Actualizado 07/01/2015 13:29:46 +00:00 CET

Al menos dos muertos en enfrentamientos en Paraguay

ASUNCIÓN, 7 Ene. (Reuters/EP) -  

   Un enfrentamiento entre fuerzas de seguridad y miembros de un grupo armado que opera en el norte de Paraguay se ha saldado con dos combatientes muertos, entre ellos uno de los líderes del grupo, según han informaedo este miércoles autoridades.

   El portavoz de las fuerzas de seguridad Víctor Urdapilleta ha confirmado la muerte de Albino Jara Larrea, de 23 años, considerado uno de los cabecillas de la Agrupación Campesina Armada (ACA), tras un enfrentamiento ocurrido en la noche del martes en la localidad de Horqueta, a unos 500 kilómetros al norte de Asunción.

   Según ha añadido, además falleció una joven, presumiblemente de 18 años, integrante del ACA. Las fuerzas de seguridad no registraron bajas ni heridos.

   "Estaban entre cuatro a cinco personas que se estaban desplazando en un área entre boscosa y también de pastizales altos (...) Esta patrulla tuvo contacto y protagonizó este intercambio de disparos", ha declarado Urdapilleta en una radio local.

   "Ellos se percatan de la presencia de nuestro personal y por tal motivo se inicia un intercambio de disparos. Los primeros en disparar fueron ellos, por lo que nuestro personal tuvo que responder", ha añadido.

   La autodenominada ACA es una escisión reciente del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), un grupo que aspira a convertirse en una guerrilla similar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y mantiene secuestrado desde principios de julio al policía Edelio Morínigo.

   El viceministro de Seguridad Interna, Javier Ibarra, explicó que se realizan trabajos de rastreo en la zona para confirmar o descartar si quedaron heridos u otros fallecidos, así como para buscar señas de los demás miembros del grupo.

   El EPP liberó a finales de diciembre a Arlan Fick, hijo de 17 años de un colono brasileño afincado en Paraguay, tras casi nueve meses de cautiverio. Sus miembros son señalados como responsables de asesinatos, secuestros y ataques a comisarías y haciendas ocurridos en la última década en el norte del país.

   Al asumir la presidencia en agosto de 2013, el conservador Horacio Cartes prometió acabar con la organización y creó una fuerza especial de policías y militares para lograrlo.