El 'Plan B' del Partido de los Trabajadores de Brasil, ¿catástrofe o resiliencia?

Workers Party vice presidential candidate Fernando Haddad leaves the Federal Pol
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Actualizado 04/09/2018 12:46:53 CET

   BRASILIA, 4 Sep. (Notimérica) -

   Se esperaba un milagro y, a pesar del trabajo y la persistencia, no ha llegado. Con la ley en la mano --y como era de esperar-- el Tribunal Supremo Electoral de Brasil decidía el pasado viernes que Luiz Inácio Lula Da Silva no podrá presentarse este año a las elecciones presidenciales por haber sido condenado en segunda instancia.

   El exmandatario, que fue condenado por corrupción pasiva el pasado mes de abril a 12 años y un mes, ha sido invalidado por su propia ley, la 'Ley Ficha Limpia'. Ahora, el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil tiene que pensar un 'Plan B' para los comicios. ¿Continuar con los recursos a los tribunales? ¿Preparar un nuevo candidato?

   Parece que el histórico partido se resiste a presentar a los comicios a nadie que no sea Lula. Desde el PT han asegurado que solicitarán judicialmente que el cese del exmandatario sea revertido, incluyendo en la petición a la Organización de Naciones Unidas (ONU).

   Incluso, a raíz de la prohibición llevada a cabo este lunes sobre los anuncios de campaña del expresidente, que aún sonaban en las radios y podían verse en los medios de comunicación, este martes el PT ha anunciado que recurrirá la decisión para "garantizar que la gente pueda elegir a su presidente".

   A cinco semanas de los comicios presidenciales, los que han denominado como los más "importantes de la historia" de Brasil, el partido más importante e histórico del primer país de América Latina no tiene candidato seguro. ¿Cuál es el rumbo del PT?

   Los expertos señalan hacia el cambio de candidato, en especial por una cuestión de tiempos. De ser así, se prevé que sea el número dos del partido y fórmula presidencial de Lula, Fernando Haddad, el que se presente a los comicios presidenciales de octubre. Sin embargo, desde el PT no se ha dejado claro el plan.

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   Por una parte, la opacidad de los planes del partido responderían a una estrategia que no deje cabida a la posibilidad de que Lula --líder en los sondeos de intención de voto-- sea "abandonado" sin luchar hasta el final. Por otro lado, el tirón mediático y el número de seguidores que ha cosechado Haddad a lo largo de su experiencia política --que ni ha sido corta ni tampoco irrelevante-- no es comparable al de Lula.

   Hijo de inmigrantes libaneses cristiano-ortodoxos afincados en São Paulo, Haddad perteneció en 2005 al Gobierno de Lula da Silva como ministro de Educación y con el diseño de su programa consiguió uno de los bastiones de la política de Lula: la democratización de la enseñanza en Brasil, permitiendo a negros, indígenas y pobres entrar en el sistema educativo de un país tan grande como clasista.

   Posteriormente, y ya como miembro del Gobierno de Dilma Rousseff, Haddad decidió en el año 2011 lanzarse a la Alcaldía de São Paulo. Las medidas impulsadas por Haddad no fueron, sin embargo, fáciles de digerir para la sociedad paulista, a pesar de ser aplaudidas a nivel internacional. Un nuevo programa de movilidad --en el que se incluyeron numerosos y grandes carriles bici por toda la ciudad--, por ejemplo, le pasaó factura. En el año 2016, Haddad fue derrotado por el socialdemócrata João Doria.

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   Considerado integrante del ala moderada del PT, Haddad milita en la izquierda desde muy joven. Sus primeros papales dentro de la misma fueron como miembro del centro de estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de São Paulo. Especializado en Derecho Civil, en 1983 Haddad se afilió al PT y estudió una maestría en Economía y en Filosofía. Asimismo, en la misma universidad en la que se formó comenzó a trabajar como profesor de Teoría Política Contemporánea.

   De ahí que se considere a Haddad como un político más perteneciente al mundo intelectual y académico, algo que sin duda no se ajusta del todo a las formas políticas de Lula. Esta es, principalmente, una de las grandes dudas sobre su candidatura: si bien Haddad es conocido por la clase media brasileña, sus ideas no consiguen llegar como lo hacían las de Lula a las clases más bajas y campesinas del país. Y son estas las que votarían en masa por el PT.

   Con cercanía a Lula desde su encarcelamiento --al ser abogado--, se ha convertido casi en su vocero personal. Pero la duda surge cuando no sea un mero transmisor, sino un verdadero locutor. ¿Cuál será el plan para hacer en cinco semanas de Haddad el líder que el PT necesita para ganar las elecciones presidenciales?