Líbano.- Hezbolá aboga por un "gobierno de salvación" en Líbano y recalca que será parte del mismo

Publicado 08/11/2019 18:20:33CET

MADRID, 8 Nov. (EUROPA PRESS) -

El 'número dos' del partido-milicia chií libanés Hezbolá, Naim Qassem, ha abogado este viernes por la formación de un "gobierno de salvación" y ha resaltado la formación trabaja para lograr un acuerdo a tal fin.

"Estamos trabajando enérgicamente para tener un gobierno de salvación que pueda representar una oportunidad de evitar que el país descienda al caos", ha dicho, según ha informado el portal local de noticias Naharnet.

Así, ha confirmado que Hezbolá está participando en las consultas con los líderes de los bloques parlamentarios y ha expresado su deseo de que "el formato final para el primer ministro y el Gobierno emerja pronto".

Qassem ha manifestado que el partido-milicia "mantendrá su papel a la hora de abordar las preocupaciones de la población y trabajar para la reforma y combatir la corrupción".

En este sentido, ha asegurado que Hezbolá contará con "presencia y representación" en el próximo Ejecutivo. "Será parte del próximo Gobierno, ya que es parte de su pueblo", ha zanjado.

El primer ministro, Saad Hariri, presentó su dimisión la semana pasada, pero se mantiene en funciones hasta que se esclarezca la situación. En respuesta, el bloque parlamentario de Hezbolá afirmó que la dimisión del primer ministro supone "una pérdida del tiempo" necesario para sacar al país de la crisis.

Entre las opciones que se barajan está la formación de un gabinete tecnócrata en el que tengan menos representación los grandes grupos del país.

El presidente libanés, Michel Aoun, afirmó el 31 de octubre que los integrantes del próximo Ejecutivo "deben ser elegidos según sus cualificaciones y su experiencia, no por su lealtad política".

"Líbano necesita urgentemente un Gobierno armonioso que pueda ser productivo sin conflictos políticos", dijo, antes de defender que "avanzar del actual sistema sectario a un Estado civil rescataría a Líbano de los problemas del sectarismo".

Asimismo, alertó de que "explotar las protestas para enfrentar a los ciudadanos entre sí es el hecho más peligroso que puede amenazar la unidad y la paz civil en el país".

POLÍTICOS "EN OTRO PLANETA"

Durante la jornada, el líder de Fuerzas Libanesas, Samir Geagea, ha criticado que los líderes políticos parecen estar "en otro planeta", en medio del estancamiento de las negociaciones para formar Gobierno.

"A cada hora escuchamos que hay una crisis a las puertas, ya sea el (suministro de) petróleo, harina o medicinas", ha dicho, en una entrevista concedida a la agencia de noticias Reuters. "Todo se derrumba y los funcionarios están en otro planeta, tomándose su tiempo", ha lamentado.

Fuerzas Libanesas es uno de los principales partidos cristianos del país y está enfrentado a Hezbolá, al que Geagea ha acusado de intentar formar un Gobierno similar al saliente, incluida la inclusión de Yebran Basil --un político cristiano aliado del partido-milicia hasta ahora ministro de Exteriores y cuñado de Aoun--.

De esta forma, ha alertado de que la situación financiera del país es "muy, muy delicada" y ha agregado que apoyará a Hariri como primer ministro en caso de que sea capaz de formar un gobierno independiente.

Geagea ha recalcado que la formación de un gobierno de tecnócratas es la única opción posible, si bien ha incidido en que "parece que los afectados por el asunto se comportan como si nada hubiera pasado en Líbano".

Entretanto, continúan las protestas que se desataron a mediados de octubre y que han paralizado ciudades y carreteras en distintos puntos de Líbano.

Las protestas arrancaron a principios de octubre en medio del deterioro de la crisis y después de una caída de la moneda local por primera vez en las últimas dos décadas. El descontento se arrastraba ya desde julio, cuando el Parlamento aprobó un presupuesto de austeridad para hacer frente al déficit.

Líbano hace frente a una gran deuda pública y problemas financieros debido a la ralentización del flujo de capitales necesario para financiar al Gobierno, lastrado además por el escaso crecimiento y una elevada tasa de desempleo, cercana al 30 por ciento.

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