Publicado 02/08/2020 14:35:27 +02:00CET

El partido de Gbagbo nomina al ex primer ministro Pascal Affi N'Guessan a la Presidencia de Costa de Marfil

C.Marfi.- El partido de Gbagbo elige al ex primer ministro Pascal Affi N'Guessan
C.Marfi.- El partido de Gbagbo elige al ex primer ministro Pascal Affi N'Guessan - INTERNATIONAL CRIMINAL COURT - Archivo

Gbagbo no figuraba entre los candidatos a la nominación de la formación

MADRID, 2 Ago. (EUROPA PRESS) -

El partido opositor Frente Popular Marfileño (FPI) ha nominado a su presidente, Pascal Affi N'Guessan, como candidato a las elecciones presidenciales que se celebrarán en octubre en Costa de Marfil, en medio de las divisiones internas por la ausencia del nombre del expresidente Laurent Gbagbo entre los candidatos.

El FPI celebró el sábado un congreso extraordinario en Abiyán para elegir a su candidato, con Affi N'Guessan como única opción, lo que implica que Gbagbo no se presentará de nuevo a las urnas, según ha informado el portal de noticias Koaci.

El secretario general del partido, Issiaka Sangaré, ha apoyado a Affi N'Guessan, quien fue primer ministro entre el año 2000 y 2003 bajo la Presidencia de Gbagbo. "Hace falta un líder que sea un hombre instruido y construido, que conozca los desafíos de nuestro tiempo", ha zanjado.

Affi N'Guessan, que ha aceptado la nominación, ha subrayado que "las elecciones de 2020 ofrecen la oportunidad de poner fin a esta tragedia", al tiempo que ha denunciado que Costa de Marfil "ha sido tomado rehén" y es víctima de una "mala gestión" por parte del actual mandatario, Alassane Ouattara.

"Llevo 30 años en política, conozco y he gestionado los principales asuntos del país, he participado en negociaciones difíciles en los tiempos de la rebelión armada. Tengo la experiencia necesaria para servir a Costa de Marfil", ha argüido.

En este sentido, el líder del FPI ha sostenido que "es un candidato para la victoria". "Vamos a ganar, porque la (gubernamental) Agrupación de Houphouetistas por la Democracia y la Paz (RDHP) está cansada y no tiene candidato. La RHDP está rota, ha pedido ayuda a Ouattara", ha remachado.

Affi N'Guessan ha hecho así referencia a la situación en la que se encuentra el partido gubernamental tras el repentino fallecimiento a principios de julio del primer ministro y candidato a la Presidencia, Amadou Gon Coulibaly.

PETICIÓN A OUATTARA

La muerte de Gon Coulibaly ha llevado a la RHDP a pedir de forma insistente al presidente que deje de lado su promesa de limitarse a los dos mandatos contemplados por la Constitución y postularse nuevamente al cargo, algo para lo que ha sido nominado. Sin embargo, Ouattara ha pedido "tiempo para meditar".

El fallecimiento de Gon Coulibaly tuvo lugar en un momento delicado, a falta de pocos meses para las elecciones. Los partidos de Gbagbo y el también expresidente Henri Konan Bédié, principales rivales de Ouattara, anunciaron en mayo que aunaban esfuerzos de cara a la cita con las urnas.

De hecho, Bédié, de 86 años, fue designado el lunes como candidato del opositor Partido Democrático de Costa de Marfil (PDCI) de cara a las presidenciales, mientras que Gbagbo ha pedido regresar al país africano de cara a la campaña electoral, si bien no figura en la lista de candidatos de la comisión electoral ni en la del FPI, su propio partido.

Gbagbo, absuelto en 2019 por el Tribunal Penal Internacional (TPI) de una serie de delitos que incluyen asesinato, violación, persecución y otros actos inhumanos, todos ellos relativos a la escalada de violencia que se desató tras las elecciones de 2011 y que se saldó con unos 3.000 muertos, ha reclamado ya su pasaporte para viajar a Costa de Marfil.

El ministro de Comunicación de Costa de Marfil, Sidi Tiémoko Touré, dijo el miércoles que la Embajada marfileña en Bélgica ha trasladado al Gobierno la petición de Gbagbo y recalcó que "el asunto está en curso". "Gbagbo es un marfileño como cualquier otro y recibirá sus documentos", dijo.

Muchos marfileños temen que otra polémica electoral pueda conducir a una nueva oleada de violencia como la registrada tras los comicios de 2010, cuando Gbagbo se negó a reconocer la victoria de Ouattara, que remachó una década turbulenta en la que Costa de Marfil tiró por tierra años de avance próspero y estable.

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