Publicado 10/12/2020 12:47CET

Mozambique.- El Gobierno de Mozambique descarta entregar armas a la población de Cabo Delgado para defenderse

Una mujer desplazada y su hijo en Cabo Delgado
Una mujer desplazada y su hijo en Cabo Delgado - WFP/FALUME BACHIR - Archivo

MADRID, 10 Dic. (EUROPA PRESS) -

El primer ministro de Mozambique, Carlos Agostinho do Rosário, ha descartado la posibilidad de entregar armas a los ciudadanos en la provincia norteña de Cabo Delgado, escenario desde octubre de 2017 de una incipiente violencia yihadista que deja ya medio millón de desplazados.

Durante un encuentro con desplazados en Pemba, la capital provincial, en una reciente visita, estos trasladaron al primer ministro la petición de que les entreguen armas para poder combatir a los terroristas, según informa el diario local 'O Pais'.

"Las armas de fuego deben estar con quien deben estar. Con las Fuerzas de Defensa y Seguridad y con las personas que ellas confían", defendió el jefe de Gobierno, rechazando la idea de distribuir armas "a toda la población, como se ha sugerido". Según Agostinho do Rosário, se corre "el riesgo de perder el control de la situación".

En este sentido, sostuvo que "hay varias alternativas de implicación de la población en la lucha contra el terrorismo y en progreso de la provincia". "Cada uno tiene su arma. El Gobierno tiene la suya" mientras que la población tiene "su arma para producir, otros estudian otros están en los hospitales" para que haya "desarrollo", señaló, según el diario.

Cabo Delgado es escenario desde octubre de 2017 de ataques obra de milicianos islamistas a los que popularmente se conoce como Al Shabaab, sin que estén relacionados con el grupo del mismo nombre que opera en Somalia, y que desde mediados de 2019 han sido reivindicados en su mayoría por Estado Islámico en África Central (ISCA).

La filial de Estado Islámico ha recrudecido sus acciones desde el pasado marzo y desde agosto controla la ciudad portuaria de Mocimboa da Praia. En las últimas semanas, ha intensificado sus ataques y ha llevado a cabo decenas de decapitaciones, generado una ola de desplazamientos. Según el Gobierno, unas 500.000 personas han abandonado sus hogares huyendo de la violencia.