Publicado 30/04/2021 12:16CET

Mozambique.- El asalto yihadista de marzo en el norte de Mozambique ha causado 30.000 desplazados

MADRID, 30 Abr. (EUROPA PRESS) -

Casi 30.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en el norte de Mozambique desde que el grupo terrorista Estado Islámico en África Central (ISCA) asaltó la localidad de Palma, en la provincia de Cabo Delgado, el pasado mes de marzo, según una estimación de Naciones Unidas.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha expresado por boca de su portavoz, Babar Baloch, la "profunda preocupación" por las consecuencias humanitarias derivadas de ese y otros ataques, en particular por la situación en que han quedado miles de personas vulnerables que ahora viven como desplazadas.

"Quienes escapan de la violencia llegan sin pertenencias, a menudo con problemas de salud que incluyen heridas y una desnutrición grave", ha enfatizado el portavoz, en un comunicado con el que la agencia reconoce también que se desconoce aún la magnitud de la tragedia humanitaria.

La cifra de víctimas y desaparecidos sigue siendo una incógnita, pero ACNUR habla de "decenas" de muertos y da cuenta de "miles" de huidos, algunos de ellos a pie y otros por carretera o mar. "Muchos más seguirían atrapados dentro de Palma", ha señalado Baloch.

INESTABILIDAD CRECIENTE

La inestabilidad en norte de Mozambique se ha disparado desde 2017 y ya son más de 700.000 los desplazados por la escalada de tensiones en las provincias de Cabo Delgado, Nampula, Niassa, Sofala y Zambezia, según el recuento oficial de Naciones Unidas.

El portavoz de la agencia internacional ha alertado de que el conflicto armado que sacude Cabo Delgado --en el último año se han recrudecido las acciones de ISCA-- no ha hecho sino dar pie a "graves abusos de los Derechos Humanos, la suspensión de servicios clave y un grave impacto sobre los civiles".

Los niños representan "casi la mitad de la población desplazada" y, según ACNUR, las mujeres y los menores de edad suponen casi el 80 por ciento de las víctimas de violaciones de Derechos Humanos que los equipos de la agencia están apoyando en Pemba, Mueda, Montepuez, Negomano y Quitunda.

"Igual de preocupante es la separación de familias", ha dicho Baloch, al relatar los casos de "cientos" de niños que han llegado "traumatizados y exhaustos" tras ser separados de sus parientes más directos. Otros "muchos" han llegado a un lugar seguro únicamente acompañados por sus madres.

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