Publicado 04/01/2021 11:46CET

Pakistán.- Un tribunal de Pakistán prohíbe las "pruebas de virginidad" para determinar si una mujer ha sido violada

Mujeres durante una protesta en Peshawar (Pakistán) por el Día Internacional de la Mujer
Mujeres durante una protesta en Peshawar (Pakistán) por el Día Internacional de la Mujer - -/PPI via ZUMA Wire/dpa - Archivo

MADRID, 4 Ene. (EUROPA PRESS) -

Un tribunal de Pakistán ha prohibido este lunes las conocidas como "pruebas de dos dedos" llevadas a cabo por personal médico para determinar si una mujer ha sido violada, tras declararlas como "ilegales e inconstitucionales".

El Tribunal Supremo de Lahore ha fallado que "las pruebas de dos dedos y las pruebas de himen llevadas a cabo para determinar la virginidad de una mujer víctima de violación o abuso sexual no son científicas y no tienen base médica, por lo que no tienen valor forense en casos de violencia sexual".

Asimismo, ha resaltado en su veredicto que estas pruebas "ofenden la dignidad personal de la víctima y van contra su derecho a la vida y la dignidad, contemplados en los artículos 9 y 14 de la Constitución", antes de incidir en que "son discriminatorios contra la víctima, al ser llevados a cabo por su género".

El tribunal ha subrayado además que el Gobierno federal y las autoridades provinciales "deben dar los pasos necesarios para garantizar que estas pruebas de virginidad no son llevadas a cabo en las pruebas médicas y legales a las víctimas de violación y abusos sexuales".

Por último, ha reclamado a los gobiernos provinciales que "determinen unos protocolos médicos y legales apropiados, junto a procedimientos de operación estándar en línea con la práctica internacional y gestionar de forma sensible el cuidado de las víctimas de violencia sexual".

"Esto incluye un entrenamiento regular y programas de concienciación para que todas las partes entiendan que las pruebas de virginidad no tienen valor clínico o forense", ha remachado el Tribunal Supremo de Lahore.

Cientos de mujeres son violadas cada año en Pakistán, donde las víctimas y diversas organizaciones no gubernamentales han criticado la falta de condenas contra los responsables por una laxa legislación y los procedimientos legales.

Además, las víctimas son frecuentemente acusadas de las agresiones que sufren, lo que acarrea un estigma que ha provocado además que muchas de ellas no se animen a denunciar.

Ante esta situación, el presidente de Pakistán, Arif Alvi, aprobó una nueva ley contra la violación que autoriza a los tribunales del país a ordenar la castración química de los condenados y crear cortes para acelerar los procesos.

La ley contempla la creación de un registro de criminales sexuales y prohíbe la publicación de las identidades de las víctimas, mientras que los policías y funcionarios que muestren "negligencia" a la hora de investigar los casos podrían ser condenados a penas de hasta tres años de cárcel.

La aprobación de Alvi implica que el Gobierno tiene ahora cuatro meses para lograr la luz verde del Parlamento para que sea promulgada, después de que el primer ministro de Pakistán, Imran Jan, prometiera en noviembre "medidas duras y holísticas contra la violación para cerrar todos los agujeros" existentes en la legislación.

Jan, que ha apostado abiertamente por endurecer las leyes para castigar a los responsables de estos crímenes, ha apuntado incluso a la posibilidad de aprobar que sean condenados a la horca para reducir el aumento de la violencia sexual en el país centroasiático.

Las denuncias han aumentado también por los numerosos casos de violaciones contra menores de edad en el país. Según la ONG Sahil, más de 1.500 niños fueron violados en 2020 en Pakistán. La ministra de Derechos Humanos paquistaní, Shirin Mazari, apuntó en noviembre a la existencia de "un modo de pensar bestial" que "sigue arrasando con la sociedad".