes, un grupo de tecnócratas procedentes del PSL y Los Demócratas (DEM) y la pastora evangélica Damares Alves.

   El DEM y Alves son un claro guiño al Congreso, más fragmentado de lo habitual --hay 30 partidos--, con dominio del 'gran centro', en el que se enmarcan Los Demócratas, y una influencia notable de los diputados evangélicos. El PSL es la segunda fuerza pero solo representa un diez por ciento, por lo que Bolsonaro necesitará pactar para hacer realidad su 'hoja de ruta'.

EL "TRUMP TROPICAL"

   "Estos nombramientos van configurando un Gobierno liberal en lo económico, conservador en los principios sociales y religiosos y seguidor de la política exterior de los Estados Unidos de Donald Trump", señalan Anna Ayuso, investigadora senior del CIDOB, y Julimar da Silva Bichara, de la Universidad Autónoma de Madrid, en un informe del 'think tank'.

   Una de sus primeras medidas en política exterior será trasladar la Embajada de Brasil en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, tal y como hizo Trump rompiendo el consenso internacional sobre la necesidad de que el estatus de la ciudad santa se decida en un eventual diálogo de paz entre israelíes y palestinos, que la reclaman como capital.

   En el escenario regional, ha prometido combatir --solo en el ámbito diplomático-- a los gobiernos de Nicolás Maduro en Venezuela y Miguel Díaz-Canel en Cuba, empezando por retirar la invitación que el Gobierno de Temer les formuló para asistir a la toma de posesión, por lo que no estarán presentes.

   También ha seguido los pasos de Trump sobre medio ambiente. Bolsonaro sopesa retirar a Brasil del Acuerdo de París y el gigante suramericano ya no acogerá la cumbre de la ONU sobre cambio climático de 2019 (COP25). A nivel interno, ha prometido neutralizar al Movimiento Sin Tierra (MST), que pide un reparto más equitativo del campo.

   Bolsonaro imita igualmente el comportamiento del magnate neoyorquino en comercio exterior. Aunque Brasil "ya es bastante proteccionista", apunta el CIDOB, el nuevo presidente desdeña Mercosur y ve con recelo la inversión china. Por todo ello, el 'China Daily' llegó a definirlo en un editorial como el "Trump tropical".

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