Medina ve el diálogo como "única salida" para evitar conflictos con Haití

Actualizado 30/01/2014 0:12:39 CET
STRINGER . / REUTERS

MADRID, 29 Ene. (EUROPA PRESS) -

El presidente de República Dominicana, Danilo Medina, ha considerado este miércoles que "la única salida para resolver el 'impasse' migratorio con Haití es mantener el diálogo", al tiempo que ha negado que su país sea racista.

"La única salida para resolver el 'impasse' migratorio que tenemos con Haití, es mantener el diálogo", ha dicho durante su intervención en la jornada de clausura de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que se celebra en La Habana.

Así, ha aplaudido el discurso pronunciado por su homólogo haitiano, Michelle Martelly, que ha reiterado la voluntad de su Gobierno de seguir con las conversaciones bilaterales para superar el conflicto migratorio.

Además, ha rechazado las declaraciones realizadas por la delegación de San Vicente y Granadinas, que ha acusado a República dominicana de comportarse de forma racista con su vecino insular, según ha informado la cadena panamericana TeleSur.

"No puedo dejar que esa intervención quede en el aire, sobre todo cuando dicen que mi país es racista. Hay que recordar que República Dominicana ha asistido a Haití desde el terremoto que sufrió hace cuatro años", ha indicado.

El jefe de Estado también ha recordado que la población de República Dominicana "está conformada, en su mayoría, por negros y mulatos". "Por eso no pueden decir que estamos regidos por una sociedad racista", ha insistido.

POLÉMICA SENTENCIA

El conflicto se desató el pasado 23 de septiembre, cuando el Tribunal Constitucional de República Dominicana denegó la nacionalidad a los descendientes de inmigrantes nacidos después de 1929, con lo que serían "ilegales" o estarían "en tránsito".

La gran mayoría de los afectados son hijos de haitianos que emigraron al país vecino en busca de unas mejores condiciones de vida. Santo Domingo se ha quejado reiteradamente del flujo migratorio procedente de Puerto Príncipe.

República Dominicana está poblado por 10 millones de personas, 458.000 de las cuales son de origen haitiano. De éstas, solamente 240.000 han nacido en territorio dominicano.

CRISIS DIPLOMÁTICA

En este contexto, el pasado 19 de noviembre, Santo Domingo y Puerto Príncipe emitieron un comunicado conjunto para anunciar el inicio de las conversaciones bilaterales para solucionar el conflicto migratorio, con Venezuela como mediador.

"El diálogo es la forma adecuada de resolver cualquier situación relativa a la gente de origen haitiano nacida en República Dominicana y afectada por esta decisión judicial", dijo el Gobierno de Danilo Medina.

La voluntad de diálogo apenas duró una semana porque República Dominicana acusó a Haití de romper esta Declaración Conjunta y, en consecuencia, llamó a consultas a su embajador en Puerto Príncipe, Rubén Silié.

El viceministro de Exteriores explicó que "República Dominicana tomó esta determinación en vista del desconocimiento por parte de Haití de la Declaración Conjunta mediante la cual se comprometió a priorizar el diálogo".

Después de este paréntesis, el diálogo se reanudó el pasado 7 de enero en la localidad haitiana de Ouanaminthe, ubicada en la frontera común, con Venezuela como mediador. Se espera que en los próximos días tenga lugar otro encuentro bilateral.

REFORMA MIGRATORIA

Así las cosas, el pasado 29 de noviembre Medina emitió el decreto 327-13, por el que establece un Plan Nacional de Regularización de Extranjeros en Situación Migratoria Irregular, y en el que se invita a los inmigrantes a acogerse al acuerdo en un plazo de 18 meses, a partir de la puesta en marcha del mismo.

Entre los criterios que se exigen para demostrar un vínculo con la sociedad dominicana, se tendrá en cuenta el hecho de tener hijos nacidos en el país, de haber cursado estudios en territorio dominicano, de saber hablar y escribir español, de residir en un domicilio fijo, de convivir con un dominicano y de carecer de antecedentes penales.

Asimismo, el decreto establece la necesidad de que el extranjero demuestre vínculos de tipo laboral o socioeconómico con el país. En este sentido, se valorará poseer propiedades muebles o inmuebles, cuentas bancarias, tener un empleo regular durante el tiempo de su permanencia y ejercer un oficio técnico certificado.

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