Publicado 18/11/2019 17:09:30 +01:00CET

Irak.- Irán tejió una importante red para intentar influir en la política interior de Irak, según documentos filtrados

Reflejan el aumento del peso de Teherán ante la invasión de EEUU y su retirada de tropas en 2011

MADRID, 18 Nov. (EUROPA PRESS) -

Irán ha llevado a cabo una importante campaña para intentar influenciar en la política interior de Irak ante el vacío dejado por los estadounidenses con su retirada de tropas en 2011, según documentos de Inteligencia filtrados y publicados este lunes por The Intercept y 'The New York Times'.

Ambas publicaciones han indicado que los informes han sido verificados y redactados principalmente entre 2014 y 2015 por el Ministerio de Inteligencia iraní, si bien la fuente que los ha filtrado permanece anónima.

Fuentes oficiales iraquíes apuntaron recientemente a la intervención del jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán, Qassem Soleimani, para evitar el cese del primer ministro, Adel Abdul Mahdi, en el marco de las manifestaciones antigubernamentales que estallaron a principios de octubre.

Sin embargo, los documentos publicados este lunes apuntan a una influencia mucho más generalizada y enmarcada en un proyecto de las autoridades iraníes para mantener a Bagdad como un país aliado a sus intereses, si bien reflejan también los distintos enfoques y divisiones entre los distintos sectores de poder en Teherán.

Estos documentos apuntan que Abdul Mahdi como una persona con "una relación especial" con Irán, si bien un antiguo alto cargo estadounidense ha sostenido que eso podría tener muchos significados, y no implicar necesariamente que sea un agente iraní.

Abdul Mahdi, quien fue ministro de Petróleo en 2014 y quien trabajó de cerca con Irán durante su exilio bajo el régimen de Sadam Hussein, fue considerado como un candidato aceptable para Washington y Teherán en 2018, cuando ascendió al cargo en medio de una nueva crisis política en el país.

Los citados documentos fueron preparados por agentes del Ministerio de Inteligencia, considerado como la CIA iraní, si bien a menudo queda opacado por la Organización de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria, creada en 2009 y mucho más ideológica.

De esta forma, es este último organismo el que nombra a los embajadores en Irak, Líbano y Siria, países que considera como clave para su seguridad nacional. Además, los elegidos salen de las filas de la Guardia Revolucionaria, y no del Ministerio de Exteriores.

Entre sus principales tareas está la de conseguir alianzas y amistades con políticos importantes del país, algo facilitado por las relaciones entre estos y Teherán cuando luchaban contra el régimen de Hussein, así como cerrar acuerdos comerciales.

COMPETICIÓN CON EEUU

Entre los principales factores que impulsan la acción iraní en Irak figura la recopilación de información sobre las medidas y políticas estadounidenses en el país, en el marco de sus disputas bilaterales.

Hasán Danaiefar, embajador iraní en Irak entre 2010 y 2017, ha señalado a The Intercept y 'The New York Times' que Teherán cuenta con ventaja en la recopilación de información. "Tenemos mucha información sobre Irak en muchos temas, especialmente sobre lo que Estados Unidos hace allí", ha reconocido.

En este sentido, las autoridades iraníes trabajaron rápido para incluir en sus filas a antiguos informantes de la CIA tras la retirada de tropas estadounidenses en 2011, muchos de los cuales quedaron sin empleo y con el temor de ser asesinados por sus relaciones con Washington. Sin embargo, la influencia iraní en el país fue en aumento desde la caída de Hussein en 2003.

Según los documentos, entre estas personas figura una antigua fuente estadounidense que podría dar "visiones internas sobre los planes del Gobierno estadounidense en Irak, ya sea en su lucha con Estado Islámico o cualquier otra operación encubierta".

Asimismo, figura otro antiguo informante de la CIA que entregó a Teherán desde ubicaciones de casas seguras de la organización estadounidense hasta detalles sobre entrenamientos militares y nombres de otros iraquíes que espiaban a favor de Washington.

Los trabajos en este campo estaban relacionados además con la decisión del expresidente George W. Bush de incluir a Irán en el 'eje del mal', lo que hizo a Teherán temer una posible ofensiva y dar prioridad a todo tipo de información que permitiera hacerle frente.

Los documentos revelan además que entre los principales objetivos de Irán figuraban además evitar un colapso de Irak, impedir el fortalecimiento de milicianos suníes en la frontera con Irán, evitar también una guerra sectaria y poner trabas a una independencia del Kurdistán iraquí, que podría amenazar la integridad territorial iraní.

La Guardia Revolucionaria y Soleimani trabajaron igualmente para acabar con Estado Islámico, si bien The Intercept recalca que el foco principal era "mantener a Irak como un estado clientelar y garantizar que las facciones políticas a Irán permanecen en el poder".

LA LUCHA CONTRA ESTADO ISLÁMICO

El avance de Estado Islámico en verano de 2014 y su toma de numerosos territorios en el oeste y el norte de Irak pareció unir a Estados Unidos e Irán en la lucha contra un enemigo común, si bien los documentos reflejan que no siempre fue el caso.

Los cables reflejan que Teherán consideró el nuevo despliegue estadounidense y las operaciones de la coalición como una "cobertura" para recopilar información de Inteligencia sobre Irán".

"Lo que está pasando en los cielos sobre Irak muestra el nivel masivo de actividad por parte de la coalición", dijo un oficial iraní. "El peligro que suponen estas actividades para los intereses de Irán debe ser tomado en serio", agregó.

En este contexto, la Administración de Barak Obama presionó para el cese del entonces primer ministro, Nuri al Maliki, achacando sus políticas sectarias y políticas draconianas del ascenso de los yihadistas.

Al Maliki, muy cercano a Teherán, fue sustituido por Haider al Abadi, educado en Reino Unido y considerado como más próximo a Estados Unidos. Sin embargo, Irán consideró que el cambio no sería sustancial debido a que varios de sus ministros eran cercanos a Teherán.

Entre ellos estaba Bayan Yaber, titular de la cartera de Transportes y al que Soleimani reclamó durante un encuentro privado que diera permiso para que aviones iraníes usaran el espacio aéreo iraquí para transportar armas y suministros al presidente sirio, Bashar al Assad.

Si bien Yaber ha confirmado el encuentro, ha recalcado que los vuelos contenían únicamente ayuda humanitaria y peregrinos que querían visitar mezquitas chiíes en Siria.

RECHAZO A LA INFLUENCIA IRANÍ

A pesar de estos esfuerzos y el peso de la potencia chií en el sur de Irak --donde cuenta con oficinas religiosas y apoya a diversos partidos--, parte de la población ha expresado un rechazo creciente a esta influencia externa, a la que equiparan con la de Etados Unidos.

De hecho, una de las principales exigencias de los manifestantes ha sido romper lazos con cualquier país que quiera ejercer influencia en Irak, y varias oficinas de partidos alineados con Teherán han sido atacadas en el marco de las protestas.

En este sentido, la influencia iraní y la percepción de que trabaja para promover los intereses de la comunidad chií ha provocado un gran resentimiento entre la población suní, que en ocasiones ha virado hacia grupos como Estado Islámico para buscar protección.

La división entre las políticas internas en Irán se hizo visible con la masacre de suníes en 2014 Jurf al Sajar, en el marco de la ofensiva contra Estado Islámico.

Uno de los cables, especialmente duro con las milicias chiíes apoyadas por la Guardia Revolucionaria, recalca que "esta política de Irán en Irak ha permitido a los estadounidenses volver a Irak con mayor legitimidad".

"Algunos grupos e individuos que han estado luchando contra los estadounidenses entre los suníes ahora desean que no sólo Estados Unidos, sino también Israel, entren en Irak y lo salven de las garras de Irán", remachó.