Publicado 04/09/2020 11:59:57 +02:00CET

Líbano.- La tarea imposible para las víctimas de la explosión de Beirut de reconstruir sus hogares

Líbano.- La tarea imposible para las víctimas de la explosión de Beirut de recon
Líbano.- La tarea imposible para las víctimas de la explosión de Beirut de recon - BILAL JAWICH / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

Los precios de los materiales de construcción y de los alimentos se han disparado en el último mes, alertan las ONG

MADRID, 4 Sep. (EUROPA PRESS) -

Un mes después de las explosiones registradas en el puerto de Beirut y que arrasaron buena parte de la capital libanesa, sus habitantes se esfuerzan por reconstruir sus hogares y sus vidas, pero la tragedia no ha hecho sino agravar una crisis económica ya crítica en el país, disparando los precios de los materiales de construcción y también de los alimentos.

Ya antes de la explosión, según la ONU, el 55 por ciento de los libaneses vivían en la pobreza y el 23 por ciento se encontraban en una situación de pobreza extrema. A esto hay que añadir que el valor de la moneda nacional, la libra libanesa, había caído más de un 80 por ciento desde el pasado octubre y la pandemia de COVID-19, con las consiguientes restricciones para evitar su propagación.

"La enorme inflación ha significado que el coste de los materiales básicos necesarios para reconstruir hogares y negocios esté fuera del alcance de miles de personas que ya estaban luchando por sobrevivir antes de la explosión", explica el portavoz de Oxfam en Líbano, Bachir Ayoub.

"Si bien el salario mínimo es poco menos de 450 dólares al mes, el coste de reemplazar una ventana ahora es de casi 500 dólares y una puerta de hasta 1.000 dólares. Estas familias necesitan asistencia urgente para recuperarse de este desastre y reconstruir sus vidas", subraya.

Según Oxfam, después de la explosión otros 70.000 trabajadores se han quedado sin empleo y la mitad de todos los establecimientos mayoristas, minoristas y de hostelería cercanos al lugar de la explosión han quedado destruidos. En las zonas más afectadas, explica la ONG, la mayoría de los residentes son trabajadores de ingresos bajos y medios que ganan el salario mínimo o menos.

"La mayoría ha perdido su trabajo en el puerto o los negocios en las áreas devastadas. Mucha gente no puede llevar comida a su mesa, y mucho menos reparar sus casas", resalta Ayoub.

AUMENTO DEL PRECIO DE LOS ALIMENTOS

"Estamos sumamente preocupados por el aumento de los precios de los alimentos, más del 20 por ciento cada mes, y más del 300 por ciento en un año", reconoce a su vez Aurélie du Châtelet, coordinadora de incidencia de Acción contra el Hambre (ACH) en Líbano.

Entre quienes se vieron afectados por la explosión, "además de la necesidad apremiante de cubrir las necesidades básicas en términos de alimentos, agua y saneamiento y refugio", ACH también está "viendo cómo muchas personas han perdido su empleo y no pueden comprar alimentos cada vez más caros, lo que va a tener un efecto a corto y medio plazo, sobre todo en términos de seguridad alimentaria", precisa.

En este sentido, Du Chatêlet advierte de que "las subvenciones estatales para el combustible, el trigo y los medicamentos están a punto de acabar, y es probable que esto derive en una nueva alza de los precios".

"¿Podrá la gente permitirse comer lo suficiente?", plantea, precisando que ya están recibiendo informaciones de personas que "han reducido el número de comidas diarias, o que están comiendo menos carne, productos lácteos, frutas y verduras". "Esto allana el camino a la desnutrición", previene.

Según resalta la responsable de ACH, "las tiendas que no habían cerrado por la crisis económica asociada a la pandemia, lo han hecho ahora por las pérdidas y daños materiales que han sufrido tras la explosión". "Nos preocupa enormemente la situación de las pequeñas empresas, generalmente familiares, que resultaron dañadas y que ahora están perdiendo demanda debido a la hiperinflación", admite.

Por ello, Du Chatêlet sostiene que "seguir distribuyendo alimentos puede poner en peligro a las pequeñas empresas locales", de ahí el que desde ACH apuesten por "dar prioridad a la distribución de liquidez que les permita reactivarse y salir adelante".

AYUDA MONETARIA A LOS AFECTADOS

En su opinión, la ayuda monetaria y el asesoramiento a las pequeñas y medianas empresas es fundamental para la recuperación económica del país, de ahí el que Acción contra el Hambre haya apostado por esta modalidad de ayuda, lo que permite a muchas personas hacer frente al pago de la vivienda y a la compra de alimentos y artículos de higiene.

La Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR) también apuesta por la entrega de efectivo a los afectados. De los 6.000 hogares que ha evaluado, solo el 13 por ciento contaban con ahorros a los que poder acceder, debido a las restricciones bancarias imperantes en el país desde octubre pasado.

Ante estas circunstancias, la Cruz Roja Libanesa comenzará a distribuir apoyo monetario a al menos 10.000 familias. "Gastaremos 5 millones de dólares al mes en distribución directa de efectivo para permitir que la gente tenga cierto nivel de dignidad a la hora de comprar su comida y cubrir sus propias necesidades", indica el secretario general de la organización, George Kettaneh.

"Visto el impacto y la gravedad de este desastre, muchas personas dependerán del apoyo de los donantes nacionales e internacionales durante mucho tiempo antes de que puedan reconstruir sus vidas y sus medios de subsistencia", advierte el responsable de la Cruz Roja Libanesa.

CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS

Otra de las consecuencias de la tragedia será el impacto en la salud mental de la población, al margen de las secuelas físicas que tendrán los más de 6.000 heridos. Celine El Kik, trabajadora social de KAFA, organización aliada de Oxfam, también advierte de que las secuelas mentales de la explosión persistirán mucho después de que se haya reparado el daño físico.

El Kik admite preocupación por la posibilidad de que la "creciente desigualdad y el sufrimiento que ya estábamos viendo en algunas de las comunidades más vulnerables de Líbano, como los refugiados y los trabajadores migrantes, los ancianos y la comunidad LGBTQ+, empeore y que estás personas se queden aún más atrás".

Por ello, Oxfam reclama una distribución justa y equitativa de la ayuda para brindar un apoyo fundamental a estas comunidades y personas que no podrán hacer frente a la situación y reconstruir sus vidas sin una ayuda específica y transparente. Además, recuerda que Líbano alberga el mayor número de personas refugiadas per cápita del mundo, una de cada cuatro, procedentes en su mayoría de la vecina Siria.

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