Publicado 30/06/2021 09:55CET

Los niños desplazados por ataques yihadistas en Mozambique muestran signos de trauma, incluido negarse a comer o jugar

Desplazados por la violencia en Cabo Delgado, Mozambique
Desplazados por la violencia en Cabo Delgado, Mozambique - CHRIS HUBY / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

Save the Children dicen que han visto una "horrible" violencia y pide ayuda para darles apoyo

MADRID, 30 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los niños desplazados por la violencia a causa de los ataques de grupos yihadistas en la provincia mozambiqueña de Cabo Delgado (norte) muestran signos de trauma por las experiencias que han vivido, incluida su negativa a comer o jugar, según ha indicado este miércoles la organización no gubernamental Save the Children.

La ONG ha señalado que algunos de los niños entrevistados tienen menos de diez años y han presenciado actos "horribles" de violencia, incluido el asesinato de sus padres, por lo que ha advertido de que podrían no recuperarse si no reciben "urgentemente" apoyo psicosocial para superar el trauma.

Es el caso de Clara, de seis años, cuyo padre fue asesinado durante un ataque contra su aldea. Tanto ella como su madre y su hermano, de tres años, estuvieron cuatro días escondidos en una zona boscosa. "El día posterior a los ataques fui de vuelta a casa para coger algunas cosas, pero era muy tarde. Encontré a mi marido asesinado", ha relatado la madre, Mariana.

"No cogí nada porque todo estaba quemado. Sentí que me rompía por dentro. Estaba llorando y triste. No tenía ni una manta para mi hijo, no tenía nada", ha dicho. "Mi hijo no sabe qué ha pasado, pero sigue preguntando por su padre. Mi hermana entiende que su padre está muerto", ha manifestado.

En este sentido, ha apuntado que Clara se puso "muy triste" al enterarse de lo sucedido. "Se puso enferma. No juega con otros niños y no come. Está triste desde hace mucho", ha reseñado, en declaraciones concedidas a Save the Children.

El caso es similar al de Emerson, de ocho años, cuyos padres fueron decapitados en otro ataque y cuya hermana sigue desaparecida. La abuela del niño, Sofía, de 46 años, ha apuntado que los cuerpos de las víctimas fueron enterrados "juntos" en tumbas poco profundas cavadas con prisa "porque había miedo y había que darse prisa".

Celina y Milton, de ocho y nueve años, se encuentran también en un campo de tránsito tras un ataque en el que su madre fue decapitada y su padre fue dado por desaparecido. Su abuela, Adelia, ha apuntado que "Milton lloró durante dos días".

"No verá de nuevo a sus padres. A veces pasa tiempo pensando sobre ellos porque tiene edad suficiente (para pensar en lo sucedido). Tiene problemas mentales porque no puede ver a su madre, sólo puede verme a mí", ha lamentado.

Clementina, una trabajadora de Save the Children que trabaja dando apoyo a los niños en Cabo Delgado, ha explicado que "muchos niños están muy tristes". "No tienen ninguna esperanza de encontrar a sus madres o padres. Muestran signos de tener miedo", ha argüido.

"No tienen la voluntad de comer o jugar porque están pensando sobre el pasado, sobre sus padres, sobre sus hermanos y hermanas. Piensas en su familia. Los niños están desolados y esto está afectando en su salud mental y en su bienestar", ha apuntado.

"TÁCTICAS ABERRANTES"

En este sentido, el director de la ONG en Mozambique, Chance Briggs, ha resaltado que "los responsables de la violencia en Cabo Delgado están usando tácticas aberrantes que aterrorizan a los niños". "Como padre, me rompe el corazón pensar en cómo estos niños deben estar sufriendo para procesar lo impensable", ha añadido.

"Como organización que trabaja para proteger a los niños, Save the Children está increíblemente preocupada por su bienestar y las perspectivas de recuperación. Hay al menos 364.000 niños desplazados por este conflicto. En los mejores casos, se han visto forzados a huir de sus casas. En los peores, han presenciado horrores que ningún niño debería ver", ha sostenido.

Briggs ha reseñado que "este conflicto ha estado bajo el radar suficiente tiempo" y ha pedido a la comunidad de donantes que "garanticen que se prioriza la financiación necesaria para cubrir las necesidades de los niños".

"El Plan de Respuesta Humanitaria de la comunidad internacional para Cabo Delgado está financiado al trece por ciento y se necesita dinero para protección, sanidad, educación, salud mental y apoyo psicosocial", ha resaltado, antes de incidir en que "todas las partes en conflicto deben garantizar que los niños no son un objetivo".

"Deben hacer todo lo posible para minimizar los daños a los civiles, incluido el fin de los ataques indiscriminados y desproporcionados contra los niños", ha dicho. "Es necesaria una mayor supervisión e información sobre estas violaciones, incluida la representante especial de Naciones Unidas para Niños y Conflictos Armados, Virginia Gamba, para que los responsables de la violencia contra los niños puedan rendir cuentas", ha zanjado.

SECUESTROS Y DECAPITACIONES DE NIÑOS

Save the Children denunció el 9 de junio que alrededor de 50 niños han sido secuestrados durante el último año por parte de grupos yihadistas en Cabo Delgado, sacudida por un aumento de la inseguridad desde 2017, si bien alertó de que la cifra podría ser "muy superior".

"No hay datos verificados disponibles que muestren el número de niños que han logrado escapar de sus captores o del número de niños que aún siguen desaparecidos", dijo, antes de resaltar que "el secuestro de niños se ha convertido en una táctica regular nueva y alarmante por parte de los grupos armados implicados en el conflicto".

En este sentido, explicó que "antes de 2020 no había informaciones sobre asesinatos intencionados o secuestros de niños por parte de los grupos en Cabo Delgado", si bien en junio de ese año fueron raptadas diez niñas mientras intentaban sacar agua de un pozo.

La ONG ya denunció en marzo que niños de hasta once años han sido decapitados por los yihadistas responsables de decenas de ataques durante los últimos meses en Cabo Delgado, que han provocado además el desplazamiento de más de 700.000 personas.

La provincia es escenario desde octubre de 2017 de ataques obra de milicianos islamistas conocidos como Al Shabaab, sin relación con el grupo homónimo que opera en Somalia y que mantiene lazos con Al Qaeda. Desde mediados de 2019 han sido reivindicados en su mayoría por Estado Islámico en África Central (ISCA), que ha recrudecido sus acciones desde marzo de 2020.

Entre los ataques de ISCA figura el ejecutado en marzo contra la ciudad de Palma, que desencadenó unos enfrentamientos que se extendieron hasta principios de abril y provocaron decenas de miles de desplazados. Por ahora no hay un balance de víctimas, si bien el Gobierno ha hablado de "cientos" de muertos.

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