Publicado 05/02/2021 16:04CET

Un influyente imam se muestra dispuesto a mediar un diálogo entre el Gobierno de Malí y los grupos armados

El presidente de transición de Malí, Bah Ndaw.
El presidente de transición de Malí, Bah Ndaw. - HABIB KOUYATE / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

Aboga por "un nuevo pacto republicano" para "salvar el país"

MADRID, 5 Feb. (EUROPA PRESS) -

El influyente imam Mahmoud Dicko ha abogado por el lanzamiento de un diálogo entre civiles y militares en Malí que lleve a "un nuevo pacto republicano" para "salvar el país", al tiempo que ha mostrado dispuesto a facilitar un diálogo entre las autoridades y los grupos armados que operan en el país africano.

"Desde el 18 de agosto, he dejado mi puerta abierta. He escuchado y observado incansablemente, pero la situación me parece demasiado grave como para guardar silencio. Si no reaccionamos ahora, de forma activa y colectiva, el Estado que nos gobierna no tiene sentido. Hace falta salvar el país", ha dicho en un comunicado titulado 'Manifiesto para la refundación de Malí'.

Dicko, que se ha referido así a la fecha del golpe de Estado contra el expresidente Ibrahim Boubacar Keita, ha hecho hincapié en que "la situación es peligrosa" y ha hablado de un Malí "gangrenado por la debilidad de la educación, la ausencia de perspectiva para la juventud, la falta de civismo, la corrupción endémica, los actos oscurantistas y los vendedores de ilusiones".

"Sobre el fondo de todo está la mala gobernanza", ha subrayado, al tiempo que ha apostado por "actuar sin descanso con las fuerzas vivas de la nación para la restauración de la autoridad del Estado". "Para ello, me comprometo a acudir a donde pueda ser útil, allá donde nuestros ciudadanos se sientan abandonados", ha agregado.

"Me comprometo a favorecer el diálogo entre todos para reconciliarnos. Me comprometo a tender puentes de intercambio entre actores civiles y armados para abordar el centro de las preocupaciones, la convivencia y la confianza entre las comunidades", ha sostenido en su comunicado, tal y como ha recogido el portal maliense de noticias Maliactu.

Así, ha recalcado que se compromete igualmente "a ir al encuentro de los hermanos y hermanas para llevar la paz a todas las regiones del país, reuniendo todas las energías confesionales" y a apoyar "toda iniciativa en favor del desarrollo y la juventud".

"Me comprometo a contribuir a la construcción de un nuevo pacto republicano entre todos los actores malienses. Se trata de un llamamiento a una oleada de fe en el futuro. Es el camino que quiero tomar a partir de ahora. No deseo ningún proyecto de sociedad que no sea el que los malienses quieren para sí mismos", ha manifestado.

"OBSESIÓN CON EL INTERÉS GENERAL"

Por otra parte, ha alertado sobre los riesgos de que las manifestaciones populares que derivaron en el golpe de Estado de agosto de 2020 contra el entonces presidente, Ibrahim Boubacar Keita, no den fruto y ha hecho hincapié en que "los gobernantes deben vivir con la obsesión del interés general".

"Nadie es perfecto. Me equivoqué al apoyar a algunos hombres que, guiados por intereses egoístas y materialistas, no encarnaron la respuesta que Malí tanto desea. Creí, como en 2013, que una participación fuerte en un proyecto electoral podría, por sí misma, traer la esperanza de la resolución de nuestros problemas de gobernanza política y social. Me equivoqué. Lo lamento sinceramente", ha remachado.

Dicko, uno de los promotores de las protestas --lideradas por el Movimiento 5 de Junio-Agrupación de Fuerzas Patrióticas (M5-RFP), del que se ha distanciado desde la asonada-- que derivaron en el golpe militar contra Keita, es una figura muy respetada en el país y que en el pasado ha mediado con los grupos yihadistas.

Las autoridades de transición surgieron tras un acuerdo sobre una 'hoja de ruta' de cara a la celebración de elecciones en el país africano tras la asonada del 18 de agosto contra Keita, que tuvo lugar después de meses de movilizaciones contra su Gobierno.

En el marco de este proceso, Bah Ndaw fue nombrado como presidente de transición el 21 de septiembre por parte de la junta militar, cuyo nombre oficial era Consejo Nacional para la Salvación del Pueblo (CNSP), mientras que el líder de la misma, Assimi Goita, fue nombrado vicepresidente.

Posteriormente, Moctar Ouane fue nombrado primer ministro, tras lo que se desveló un Ejecutivo de transición con militares en las principales carteras, lo que ya provocó críticas por parte del opositor Movimiento 5 de Junio-Agrupación de Fuerzas Patrióticas (M5-RFP), que estuvo detrás de las masivas movilizaciones contra Keita antes de la asonada.