Publicado 04/11/2020 19:01CET

Las partes acuerdan un mecanismo de supervisión del alto el fuego permanente en Libia con observadores internacionales

Rueda de prensa en Ginebra tras el acuerdo de alto el fuego permanente en Libia
Rueda de prensa en Ginebra tras el acuerdo de alto el fuego permanente en Libia - Violaine Martin/UN Geneva/dpa

MADRID, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -

Las delegaciones militares de las partes enfrentadas en Libia han alcanzado un pacto en torno a la creación de un comité de supervisión con observadores internacionales para garantizar la aplicación del acuerdo de alto el fuego permanente alcanzado el 23 de octubre en la ciudad suiza de Ginebra.

Los contactos, los primeros de este tipo en el interior del país africano, arrancaron el lunes en Ghadames con la mediación de Naciones Unidas y han estado marcados por "un alto sentido de responsabilidad y patriotismo", según ha destacado la Misión de Apoyo de Naciones Unidas en Libia (UNSMIL) a través de su cuenta en la red social Twitter.

En su comunicado, la misión encabezada por Stephanie Williams ha detallado que los acuerdos incluyen la formación de un subcomité para supervisar el regreso de fuerzas a sus bases y la retirada de combatientes extranjeros en las líneas de contacto.

Asimismo, las partes han acordado reunirse este mismo mes en la ciudad de Sirte, a donde la comisión militar en formar 5+5 trasladará su sede, y han detallado los trabajos para los acuerdos de seguridad, mientras que las reuniones para unificar la Guardia de Instalaciones de Petróleo (GIP) arrancarán el 16 de noviembre en Brega.

Por su parte, el subcomité encargado del intercambio de detenidos mantendrá sus trabajos y se han activado los procedimientos para el envío sobre el terreno a equipos de artificieros para un desminado en el que cooperarán equipos de Naciones Unidas.

Las partes han acordado además reiniciar los vuelos entre Sebha y Ghadames y crear un comité para luchar contra el discurso de odio en el país, al tiempo que han pedido al Consejo de Seguridad de la ONU que apruebe una resolución respaldando el acuerdo de alto el fuego alcanzado en Ginebra.

Williams ha manifestado que esto supone "el principio de un proceso que va a requerir determinación, valor, confianza y mucho trabajo". "Lo que he visto en estos dos días y lo que vi en Ginebra es la determinación de este equipo para aplicar este acuerdo (de alto el fuego)", ha sostenido.

"En el acuerdo de alto el fuego hay un marco temporal para la salida de los mercenarios y las fuerzas extranjeras. Ahora tenemos discusiones detalladas sobre el mecanismo de monitorización para todo, pero hay una petición soberana libia vista en el acuerdo en sí mismo", ha recordado.

Así, ha hecho hincapié en que "la responsabilidad está sobre los hombres de los países y elementos responsables de llevar a esos mercenarios y fuerzas a Libia", antes de agregar que "deben respetar la petición libia" y que espera que "el espíritu y sentido de responsabilidad" de las delegaciones militares se refleje en el Foro de Diálogo Político Libio (LPDF).

"Lo que he visto es la confianza extrema en la capacidad de los equipos para trabajar juntos. Eso tiene que ser trasladado al terreno. Hay mucho trabajo por delante, por eso la siguiente reunión será directamente en Sirte, donde nos remangaremos, analizaremos los detalles y habrá reuniones de los subcomités", ha detallado.

"Este es un trabajo sólido y de buena fe. Pedimos a la clase política que se ponga al nivel de responsabilidad que hemos visto en la Comisión Militar Conjunta (JMC)", ha remachado Williams en declaraciones a la prensa tras el anuncio sobre los acuerdos.

EL ACUERDO DE ALTO EL FUEGO

El alto el fuego fue pactado tras un proceso de contactos en Suiza por parte de la JMC, parte de la conocida como 'vía de seguridad' surgida de la Conferencia de Berlín de enero de este año, junto con las vías económica y política. Este proceso de tres vías fue respaldado por la citada resolución 2510 del Consejo de Seguridad de la ONU.

El primer ministro del Gobierno de unidad de Libia, Fayez Serraj, anunció la semana pasada su decisión de dar marcha atrás en su compromiso de dimitir a finales de octubre a la espera de los resultados del LPDF --del que debe salir el nuevo órgano ejecutivo al que le entregará el poder--, con el objetivo de evitar que el país caiga en una situación de vacío de poder.

El LPDF arrancó por videoconferencia a causa de la pandemia de coronavirus, si bien está previsto que los primeros contactos cara a cara tengan lugar a partir del 9 de noviembre en la capital de Túnez, Túnez.

Los contactos entre las partes se han intensificado desde que el Gobierno de unidad, reconocido internacionalmente y respaldado militarmente por Turquía, rechazara la ofensiva lanzada en abril de 2019 por Jalifa Haftar, que cuenta con el respaldo de Egipto, Rusia y Emiratos Árabes Unidos (EAU), contra la capital, Trípoli.

Libia vive sumida en el caos desde la caída del régimen de Muamar Gadafi en 2011. El conflicto actual enfrenta al Gobierno reconocido internacionalmente, con sede en Trípoli, con el establecido en la ciudad de Tobruk, en el este, y sustentado por el general Haftar.

La duplicidad institucional en Libia se retrotrae a las elecciones parlamentarias de 2014, que dividieron las administraciones, sin que las asentadas en el este --anteriormente reconocidas por la comunidad internacional-- y el Gobierno de unidad, surgido del acuerdo de Sjirat en 2015, consiguieran pactar su unificación desde entonces.