Publicado 29/09/2026 19:57

La ONU condena los mortales ataques del Ejército birmano en el estado de Rajine y alerta de la "violencia extrema"

Archivo - April 2, 2026, Saint Petersburg, Russia: The national flag of the Republic of the Union of Myanmar, fluttering in the wind on a flagpole in Saint Petersburg.
Archivo - April 2, 2026, Saint Petersburg, Russia: The national flag of the Republic of the Union of Myanmar, fluttering in the wind on a flagpole in Saint Petersburg. - Maksim Konstantinov / Zuma Press / Europa Press

MADRID 29 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha condenado este martes los ataques del Ejército de Birmania en el estado de Rajine, controlado en gran medida por el Ejército de Arakán (AA), dejando medio centenar de muertos, y ha alertado de la "violencia extrema" que enfrenta el país asiático desde hace años.

"Los ataques ponen de relieve la grave situación a la que se enfrentan los civiles en todo el país, pero sobre todo en el estado de Rajine (oeste)", ha señalado en un comunicado en el que ha lamentado que "desde hace años, Birmania se ve azotado por una violencia extrema, y la población ha sido objeto de violaciones y abusos generalizados de los Derechos Humanos".

Turk ha recordado que la mayoría de víctimas, casi 50 muertos y 60 heridos, se han concentrado en un mercado de la localidad de Kyauktaw, "durante un momento de gran afluencia, cuando había un gran número de civiles (...), un mercado con más de 200 tiendas regentadas por miembros de diversas comunidades, entre ellas los rajine, los rohingya, los hindúes, los daingnet y otros grupos", lo cual evidencia un bombardeo dirigido contra civiles.

"Este último ataque suscita serias preocupaciones sobre el respeto del Derecho Internacional Humanitario en lo que respecta a la conducción de las hostilidades. En virtud de este derecho, las partes beligerantes deben respetar los principios de distinción, proporcionalidad y precaución en los ataques", ha declarado.

Kyauktaw es una ciudad estratégica situada junto a la rivera de dicho río y se encuentra bajo el control de los rebeldes del Ejército de Arakán desde febrero de 2024. Se encuentra a unos 77 kilómetros de la capital regional, Sittwe, donde han tenido lugar recientemente enfrentamientos entre las partes.

El ataque ha tenido lugar apenas unas horas después de que las autoridades de Malasia hayan iniciado la deportación de ciudadanos birmanos, con vitas a expulsar de su territorio a 5.000 personas de esta nacionalidad, incluidos refugiados rohingya, mientras el Alto Comisionado ha solicitado ya la detención "inmediata" del proceso.

"No es momento de devolver a nadie por la fuerza a un país azotado por violaciones y abusos atroces de los Derechos Humanos, y donde muchas personas se enfrentan cruelmente al riesgo real de sufrir de nuevo la misma violencia tras su regreso", ha advertido, denunciando detenciones arbitrarias, tortura, violencia sexual, desapariciones forzadas y reclutamiento forzoso "tanto por parte" de las Fuerzas Armadas birmanas como del Ejército de Arakán.

Turk ha recordado además el principio de no devolución del Derecho Internacional, que "prohíbe" a los Estados devolver a personas a países donde se enfrentan a persecución y/o los abusos ya citados.

"No cabe duda de lo que les espera a muchos de los repatriados. Las condiciones distan mucho de ser seguras y sostenibles, y es muy cuestionable que, en estas circunstancias, cualquier retorno pueda considerarse verdaderamente voluntario", ha apuntado, antes de emplazar a otros países a "dar un paso al frente" y apoyar a aquellos como Malasia y Bangladesh, que acogen a refugiados en sus territorios, con "soluciones alternativas".

"Hay que proteger a los cientos de miles de personas que han huido de Birmania temiendo por sus vidas, y hay que tener debidamente en cuenta sus Derechos Humanos fundamentales a solicitar asilo y protección en el extranjero, de conformidad con el Derecho Internacional", ha manifestado.

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