La inquebrantable lealtad de la cúpula militar a Maduro, clave de su resistencia

Actualizado 28/06/2019 23:00:41 CET
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, rodeado de militares (Imagen de archivo)
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, rodeado de militares (Imagen de archivo)REUTERS / HANDOUT .

   Agentes cubanos forman una guardia pretoriana que se ocupa de sofocar la disidencia en la FANB

   CARACAS, 28 Jun. (Reuters/EP/Notimérica) -

   El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se mantiene en el poder, a pesar de la presión interna y de la comunidad internacional, debido fundamentalmente al firme apoyo de las Fuerzas Armadas, gracias a una 'cubanización' de las mismas que inició Hugo Chávez y ha continuado su pupilo.

   La crisis política que sufre Venezuela alcanzó un nuevo pico de tensión el pasado 23 de enero, cuando el titular de la Asamblea Nacional, el líder opositor Juan Guaidó, se autoproclamó "presidente encargado" de Venezuela para impedir que Maduro complete un segundo mandato que comenzó el 10 de enero en base a unas elecciones consideradas fraudulentas.

   Guaidó ha logrado cohesionar a la siempre atomizada oposición venezolana y cuenta con el favor de buena parte de la comunidad internacional: más de 50 países, entre ellos Estados Unidos, la mayoría de latinoamericanos y numerosos europeos, incluido España, le han reconocido como mandatario interino y han impuesto sanciones a la cúpula 'chavista'.

   Pese a ello, el Palacio de Miraflores se le resiste. La clave, según ha reconocido el propio Guaidó, es la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), casi único sostén de Maduro ante el creciente descontento popular por el colapso de los servicios públicos, la falta de comida y medicamentos y la galopante inflación.

   El 30 de abril, Guaidó lanzó su órdago dando inicio a la 'Operación Libertad' para derrocar a Maduro, asegurando que contaba con el apoyo de "un grupo importante" de militares. Pero fracasó. Aunque ya se cuentan por decenas los uniformados que han desertado, la extensa cúpula se mantiene leal a la Revolución Bolivariana.

   Reuters ha entrevistado a decenas de militares retirados y en activo, así como a personas familiarizadas con la FANB, que le han explicado que se ha convertido en una burocracia torpe con un liderazgo fragmentado y vigilado de cerca por agentes cubanos. Por tanto, incapaz de liderar la rebelión que reclaman Guaidó y sus aliados.

PLAN BOLÍVAR 2000

   Las fuentes han indicado que la transformación empezó con Chávez. Con la nueva Constitución de 1999 despojó a la Asamblea Nacional del poder de supervisar la promoción de oficiales superiores dejándole vía libre para reorganizar el alto mando a su antojo.

   Un año después alumbró el Plan Bolívar 2000 para emplear a los militares en tareas que correspondían en realidad a gobernadores y alcaldes, entre los cuales por entonces aún había adeptos al 'antiguo régimen', por un valor de 114 millones de dólares.

   "El Plan Bolívar 2000 le enseñó a muchos militares que el poder verdadero no era comandar tropa, sino manejar plata", ha contado un general retirado. "Ya tan pronto tuvieron ese poder en las manos, no lo quisieron soltar", ha sostenido bajo condición de anonimato.

   Miguel Morffe, que entonces era capitán en la remota región de La Guajira, recuerda que sus superiores le pidieron material escolar. Cuando preguntó para qué centro educativo era, su jefe directo le contestó: "Necesito esos materiales para otra cosa". "La escuela no existía", afirma.

   Tan pronto como en 2001, una larga lista de acusaciones por corrupción minaban el Plan Bolívar 2000. Chávez culpó al general Víctor Cruz, responsable del programa gubernamental, pero no fue procesado. Fue detenido el año pasado para ser juzgado por enriquecimiento ilícito.

LA 'CUBANIZACIÓN' DE LA FANB

   Tras la intentona golpista de 2002, que le sacó del poder dos días, Chávez purgó la institución armada. El Ministerio de Defensa se ocuparía de la intendencia, pero la movilización de tropas dependería del nuevo Comando Estratégico Operacional, que le informaría directamente a él.

   Además, forjó una alianza con Fidel Castro por la cual, entre otras cosas, agentes cubanos aterrizaron en Venezuela para asesorar a Chávez. Siguiendo su consejo, aumentó la presencia territorial de la FANB, creando nuevos altos cargos que se solaparon con los ya existentes desdibujando por completo la jerarquía castrense.

   Maduro ha ahondado en esta estrategia divisoria. Ha creado comandos para cada uno de los 23 estados venezolanos y Caracas y otros ocho comandos regionales por encima de ellos. "Tú anteriormente veías un general y era como ver a un obispo (...) Hace poco vi a uno en un aeropuerto (...) y los guardias nacionales ni lo saludaron", ilustra Morffe.

   Así, el comando militar de Los Andes, que antes contaba con unos 13.000 soldados supervisados por seis generales, hoy cuenta 3.000 a las órdenes de 20. Venezuela posee unos 150.000 uniformados y Estados Unidos más de un millón, sin embargo, hay 2.000 generales y almirantes venezolanos, el doble que estadounidenses y diez veces más que cuando Chávez llegó al Gobierno.

   "Se perdió la unidad de mando", dice Cliver Alcalá, un general retirado desde 2013 que ahora apoya a la oposición venezolana desde Colombia. "No se distingue quién manda en lo operativo, en lo administrativo y en lo político", comenta.

   El fallecido presidente no solo siguió el ejemplo de Cuba en eso. También replicó un modelo por el cual los militares coparon actividades civiles. En 2010, un general de Los Andes supervisaba una compleja movilización de 5.000 soldados para unas maniobras. Otro general le pidió que pospusiera el ejercicio para que instalaran bombillas eficientes en los hogares de la zona.

BAJO VIGILANCIA

   Asimismo, Chávez infiltró poco a poco a agentes cubanos dedicados a tareas de contrainteligencia, esto es, a desactivar cualquier disidencia. El general Antonio Rivero, que había estado cinco años ocupado a labores civiles, al volver a la arena militar se encontró a cubanos dirigiendo entrenamientos clasificados como "secretos de Estado". "¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué una fuerza extranjera va a manejar un secreto de Estado?", planteó.

   Maduro ha ido más allá y emplea a los agentes cubanos como una guardia pretoriana. El ex jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) Ricardo Figuera, que participó en la fallida sublevación del 30 de abril, ha contado al 'Washington Post', ya en Estados Unidos, que le fue imposible superar el filtro cubano para acceder a Maduro, por lo que tuvo que recurrir a un maletín con una clave que solo conocían ellos dos para comunicarse con él.

   Foro Penal, una ONG dedicada al seguimiento de la población penitenciaria, ha denunciado que decenas de militares han sido detenidos en los últimos años por motivos políticos. Cerca de una decena de efectivos, entre militares y policías, han desaparecido durante la reciente visita de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, a Venezuela, según sus familias y la oposición.

LEALES A MADURO

   El actual mandatario también ha aumentado el poder económico y político de los oficiales. Controlan los sectores estratégicos de la economía venezolana, incluida la petrolera estatal, PDVSA, y ocupan casi la mitad de los más de 30 cargos gubernamentales.

   Con todo ello --una jerarquía confusa, estómagos agradecidos y vigilancia cubana--, los altos cargos militares han mostrado pocos síntomas de desafección. "Vamos a permanecer nosotros siempre cumpliendo nuestras tareas constitucionales (...) bajo su mando", le ha dicho recientemente el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, a Maduro.

   "¿Qué dificulta el quiebre? El poder conversar abiertamente, directamente, con cada uno de los sectores (militares), lo cual tiene que ver con la persecución a lo interno del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), a lo interno de las Fuerzas Armadas", dijo Guaidó en mayo en un encuentro con periodistas.

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