Publicado 25/06/2020 16:55:10 +02:00CET

El presidente de Líbano alerta de la "atmósfera de guerra civil" ante las crecientes protestas por la crisis económica

Líbano.- El presidente alerta de la "atmósfera de guerra civil" ante las crecien
Líbano.- El presidente alerta de la "atmósfera de guerra civil" ante las crecien - Marwan Naamani/dpa

Critica la incitación sectaria en una reunión sobre "unidad nacional" boicoteada por la oposición

MADRID, 25 Jun. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Líbano, Michel Aoun, ha alertado este jueves de la "atmósfera de guerra civil" existente en el país en el marco de las recientes protestas contra la profunda crisis económica y ha criticado los "tintes sectarios y confesionales" de la situación.

Aoun, quien ha encabezado una reunión de "unión nacional" que ha sido sin embargo boicoteada por la oposición, incluido el partido del ex primer ministro Saad Hariri, ha destacado que "la paz civil es una 'línea roja'" y ha pedido "reforzarla, dado que es responsabilidad de todos".

"Lo que ha pasado en las calles durante las últimas semanas, especialmente en Trípoli, Beirut y Ain el Remané, debe hacer sonar las alarmas de todos para darnos cuenta de los peligros de seguridad que han intentado incitar a la sedición apretando el gatillo de las demandas sociales", ha sostenido.

Así, el presidente libanés ha argüido que "parece obvio que algunos están intentando usar el enfado y las demandas legítimas de la gente para incitar la violencia y el caos con el objetivo de satisfacer agendas externas sospechosas y obtener beneficios políticos para partidos internos".

El mandatario ha defendido que ha convocado la reunión "ante un caos sin precedentes" y "el regreso al obsoleto lenguaje de la guerra", al tiempo en que ha incidido en que "las diferencias políticas son sanas y están en el centro de la vida democrática, pero el límite sigue siendo la paz civil".

"Sin importar lo acalorada que sea la retórica, no debemos permitir que ninguna chispa salte, dado que apagar un fuego no es tan fácil como encenderlo", ha indicado, según una transcripción de sus declaraciones facilitada por la Presidencia libanesa.

"Esto es una responsabilidad de todos, los que han acudido y los que se han ausentado", ha destacado Aoun, en referencia a los partidos y políticos que han decidido boicotear la sesión, entre ellos los ex primeros ministros Hariri, Nayib Mikati, Fuad Siniora y Tammam Salam.

El presidente ha reconocido que el país "atraviesa su peor crisis financiera y económica" y que la población experimenta "un sufrimiento diario", si bien ha argumentado que "no es posible un rescate si hay gente que sigue alterando la seguridad, manipulando las calles y movilizando las sensibilidades confesionales y sectarias".

"Estamos equivocados si pensamos que el colapso no afectará a alguien, que el hambre y el desempleo tienen un color confesional o político o que la violencia en la calle es como una cuerda que manipulamos cuando queremos y detenemos según nuestra voluntad", ha dicho, antes de pedir "no olvidar las lecciones del pasado".

Aoun ha hecho hincapié además de la necesidad de mostrar unidad ante los "desafíos vitales" a los que hace frente el país, incluidas las "turbulencias regionales", entre las que ha apuntado la reciente aplicación de Estados Unidos de nuevas sanciones contra Siria en el marco de la 'Ley César'.

El paquete afecta directamente al presidente sirio, Bashar al Assad, y a personas vinculadas con su Gobierno, así como a las empresas que participen en negocios con Damasco, incluidos los sectores de la construcción y la energía, lo que tendrá un impacto de envergadura sobre la economía libanesa.

"Nuestro objetivo en esta reunión es promover la unidad y evitar el caos. La diferencia de opinión es un derecho y un incentivo intelectual, pero tenemos que estar unidos para hacer frente a la sedición y consolidar la paz civil para no entrar en un túnel sin salida. Esta es una 'línea roja' y tendremos tolerancia cero con los que la crucen", ha remachado.

LAS PROTESTAS

El Gobierno libanés, encabezado por el primer ministro, Hasán Diab, se ha visto sometido a importantes presiones a causa de la crisis económica y social que atraviesa el país desde hace meses, ahondada por la pandemia de coronavirus.

El Ejecutivo celebró el 12 de junio una reunión de emergencia en la que se acordó que el Banco Central "empezará inmediatamente a insuflar dólares en el mercado", tal y como desveló el ministro de Industria libanés, Imad Hobalá.

La reunión fue convocada después de que las protestas derivaran en disturbios e incidentes violentos, principalmente en la capital y en Trípoli, ante el hundimiento de la libra libanesa y el aumento del desempleo.

La posibilidad de una crisis alimentaria ha sido reconocida incluso por Diab, quien hace unas semanas aseguró que el país estaba al borde de esta situación y que muchas personas se quedarán pronto sin capacidad de comprar artículos de primera necesidad.

Líbano está experimentando su peor crisis económica desde la guerra civil de 1975-90. En marzo, el país anunció la suspensión de pagos de eurobonos para salvaguardar las reservas de divisas imprescindibles para cubrir las importaciones básicas.

Diab ha hecho un llamamiento a Estados Unidos y a la Unión Europea para crear un fondo de emergencias para ayudar a que Oriente Próximo no sufra una grave crisis alimentaria, ya que, de lo contrario, el hambre podría provocar nuevos flujos de migrantes con destino a Europa y una mayor desestabilización en la región.

Asimismo, su Ejecutivo ha iniciado ya contactos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para un plan de rescate económico. Es la primera ocasión en que Líbano pide ayuda financiera al FMI y se prevé que el paquete de rescate incluya unas estrictas condiciones.

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