Publicado 28/01/2021 15:49CET

El presidente de Burundi pide "un nuevo inicio" con los medios y abordar la situación de los que fueron suspendidos

Evariste Ndayishimiye, presidente de Burundi
Evariste Ndayishimiye, presidente de Burundi - EVRARD NGENDAKUMANA / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

MADRID, 28 Ene. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Burundi, Évariste Ndayishimiye, ha abogado este jueves por "un nuevo inicio" con los medios de comunicación y ha pedido una revisión de la situación de aquellos que fueron suspendidos durante el mandato de su predecesor, Pierre Nkurunziza.

Ndayishimiye ha apostado por este "nuevo inicio" para "el desarrollo del país" y ha apostado por "discutir inmediatamente con los medios suspendidos o prohibidos en el país" de cara al reinicio de sus operaciones, según ha recogido la cadena de televisión británica BBC.

Precisamente entre los medios afectados por las restricciones figura la BBC, que tiene prohibido emitir y trabajar en Burundi desde marzo de 2019, fecha en la que también fueron suspendidas las emisiones de la estadounidense Voice of America.

Las autoridades de Burundi anunciaron el 29 de marzo de ese año la retirada de la licencia de emisión a la BBC y una prohibición a "todos los periodistas, burundeses o extranjeros" de trabajar o dar información a este medio y a Voice of America.

La decisión del Consejo Nacional de Comunicaciones (CNC) llegó a raíz de un documental que emitió la BBC sobre asesinatos por parte de las fuerzas de seguridad en un centro de detención secreto en la antigua capital, Buyumbura, lo que fue tildado de "mentira" por parte de las autoridades.

Por otra parte, las oficinas de varios medios acusados de respaldar el intento de golpe de Estado de 2015 contra Nkurunziza fueron saqueadas o incendiadas, tras lo que estas empresas --entre ellas dos emisoras y una cadena de televisión que ahora emiten desde Ruanda-- tuvieron prohibido operar en el país.

Ndayishimiye asumió el cargo en junio de 2020 tras su victoria en las presidenciales celebradas en mayo y a raíz de la repentina muerte a causa de un infarto de Nkurunziza, quien tenía que pasar el testigo a su 'delfín' en el mes de agosto.

La victoria de Ndayishimiye había sido confirmada días antes por el Tribunal Constitucional, que declaró "nulos y sin efecto" los recursos presentados por la oposición por presunto fraude en las elecciones presidenciales, parlamentarias y locales celebradas en el país africano.

Las elecciones estuvieron marcadas por un repunte de la violencia y ante el temor de que el país se vea arrastrado a una crisis violenta como la de 2015, cuando Nkurunziza decidió presentarse a un tercer mandato, a pesar de que la oposición denunciaba que ello violaba el acuerdo de paz que puso fin a la guerra civil (1993-2005).

Investigadores de Naciones Unidas manifestaron en septiembre que la llegada al poder de Ndayishimiye no había traído consigo cambios en cuanto a los abusos de Derechos Humanos. Bajo el mandato de Nkurunziza, en particular a raíz de su decisión de optar a su tercera mandato en 2015, la ONU denunció graves violaciones de los Derechos Humanos en el país.