Publicado 04/08/2021 08:27CET

Mueren ocho personas y 20 resultan heridas en un ataque contra la vivienda del ministro de Defensa de Afganistán

Archivo - Miembros de las fuerzas de seguridad de Afganistán en Kabul
Archivo - Miembros de las fuerzas de seguridad de Afganistán en Kabul - SAYED MOMINZADAH / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

MADRID, 4 Ago. (EUROPA PRESS) -

Al menos ocho personas murieron y más de 20 resultaron heridas en el ataque perpetrado el martes contra la vivienda del ministro de Defensa afgano, Bismilá Mohamadi, que incluyó la explosión de un coche bomba, según ha confirmado este miércoles el Ministerio del Interior del país centroasiático.

Tras la explosión del coche bomba cerca de la vivienda de Mohamadi, un total de cuatro personas armadas irrumpieron en una casa cercana y desencadenaron un enfrentamiento con los guardias, tras lo que se desplazaron a la zona las fuerzas de seguridad, tal y como ha recogido la cadena de televisión afgana Tolo TV.

El parlamentario Mohamad Azim Mohseni ha confirmado que la casa en la que entraron los atacantes era la suya, si bien ha agregado que no se encontraba allí en el lugar del suceso. Fuentes de seguridad han detallado que uno de los muertos es uno de los guardias de esta vivienda.

Por el momento, ningún grupo ha reclamado la autoría del ataque, condenado por el ministro de Defensa, que ha subrayado que ni él ni su familia se han visto afectados.

El ataque a la casa del ministro de Defensa se produce después de una semana de intensos combates, especialmente en las provincias de Herat y Helmand, entre las fuerzas de seguridad afganas y los talibán, que han recrudecido sus ataques tras el anuncio de Estados Unidos y la coalición internacional de abandonar Afganistán.

Los avances de los talibán, que se han hecho con zonas fronterizas con Pakistán, Tayikistán e Irán, han provocado el temor de que puedan aprovechar esta posición de fuerza en el proceso de paz, lanzado a raíz del acuerdo de paz firmado en febrero de 2020 entre los insurgentes y Estados Unidos, cuya cada vez menor presencia en suelo afgano ha animado al grupo insurgente a aumentar sus ataques.