El primer ministro de Sudán promete trabajar por la paz en una histórica visita a campamentos de desplazados en Darfur

Publicado 04/11/2019 17:30:35CET

MADRID, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -

El primer ministro de Sudán, Abdalá Hamdok, ha prometido este lunes trabajar por la paz en el país en el marco de una histórica visita a varios campamentos de desplazados en la región de Darfur, sumida en el conflicto desde 2003.

Según las informaciones recogidas por la agencia estatal sudanesa de noticias, SUNA, Hamdok se ha comprometido a trabajar para mejorar la situación de los desplazados internos y ha resaltado que Jartum hará además hincapié en sacar adelante la economía del país.

Así, ha sostenido que la crisis política y económica fue provocada por las "políticas equivocadas del antiguo régimen", en referencia a Omar Hasán al Bashir, derrocado en abril tras un golpe de Estado militar.

Hamdok, quien ascendió al cargo a raíz de un acuerdo entre la junta militar y la principal coalición opositora, ha manifestado además que el Gobierno de unidad pactado por ambas partes existe "para lograr los objetivos de la gloriosa revolución de diciembre".

En este sentido, ha hecho hincapié en que una de las prioridades de las nuevas autoridades es lograr "una paz justa y completa" en el país, en referencia a los distintos conflictos que sacuden zonas de Sudán.

Hamdok, que ha visitado los campamentos de Abú Shuk, Al Salam y Zamuzaom, ha resaltado que su Gobierno analizará todas las propuestas que presenten los desplazados y refugiados para lograr un acuerdo de paz.

De esta forma, ha prometido además trabajar para lograr que los desplazados y refugiados puedan volver a sus viviendas de forma voluntaria o reasentarse en lugares a su elección, antes de pedir cooperación para estabilizar la situación en el país.

El primer ministro se ha convertido de esta forma en el más alto cargo en visitar los campamentos de desplazados de la región desde el estallido del conflicto. En estos campamentos residen cerca de 1,5 millones de personas.

La principal coalición opositora de Sudán, las Fuerzas para la Libertad y el Cambio (FFC), anunció el domingo que está a favor de entregar al Tribunal Penal Internacional (TPI) a Al Bashir, acusado de crímenes de guerra en Darfur.

La junta militar que ascendió al poder tras el golpe de Estado militar de abril contra Al Bashir se ha negado a entregarle al TPI y ha sostenido que la decisión será adoptada por el Gobierno que surja de las urnas dentro de tres años, una vez se complete el proceso de transición.

Por su parte, Hamdok ha apostado por juzgar a Al Bashir en el interior del país. En este sentido, el Ministerio de Justicia decidió el sábado rechazar el apoyo de Jartum a la entrega del expresidente al TPI argumentando que el Ejecutivo aún no ha adoptado una posición unificada al respecto.

Sobre Al Bashir pesan dos órdenes de arresto del TPI por genocidio, crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra por los presuntos abusos cometidos bajo su mando en la región de Darfur.

EL PROCESO DE PAZ

El viaje de Hamdok a los campamentos de desplazados en Darfur supone un hito que se enmarca en los esfuerzos de las nuevas autoridades para dar carpetazo a los conflictos armados en el país africano.

En este contexto, el gobierno de transición y la coalición de grupos rebeldes Frente Revolucionario de Sudán (RSF) acordaron a finales de octubre la formación de tres comités conjuntos para supervisar la aplicación de las medidas de confianza pactadas recientemente en Sudán del Sur.

El portavoz del RSF, Osama Said, indicó que estos comités trabajarán en torno a la liberación de prisioneros de guerra, acceso humanitario y preparativos para la siguiente ronda de negociaciones, prevista para el 21 de noviembre.

El Gobierno de Sudán había acordado previamente renovar el alto el fuego vigente en el país y permitir el acceso de ayuda humanitaria a las zonas afectadas por el conflicto, en el marco de dichas conversaciones de paz.

Según el documento, firmado en la capital de Sudán del Sur, Yuba, el Ejecutivo se compromete a permitir el acceso de ayuda humanitaria a Darfur, Nilo Azul y las montañas Nuba.

Estas medidas llegaron en medio de las negociaciones de paz entre las partes, que llevaron al Gobierno y al Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán-Norte (SPLM-N) a acordar el 18 de octubre una 'hoja de ruta' para el reinicio de las conversaciones de paz y en torno a los aspectos que serán abordados en el mismo.

El Gobierno de transición en Sudán ha hecho de la paz con los rebeldes que luchan contra Jartum una de sus principales prioridades, ya que supone una de las condiciones clave para que Estados Unidos saque al país de la lista de patrocinadores del terrorismo.

VARIAS GUERRAS CIVILES

Miles de personas han muerto en las guerras civiles en Sudán, incluido el conflicto en la región de Darfur (oeste), en el que los rebeldes luchaban contra el Gobierno de Al Bashir desde 2003.

El conflicto en Darfur enfrenta a grupos rebeldes locales, compuestos principalmente por miembros de tribus agrícolas africanas, a las fuerzas gubernamentales y ha dejado unos 2,5 millones de desplazados.

Aunque los combates han remitido en los últimos cuatro años, sigue habiendo escaramuzas y aún continúan activos el Movimiento Justicia e Igualdad (JEM) y dos facciones del Ejército de Liberación de Sudán (SPLA).

Por su parte, los rebeldes del SPLA-N en Kordofán del Sur y Nilo Azul, otras dos regiones en Sudán, han venido respetando en gran medida un alto el fuego en los dos últimos años tras luchar contra Jartum a raíz de la independencia de Sudán del Sur en 2011.

Kordofán del Sur y Nilo Azul están habitados por amplias comunidades que se posicionaron del lado del Sur durante las décadas de guerra civil con Jartum. Muchos denuncian que han sido marginados por el Gobierno sudanés desde la independencia de Sudán del Sur en virtud del acuerdo de paz de 2005.