Lula da Silva, un año en la cárcel en continua lucha por su libertad

Publicado 07/04/2019 16:04:37CET
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   BRASILIA, 7 Abr. (Notimérica) -

   Este domingo 7 de abril el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cumple un año tras en prisión en la sede de la Policía Federal en Curitiba, estado de Paraná, donde permanece confinado bajo el llamado régimen cerrado, reservado para criminales de alta peligrosidad.

   "No sirve de nada intentar acabar con mis ideas, ellas ya están flotando en el aire y no tienen cómo encarcelarlas. No sirve de nada intentar frenar mis sueños, porque cuando deje de soñar, yo soñaré a través de sus cabezas y de sus sueños". Estas son las palabras que Lula da Silva pronunció en su último discurso público el 7 de abril de 2018, poco antes de entregarse a la Policía.

   Varios movimientos sociales, partidos políticos, activistas de los derechos humanos e intelectuales del mundo reclaman su liberación y denuncian el carácter político de la persecución judicial en su contra, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) permanece privado de sus derechos civiles. Lula solo ha salido dos veces de prisión. Una de ellas para ir al velatorio de su nieto.

   El exmandatario, que gobernó dos veces Brasil y dejó el cargo con un nivel de popularidad del 80%, fue condenado en 2017 por corrupción pasiva y lavado de dinero por el juez Sérgio Moro, actual ministro de Justicia del presidente Jair Bolsonaro. Un tribunal superior confirmó la pena y la amplió de nueve a 12 años.

   Moro señaló que la constructora OAS, con contratos con la petrolera estatal Petrobras, pagó al exmandatario con un tríplex (apartamento) en el balneario de Guarujá, estado de Sao Paulo. Lula asegura que la propiedad no es suya.

   En febrero de este año, fue sentenciado a otros 12 años y 11 meses, al considerar que Lula obtuvo reformas en una hacienda, igualmente a cambio de contratos en la petrolera estatal. La primera vez que fue sacado de prisión, el pasado mes de noviembre, fue justamente para prestar declaración por este caso.

   Si esta pena es ratificada en segunda instancia, sus condenas sumarían 25 años, aunque bajo la ley brasileña podría gozar de un régimen semiabierto con cuatro cumplidos, un sexto de la sentencia. Siempre que no sea condenado en otro de los procesos que tiene abiertos.

   La detención, impidió al expresidente ser candidato en unas elecciones presidenciales en las que aparecía como favorito. Sin la candidatura de Lula en las urnas, el pasado 28 de octubre un 55% de los electores eligió al ultraderechista Jair Bolsonaro, un exmilitar que había prometido que, si ganaba, el líder de la izquierda iba a "pudrirse en prisión".

HORIZONTE COMPLEJO

   Lula tiene los bienes bloqueados y su defensa se quedó sin recursos para representarlo. Por eso esta semana el Instituto Lula, que recaudaba dinero con las conferencias que daba el expresidente, subastó 50 fotos de él donadas por fotógrafos.

   El expresidente, de 73 años, pasa sus días en una habitación de 15 metros cuadrados con baño. Tiene ventanas por donde entra luz pero no puede mirar afuera. Se despierta muy temprano, hace ejercicio, camina en una cinta que le llevó su familia, lee y mira la televisión. No tiene Internet ni teléfono móvil. Escribe cartas a mano.

   No le permiten dar entrevistas ni recibir asistencia religiosa. La familia sólo puede visitarlo los jueves por la tarde y los amigos o dirigentes políticos, la mañana del mismo día. Los abogados sí se entrevistan con él a diario aunque sólo durante una hora.

   Tres veces por semana puede salir a un patio de 40 metros cuadrados, sin contacto con otros detenidos. Come lo mismo que el resto y un funcionario le mide la glucemia tres veces por semana. Quienes lo visitan aseguran que no lo ven deprimido pero sí preocupado y con rabia.

PIDEN SU LIBERTAD

   Más de 400 juristas brasileños encuadrados en la Asociación de Jueces para la Democracia de Brasil, abogan por la libertad del expresidente, que señalan es "víctima de injusticia y violencia practicada por el Estado, al haber sido condenado por corrupción pasiva y lavado de dinero en un juicio parcial y sin pruebas".

   Propuesto por el activista argentino Adolfo Pérez Esquivel como candidato al Premio Nobel de la Paz, la postulación de Lula reunió más de 600.000 firmas y fue confirmada cumpliendo con todos los requisitos.

   Entre los fundamentos de la candidatura destacan el haber reducido la tasa de desempleo cerca del 50 por ciento, haber fomentado la creación de 15 millones de empleos y la implementación de programas de educación y salud pública que elevaron el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Brasil.

   "Lula es una causa, no es un hombre. Está construyendo un mito, y contra los mitos no se puede luchar", afirmó el exmandatario de Uruguay y referente de la izquierda latinoamericana, José "Pepe" Mujica.

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