Publicado 26/04/2021 10:58CET

O.Próximo.- La Autoridad Palestina y Jordania advierten de "graves consecuencias" tras los enfrentamientos en Jerusalén

Policía de Israel durante una protesta en Jerusalén
Policía de Israel durante una protesta en Jerusalén - Ilia Yefimovich/dpa

MADRID, 26 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Jordania y la Autoridad Palestina han advertido de las "graves consecuencias" que podrían emanar de los enfrentamientos en Jerusalén y han pedido a Israel que ponga fin a las "medidas provocativas" y "ataques" por parte de "extremistas israelíes".

Los ministros de Exteriores palestino y jordano, Riyad al Maliki y Ayman Safadi, respectivamente, han pedido a la comunidad internacional acciones "inmediatas" para obligar a Israel, como potencia ocupante, a poner fin a los "movimientos racistas" en la Ciudad Vieja de Jerusalén para lograr restaurar la calma.

Asimismo, han incidido en que Israel debe respetar el mes sagrado de Ramadán, detener sus "pasos provocativos" en los lugares sagrados de la ciudad y retirar las restricciones impuestas a los palestinos en la Explanada de las Mezquitas, según ha recogido la agencia palestina de noticias WAFA.

En otro orden de cosas, han apostado por reiniciar unas negociaciones "serias y efectivas" para resolver el conflicto, en línea con la solución de dos Estados, las fronteras de 1967 y la declaración de Jerusalén Este como capital del futuro Estado palestino.

Al Maliki y Safadi han hecho hincapié en que la ausencia de un horizonte de paz y los pasos "unilaterales" de ISrael amenazan con "encender el conflicto", al tiempo que han alertado de que "toda la región pagaría el precio", tal y como ha recogido el diario 'The Jordan Times'.

Los incidentes comenzaron al inicio del mes sagrado musulmán del Ramadán --el 13 de abril-- entre los fieles musulmanes que protestaban en un primer momento por el intento de los israelíes de ultraderecha liderados por la organización Lehava de asaltar la Ciudad Vieja.

La versión oficial israelí es que los disturbios han estallado como consecuencia de la prohibición de celebrar actos multitudinarios en la puerta de Damasco por las restricciones impuestas frente a la pandemia de coronavirus, si bien el primer ministro palestino, Mohamad Shtayé, habló el viernes de "terrorismo de Estado" contra los palestinos en Jerusalén.

En este sentido, rechazó los ataques violentos y denunció que se trata de un intento de "eliminar" el carácter palestino de Jerusalén e "imponer hechos falsos" y "violar lugares sagrados". Más de 150 personas han sido detenidas en esta espiral de violencia entre manifestantes y policías, que a su vez ha provocado un incremento de la tensión tanto en Jerusalén como en otras localidades de Cisjordania.

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