Publicado 29/10/2020 16:26CET

La OMM confirma que el fenómeno 'La Niña' se consolida hasta 2021 y aumentará las lluvias en América y la sequía en Asia

Inundaciones durante las fuertes lluvias en Brasil.
Inundaciones durante las fuertes lluvias en Brasil. - Fa¡bio Vieira/FotoRua via ZUMA / DPA - Archivo

   MADRID, 29 Oct. (EUROPA PRESS) -

   La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha confirmado la consolidación del evento meteorológico La Niña hasta el próximo año afectando a las temperaturas y a los patrones de precipitación y tormentas en muchas partes del mundo, como es el caso de América del Sur, donde podrá llover por encima de lo normal, mientras que ocurrirá lo contrario en Asia.

   También ha observado que su desarrollo pasará de ser moderado a fuerte, lo que significa que se registrarán algunas de las anomalías de precipitación más importante como en el Gran Cuerno de África, con precipitaciones por debajo de lo normal o Asia Central también con precipitaciones por debajo de lo normal.

   La OMM reconoce que ha intensificado su apoyo y asesoramiento a los organismos humanitarios internacionales para que se puedan reducir los efectos entre los más vulnerables, especialmente en sectores sensibles al clima, como la agricultura, la salud, los recursos hídricos y la gestión de desastres.

   La Niña, según explica la OMM, es un fenómeno que produce un enfriamiento a gran escala de las temperaturas de la superficie del océano en el Océano Pacífico ecuatorial central y oriental, junto con cambios en la circulación atmosférica tropical, a saber, vientos, presión y precipitaciones. Por lo general, tiene los impactos opuestos en el tiempo y el clima respecto a El Niño, que es la fase cálida de la denominada Oscilación del Sur de El Niños (ENOS).

   "El Niño y La Niña son los principales impulsores naturales del sistema climático de la Tierra pero todos los eventos climáticos que ocurren naturalmente ahora tienen lugar en un contexto de cambio climático inducido por el hombre que está agravando el clima extremo y afectando el ciclo del agua", ha reconocido en un comunicado el secretario general de la OMM, el profesor Petteri Taalas.

   El nuevo número del boletín El Niño/La Niña de la OMM afirma que hay una alta probabilidad (90%) de que la temperatura de la superficie del océano Pacífico tropical se mantenga en los niveles característicos de La Niña hasta finales de 2020, y tal vez durante el primer trimestre de 2021 (55% de probabilidad). Esto se ha producido después de más de un año con condiciones neutras del ENOS, es decir, donde no se registraron condiciones propias ni de El Niño ni de La Niña.

   "La Niña tiene típicamente un efecto de enfriamiento de las temperaturas globales pero este enfriamiento queda más que compensado por el calor atrapado en nuestra atmósfera por los gases de efecto invernadero. Por lo tanto, el 2020 sigue en camino de ser uno de los años más cálidos de los que se tiene registro y se prevé que el período 2016-2020 sea el quinquenio más cálido desde que se iniciaron los registros", ha añadido Taalas.

   Por último, la OMM señala que se debe tener en cuenta que El Niño y La Niña no son los únicos factores que condicionan las características climáticas a escala mundial y regional. Además, no hay dos episodios de La Niña o El Niño que sean iguales. Sus efectos en los climas regionales pueden variar en función de la época del año y de otros factores.

PRINCIPALES ZONAS AFECTADAS

   En el caso de Asia Central, los episodios de La Niña suelen dar lugar a una reducción de las precipitaciones entre enero y mayo. Sin embargo, según el pronóstico estacional más reciente, hay una mayor probabilidad de que en un área que se extiende del Levante a Asia central se produzcan precipitaciones por debajo de lo normal, incluso antes de lo habitual.

   Por su parte, en las islas del Pacífico, los efectos de La Niña variarán de un país a otro. Los países del Pacífico central y oriental podrán ser más propensos a registrar precipitaciones por debajo de lo normal, mientras que en los países del Pacífico suroccidental se darán precipitaciones por encima de lo normal.

   Por otro lado, en Asia meridional los anteriores episodios de La Niña produjeron una serie de efectos variados, que van desde condiciones más secas de lo habitual en el extremo sur, más húmedas en gran parte de las regiones centrales de junio a septiembre y luego de nuevo más secas en el extremo norte/noroeste.

   Las proyecciones estacionales más recientes presentan un panorama similar, con condiciones secas previstas para los próximos meses en el norte de la región, mientras que en el resto de ella se espera que las condiciones sean casi normales. El último Boletín sobre el clima estacional mundial indica que, en el extremo sur de la región, es posible que se observen precipitaciones superiores a lo normal, mientras que en el número de septiembre del Boletín se estimaba que el volumen de precipitación sería inferior a lo normal.

   Por último, en el Caribe los episodios de La Niña pueden contribuir a aumentar la intensidad de la temporada de huracanes. De hecho, la temporada de 2020 ha sido una de las más activas que se haya registrado hasta el momento. En América del Sur, La Niña puede traer lluvias por encima de lo normal en grandes partes del norte del continente, mientras que más al sur pueden producirse lluvias por debajo de lo normal tanto en la costa oriental como occidental.

   La OMM, tras los efectos del episodio de El Niño 2015/2016, se unió a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para establecer lo que se conoce como 'célula ENOS' , cuyo objetivo es asegurarse de que las Naciones Unidas y los socios humanitarios reciban el asesoramiento adecuado para actuar.

   En la actualidad, la organización indica que se está trabajando para ampliar este apoyo al sistema humanitario mediante la elaboración de un mecanismo de coordinación específico que canalice los conocimientos especializados de la comunidad de la OMM directamente a las instancias decisorias para que se puedan salvar vidas y preservar los medios de subsistencia.

   De este modo, dispondrá de pronósticos en distintas escalas temporales para la gestión de desastres, como ocurrió durante las recientes inundaciones en el Sudán, cuando la OMM proporcionó información hidrometeorológica a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.