Publicado 01/12/2020 15:45CET

Malí.- El tráfico de niños de dispara en Malí por la inseguridad y la pandemia

Vista general de un barrio de la ciudad de Gao, en el norte de Malí
Vista general de un barrio de la ciudad de Gao, en el norte de Malí - 2017 GETTY IMAGES / ALEXANDER KOERNER - Archivo

MADRID, 1 Dic. (EUROPA PRESS) -

La ONU ha detectado un aumento del tráfico de niños, el reclutamiento forzado y los abusos laborales en Malí como consecuencia del incesante conflicto y la pandemia de COVID-19, por lo que ha instado a redoblar los esfuerzos para proteger a la población vulnerable y garantizar que quienes cometan abusos rindan cuentas ante la Justicia.

Un informe del Grupo de Protección Global, que aglutina a agencias humanitarias y ONG, evidencia que en la primera mitad de 2020 se registraron en Malí 230 casos de reclutamiento de niños, por encima de los 215 constatados en los doce meses de 2019.

Según este estudio, los grupos armados no solo se aprovechan de los menores para unirlos a sus filas, sino que también trafican con ellos para utilizarlos en minas de oro y que los beneficios puedan enriquecer a las milicias y financiar la violencia.

El cierre de las escuelas por el conflicto o la pandemia ha empujado a numerosos niños a trabajar en la minería, especialmente en las regiones de Gao y Kidal, donde precisamente hay zonas que están controladas por grupos armados. En total, unos 6.000 niños trabajan en ocho yacimientos repartidos por todo el país.

Algunos de estos niños llegan a las minas con deudas pendientes, después de verse obligados a pedir dinero para el transporte y la comida, lo que deja a muchos de ellos sin cobrar durante un periodo de tiempo indefinido, trabajando gratis hasta que sus traficantes consideran que ya han saldado sus deudas.

La responsable de Protección dentro del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Gillian Triggs, ha alertado de que la suma del conflicto, el deterioro de la situación económica y la pandemia ha hecho que en la región del Sahel se estén cometiendo "algunas de las violaciones de Derechos Humanos más atroces".

"Los niños son obligados a combatir para grupos armados, traficados, violados vendidos, obligados a la servidumbre sexual o doméstica o entregados en matrimonio", ha lamentado Triggs, que pone el foco también en la especial vulnerabilidad de las niñas.

Las organizaciones han recogido denuncias de secuestros y abusos sexuales contra mujeres y niñas en la región de Mopti, donde ya se habrían registrado más de mil casos este año. ACNUR también teme un repunte del matrimonio infantil en un país en el que ya un 53 por ciento de las jóvenes se casan antes de cumplir los 18 años.

Otro colectivo objetivo de abusos es el de los migrantes, en la medida en que Malí sigue siendo un punto de paso para miles e personas que quieren llegar al norte de África y, en última instancia, dar el salto a Europa. Así, estos migrantes pueden verse abocados a trabajos forzados o, en el caso de las mujeres, a convertirse en esclavas sexuales.