Publicado 16/07/2021 13:21CET

Presidente de Sudáfrica dice que los disturbios fueron "instigados" y que no permitirá un "secuestro" de la democracia

Archivo - El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa
Archivo - El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa - Kay Nietfeld/dpa - Archivo

MADRID, 16 Jul. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, ha afirmado este viernes que los últimos disturbios y protestas en el país, que se han saldado con cerca de 120 muertos, "han sido instigados", antes de recalcar que las autoridades no permitirán que se "secuestre la democracia".

"Como Gobierno, estamos extremadamente preocupados por lo que ha pasado aquí y estamos haciendo todo lo posible para hacerle frente", ha dicho durante una visita en la provincia de KwaZulu-Natal, una de las más afectadas por las movilizaciones tras el encarcelamiento del expresidente Jacob Zuma, según ha informado el diario sudafricano 'News 24'.

"Está bastante claro que todos estos incidentes de vandalismo y saqueos fueron instigados", ha apuntado, sin señalar responsabilidades. "Estamos detrás de estas personas, hemos identificado a un buen número de ellas y no permitiremos que la anarquía y el caos sacudan el país", ha agregado.

Así, ha lamentado "todo el daño hecho al país" y la muerte de personas en los disturbios, que ha descrito como "el asunto más preocupante". "No permitiremos que nadie secuestre nuestra democracia. No permitiremos que la destruyan, es una democracia por la que se ha luchado duro. No permitiremos que acaben con ella", ha remachado.

Las autoridades sudafricanas elevaron el jueves a 117 los muertos en las protestas, en las que han sido detenidas más de 2.200, mientras que el Gobierno desveló que sopesa planes para desplegar a otros 25.000 militares para hacer frente a las protestas y disturbios de los últimos días tras el encarcelamiento de Zuma.

Las protestas estallaron después de que Zuma ingresara en prisión después de que el Tribunal Constitucional le condenara a 15 meses de cárcel por negarse a testificar ante un panel de jueces que está investigando los presuntos casos de corrupción en los que estuvo implicado durante sus nueve años de mandato al frente del país.

Zuma se convirtió así en el primer presidente elegido democráticamente en Sudáfrica que es condenado a prisión desde que el Congreso Nacional Africano (ANC) --partido que encabezó entre 2007 y 2017, cuando fue apartado en un consejo interno por su vicepresidente, Ramaphosa-- se hizo con el poder en 1994.

La caída de Zuma tuvo lugar en medio de la indignación popular por el peso de la familia Gupta, de origen indio, en la economía y la política del país africano, acusaciones que fueron recogidas en un informe de la ex Defensora Pública sudafricana --figura equivalente al Defensor del Pueblo-- Thuli Madonsela titulado 'La captura del Estado'.

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