Publicado 09/12/2021 11:32CET

Malí.- Alrededor de 1,2 millones de personas sufren hambre en Malí, una cifra que triplica la registrada hace un año

Archivo - El río Níger a su paso por la ciudad de Segou, en Malí.
Archivo - El río Níger a su paso por la ciudad de Segou, en Malí. - NICOLAS REMENELE PICTORIUM / ZUMA PRESS / CONTACTO

ONG alertan de que "la situación irá de mal en peor para millones de personas" si no se actúa "ahora"

MADRID, 9 Dic. (EUROPA PRESS) -

Alrededor de 1,2 millones de personas se encuentran en situación de hambre en Malí, cerca del triple que hace un año a causa del impacto de la creciente inseguridad, la sequía y la pandemia de coronavirus, según ha alertado este jueves una coalición de 22 organizaciones humanitarias que trabajan en el país.

Las cifras publicadas por las ONG muestran que 1.244.906 personas hacen frente a una crisis alimentaria, mientras que 3.585.989 se encuentran bajo presión. Asimismo, reflejan que 1.971.000 personas harán frente a una crisis alimentaria y 4.533.157 estarán bajo presión entre junio y agosto de 2022 si no se hace nada para hacer frente a la situación

Asimismo, las organizaciones firmantes han manifestado que 767.773 niños sufren desnutrición a causa de esta crisis, entre ellos 197.691 que sufren desnutrición aguda.

"La seguridad alimentaria está amenazada en muchos frentes en Malí. La situación irá de mal en peor para millones de personas en situación de vulnerabilidad si no actuamos ahora, con proyecciones que apuntan a un aumento del 58 por ciento en el número de personas en situación de inseguridad alimentaria el año que viene", ha dicho Adeline Benita, directora del Grupo de Trabajo Humanitario del Foro Internacional de ONG en Malí (FONGIM).

Así, los niveles de hambre son los más altos desde el inicio de la crisis en Malí en 2012, en parte a causa del duro impacto de la sequía, que ha provocado la pérdida de más de 225.000 hectáreas de campos y que afecta a más de tres millones de personas, principalmente en las regiones de Mopti, Ségou y Tombuctú.

A ello se suma que cerca de 400.000 personas se han visto desplazadas a causa de la creciente inseguridad, con muchas familias abandonando sus campos y víctimas del robo de ganado. El aumento de las operaciones de grupos yihadistas ha impedido además la entrega de ayuda a personas en situación vulnerable, al tiempo que ha limitado las labores de agricultura, ganadería y las operaciones en los mercados.

"Hombres armados atacaron nuestra aldea y nos prohibieron irnos. Con el tiempo, consumimos toda la comida que teníamos guardada y nos vimos forzados a encontrar una solución para sobrevivir", ha dicho una mujer residente de una aldea bajo cerco de los yihadistas en la región de Mopti (centro). "Mis cuatro hijos y yo escapamos a través de los matorrales durante la noche. Caminamos 20 kilómetros sin comida o agua", ha relatado.

Por otra parte, las ONG han resaltado que la combinación de inseguridad, cambio climático y pandemia ha provocado un aumento de los precios de los productos básicos, con el maíz y el arroz aumentando de precio en 2021 en Gao un 22 y un 18 por ciento, respectivamente, una situación agravada por el "débil compromiso" de los estados donantes para hacer frente a la situación.

"Diez años de conflictos han debilitado cada vez más el sustento de la población en un país que ya es frágil y que se ve gravemente afectado por el cambio climático", han subrayado las ONG, que han hecho hincapié en que "es crucial adaptar las respuestas a la crisis o exponerse a ver un aumento exponencial del hambre en Malí durante los próximos años".