Actualizado 23/09/2014 21:38:52 +00:00 CET

La ONU ignora a Brasil al diseñar su plan de protección de los bosques del mundo

Amazonas
Foto: JORGE.KIKE.MEDINA/WIKIMEDIA COMMONS

RÍO DE JANEIRO, 23 Sep. (Notimérica/EP) -

   Brasil, a pesar de albergar la mayor zona forestal del mundo, no formará parte de la iniciativa global antideforestación que se anunciará en la Cúpula del Clima de la ONU que se está celebrando en Nueva York, porque, según el Gobierno, el país no ha sido invitado a formar parte.

   Según la ministra de Medio Ambiente del Gobierno brasileño, Izabella Teixeira, Brasil no fue invitado a participar en el equipo que trabajó en la redacción de la declaración. Según ella, en lugar de una invitación el país recibió una copia del texto de la ONU para que fuera aprobado, sin ni tan siquiera tener la opción de hacer cambios.

   "Infelizmente, no fuimos consultados. Pero creo que es imposible pensar que puede haber una iniciativa global para los bosques sin Brasil dentro. No tiene sentido", ha asegurado, según recoge la prensa local. Sin embargo, la versión de la ONU es diferente y apunta al desinterés del Gobierno brasileño con el asunto.

   El consejero senior de política ambiental del Programa de las Naciones Unidas (PNUD), Charles McNeill, ha asegurado que hubo esfuerzos para llegar a las personas del gobierno brasileño, "pero no hubo respuesta". Además, ha remarcado que no hubo ninguna intención de excluir a Brasil, porque precisamente es el país más importante en esta área.

   La declaración para los bosques aún no ha sido divulgada públicamente, pero es una de las piezas centrales de la Cúpula del Clima por el papel que tienen las grandes masas forestales para absorber emisiones de dióxido de carbono (CO2).

   Las críticas de Teixeira han puesto de relieve la dificultad en alcanzar un consenso internacional, pues la propia ministra ha dicho que le preocupa que el texto de la ONU pueda colisionar con leyes nacionales que controlan la deforestación de la Amazonía y otros bosques. El objetivo de Brasil es reducir el ritmo de la tala de árboles en 3.900 km2 por año hasta 2020.