Publicado 24/01/2021 12:18CET

Mozambique.- ACNUR teme una "generación perdida" en Mozambique por el hambre y la violencia

Desplazados por la violencia recogen agua en Metuge, Cabo Delgado
Desplazados por la violencia recogen agua en Metuge, Cabo Delgado - UNICEF/MURICIO BISOL - Archivo

MADRID, 24 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) teme la aparición de una "generación perdida" en el norte de Mozambique, escenario de ataques yihadistas que han provocado el desplazamiento de miles de personas.

La provincia de Cabo Delgado es escenario desde octubre de 2017 de ataques obra de milicianos islamistas a los que popularmente se conoce como Al Shabaab, sin que estén relacionados con el grupo del mismo nombre que opera en Somalia, y que desde mediados de 2019 han sido reivindicados en su mayoría por Estado Islámico en el Centro de África (ISCA).

El incremento de estos asaltos, en particular en Cabo Delgado, no hace sino agravar la extraordinaria "crisis humanitaria", alertó al mismo tiempo Naciones Unidas.

En 2020, el número de desplazados internos aumentó de 90.000 a más de 565.000, y al menos 2.500 personas murieron. El director de la oficina de ACNUR para África Meridional, Valentin Tapsoba, ha declarado la situación actual como "sumamente urgente".

"La comunidad internacional no puede quedarse de brazos cruzados, de lo contrario las muertes se van a contar por decenas de miles", ha avisado el responsable humanitario.

Especialmente preocupante es la existencia de cientos de jóvenes desocupados por el desplazamiento y la violencia. "No van a la escuela, y si no se hace nada, Mozambique heredará una generación perdida", avisó.

Tapsoba también lamentó las preocupantes condiciones de refugio de estas personas desplazadas, el 90 por ciento de las cuales "permanecen con familias de acogida, que reciben desinteresadamente a familiares, amigos y en ocasiones a extraños", lo que tiene "graves consecuencias sobre sus ya escasos recursos y sobre la falta de espacio".

"Visité a una familia en Pemba que acogió a 66 personas. Todos los desplazados dormían en el suelo de la misma habitación y compartían un solo baño. Entiendes los problemas de higiene que esto plantea", indicó en comentarios recogidos por Radio Francia Internacional.