Maduro y Trump cambian el tono y se muestran dispuestos al diálogo pese a las diferencias "abismales"

Maduro
REUTERS
Publicado 27/09/2018 15:22:47CET

   MADRID, 27 Sep. (OTR/PRESS) -

   Los presidentes de Venezuela y Estados Unidos, Nicolás Maduro y Donald Trump respectivamente, han cambiado notablemente el tono de su discurso y ahora dicen mostrarse dispuestos al diálogo pese a lanzarse acusaciones, insultos y descalificaciones de manera constante.

   Trump manifestó que estaba dispuesto a hablar con Maduro aunque apenas unas horas antes había llegado a decir que "todas las opciones estaban sobre la mesa" y que Maduro "podría ser derrotado muy rápidamente si los militares lo deciden".

   El líder venezolano, en su discurso efectuado el miércoles en la Asamblea General de Naciones Unidas, aseguró estar dispuesto a hablar y estrecharle la mano a su homólogo estadounidense, aunque acto seguido arremetió contra la "agresión permanente de Washington".

   "Yo estaría dispuesto a estrechar la mano del presidente de Estados Unidos y a sentarme a dialogar sobre los asuntos de las diferencias bilaterales y los asuntos de nuestra región", dijo Maduro ante la Asamblea General de la ONU, en un discurso grandilocuente de 49 minutos en el que fustigó al imperialismo y al capitalismo.

   Maduro fue el primero que lanzó desde Caracas la idea de un encuentro con Trump. Consultado al respecto, el magnate respondió que "estaría dispuesto" si Maduro lo desea, aunque aclaró que no está en su agenda. Poco antes acababa de anunciar nuevas sanciones contra el círculo más próximo a Maduro y volvió a referirse a una opción "fuerte" contra Venezuela.

   "Y ya saben lo que quiero decir con fuerte", ha destacado el jefe de la Casa Blanca en referencia tácita a una intervención militar estadounidense.

   Aunque para Maduro, EEUU está utilizando en Venezuela el mismo esquema que empleó en Irak con las armas de destrucción masiva para justificar una intervención, ahora bajo la excusa de la crisis humanitaria, dijo de manera sorprendente que está dispuesto a "dialogar sobre los asuntos bilaterales" con el magnate pese a la "conspiración" y la "agresión permanente" que le atribuye a la Administración norteamericana.

   "A pesar de todas las diferencias que pudieran considerarse abismales, (...) estaría dispuesto a estrechar la mano del presidente de los Estados Unidos, a sentarme a dialogar sobre los asuntos de las diferencias bilaterales y los asuntos de nuestra región que así sean considerados", ha declarado Maduro.

   Venezuela, ha añadido, es un "país amigable" que "no odia" a Estados Unidos. "¿Qué tenemos diferencias presidente Donald Trump? Claro que las tenemos, pero son los diferentes los que deben dialogar, ha añadido Maduro, dispuesto a hablar con una "agenda abierta" y "con humildad" en aras del entendimiento mutuo.

   Sin embargo, Maduro no ha escatimado en críticas contra Washington en su discurso, en el que ha cuestionado las "amenazas" del republicano contra el sistema internacional y la "agresión" que se estaría planificando sobre Venezuela, un país que históricamente "se ha negado a rendirse a imperios esclavistas".

   El presidente estadounidense insistió el martes en que la situación que atraviesa el país "es una desgracia" y ha dejado claro en un posterior encuentro con el presidente de Colombia que "todas las opciones están sobre la mesa, todas". "Las más fuertes y las menos fuertes y ya sabéis a lo que me refiero con fuertes", advirtió.

PIDE UNA INVESTIGACIÓN

   La sombra de Estados Unidos sobrevuela también el ataque con drones perpetrado el 4 de agosto en Caracas, del que Maduro ha responsabilizado a opositores internos y a funcionarios de gobiernos extranjeros. El líder chavista ha solicitado a la ONU el lanzamiento de una investigación independiente para esclarecer las circunstancias del suceso y depurar responsabilidades.

   "Venezuela está en el ojo de mira de una campaña y política que parece no tener fin", ha lamentado Maduro, para quien el ataque que "habría arrojado una masacre, el asesinato de todo el alto mando institucional, político y militar" tiene implicaciones fuera de las fronteras del país sudamericano.

   Así, ha apuntado que "todas las investigaciones conducen a que el atentado terrorista se preparó, financió y planificó desde territorio de Estados Unidos", algo que el Gobierno de Maduro ya habría dado a conocer por "vía diplomática" mediante una queja en la que se incluirían los nombres y las pruebas sobre los supuestos responsables.

   Maduro, que ha pasado de puntillas por la crisis interna que atraviesa Venezuela, ha defendido que gobierna una "democracia constitucional, robustecida" y ha presumido de desarrollo nacional. "Hoy estamos más fuertes que nunca", ha proclamado en la sede de la ONU.

   "Traemos buenas noticias del esfuerzo de recuperación económica nacional mediante un programa que logra posicionar las bases de crecimiento sostenible rumbo a un nuevo modelo social", ha agregado el presidente venezolano.

   Pero los datos no avalan las declaraciones de Maduro. Tras dos décadas de gobiernos chavistas, la economía venezolana está al borde del colapso: el país con mayores reservas petroleras probadas del mundo atraviesa una fuerte escasez de alimentos y medicinas. 1,6 millones de venezolanos han sido empujados al exilio provocando un conflicto diplomático y la crisis humanitaria en las fronteras de países vecinos. Además, la inflación podría acercarse a 1.000.000 por ciento este año, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).

   Por otro lado, los gobiernos de cinco países latinoamericanos y Canadá han reclamado este miércoles al Tribunal Penal Internacional (TPI) que investigue los presuntos crímenes contra la Humanidad cometidos por el Ejecutivo venezolano en la represión de manifestaciones y opositores.

   Según las informaciones recogidas por el diario 'El Colombiano', estos seis países --Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Paraguay y Perú-- han pedido que se investiguen los supuestos crímenes en el país desde el 12 de febrero de 2014, cuando se recrudeció la crisis en Venezuela.

   La fiscal jefe del TPI, Fatou Bensouda, anunció en febrero la apertura de un examen preliminar sobre la situación en Venezuela desde abril de 2017 ante el presunto uso excesivo de la fuerza por el Gobierno y la actuación violenta de algunos manifestantes.

   En mayo, el grupo de expertos seleccionado por la Organización de Estados Americanos (OEA) para elaborar un informe sobre los posibles crímenes de alcance global cometidos por el Gobierno de Nicolás Maduro hallaron "fundamento suficiente" para llevar a las autoridades venezolanas ante el tribunal por crímenes de lesa humanidad.

   En respuesta, la misión permanente de Venezuela ante la OEA calificó de "grotesca farsa mediática" el informe y sostuvo que "dicho documento carece de valor jurídico pues emana de una autoridad usurpada".