Publicado 20/10/2020 12:52CET

Sahel.- La ONU y las ONG piden actuar "ahora" en el Sahel antes de que haya que lamentar más víctimas

Sahel.- La ONU y las ONG piden actuar "ahora" en el Sahel antes de que haya que
Sahel.- La ONU y las ONG piden actuar "ahora" en el Sahel antes de que haya que - WFP / AURÉLIA RUSEK - Archivo

El PMA alerta de que hay miles de personas al borde de la hambruna, con unos 890.000 niños con desnutrición severa aguda

MADRID, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los millones de personas que a diario pasan hambre, se han visto desplazados, han perdido sus medios de vida y han dejado de poder ir a la escuela en el Sahel central como resultado de la espiral de violencia en que se encuentra inmersa la región en los dos últimos años necesitan ayuda ahora, antes de que sea demasiado tarde, advierten las agencias de la ONU y las ONG que trabajan en Burkina Faso, Malí y Níger.

Los datos son abrumadores. Actualmente, unos 7,4 millones de personas en estos tres países tienen serios problemas para garantizar su alimentación. En comparación con la media de los últimos cinco años, la inseguridad alimentaria ha aumentado un 225 por ciento en Burkina Faso, un 91 por ciento en Malí y un 77 por ciento en Níger, según la ONU.

Además, el número de desplazados se ha disparado desde los 70.000 que había hace dos años a los casi 1,8 millones que hay en la actualidad, más de un millón de ellos en Burkina Faso, escenario de la crisis de desplazamiento que más rápido crece en el mundo.

"El conflicto armado, la extrema pobreza, la inseguridad alimentaria, el cambio climático y la pandemia de COVID-19 convergen en el Sahel", incide el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que denuncia en particular el "horrible y sistemático nivel de violencia contra los civiles".

"Los padres están siendo ejecutados delante de sus hijos por los grupos armados con una alarmante frecuencia" mientras que "miles de mujeres y niñas han sido víctimas de violencia sexual y de género en toda la región", denuncia ACNUR, que pone igualmente el acento en el hecho de que "los ataques contra escuelas son una realidad nefasta y creciente realidad".

Las medidas para frenar la pandemia han agravado las condiciones, aumentando la inseguridad alimentaria y la desnutrición. Así, se espera que en 2020 el número de menores con desnutrición aguda aumente un 21 por ciento, lo que elevaría a 2,9 millones el número de niños en esta situación en el Sahel, entre ellos 890.000 con desnutrición aguda severa, a un paso de morir de hambre.

Por ello, la responsable regional de UNICEF, Marie-Pierre Poirier, defiende que no se puede seguir trabajando como hasta ahora, de ahí el que esta agencia, junto con la FAO y el PMA vayan a intensificar sus acciones. "Estos esfuerzos solo pueden tener éxito si las comunidades, las familias, los cuidadores y las madres son empoderados para prevenir, detectar y gestionar la desnutrición", advierte.

PROBLEMAS DE ACCESO

Pero, ante todas estas necesidades, las agencias humanitarias tienen serios problemas de acceso a las personas que requieren urgentemente ayuda y también están siendo objeto de ataques directos con cada vez mayor frecuencia por parte de los grupos armados. En la región operan tanto la filial de Al Qaeda como la de Estado Islámico, así como algunos grupos de autodefensa, además de las fuerzas de seguridad.

"Cuando no podemos llegar a las comunidades vulnerables, estamos viendo un aumento trágico de la inseguridad alimentaria y miles de personas que son empujadas a una mayor miseria en el Sahel", lamenta el director para África Occidental del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Chris Nikoi.

El responsable de la agencia de la ONU llama la atención en particular de "unas 10.000 personas que actualmente están a un paso de la hambruna en algunas zonas del norte de Burkina Faso inaccesibles por la terrible violencia y el conflicto". "El mundo no puede esperar a emprender acciones hasta que niños, mujeres y hombres hayan muerto", advierte.

Con motivo de la celebración de una conferencia de donantes en Copenhague este martes, las agencias de la ONU y las ONG han pedido un mayor compromiso hacia esta región. La conferencia, sostiene ACNUR, "es una oportunidad para que los donantes demuestren compromiso y los efectos más devastadores puedan evitarse". "El momento de actuar en el Sahel es ahora", recalca.

IMPACTO EN LOS NIÑOS

La situación está afectando particularmente a los niños, entre otras cosas por que casi 4.000 escuelas están cerradas como resultado de la violencia, al margen del cierre temporal provocado por el coronavirus. "En Malí, Burkina Faso y Níger, ocho de cada diez niños se han enfrentado directamente a la violencia", sostiene el director de campañas para África de Save the Children, Eric Hazard.

"Las niñas están expuestas al matrimonio infantil cuando no van a le escuela" y se está constatando una tendencia de "cada vez más niños víctima de secuestro, asesinato, reclutamiento y uso por parte de grupos armados", alerta, subrayando que solo en Malí "más de 270 niños resultaron mutilados o asesinados en 2019".

Además, según Hazard, "las presiones sociales y económicas y la necesidad de protección empuja a los jóvenes a unirse a los grupos armados". "Esta violenta crisis, que priva a los niños de sus derechos fundamentales y les pone en situaciones que afectan su salud mental y física, debe cesar", reclama el responsable de Save the Children.

En este sentido, la ONG advierte de que si la situación no se aborda ahora "la educación y la protección de toda una generación de niños están en peligro, con consecuencias duraderas para toda la región".

Por su parte, CARE llama la atención sobre el hecho de que se destinan muy pocos fondos para atender a las víctimas de la violencia sexual y de género. "El impacto de la violencia de género, en especial contra las mujeres, está poco documentada y financiada en el Sahel central", lamenta el coordinador de campañas de la ONG para África Occidental, Mahamoudou Guimbayara.

VIOLENCIA DE GÉNERO E IMPACTO PSICOLÓGICO

"Hay dos grandes cosas que mi marido puede hacer en esta casa: golpear sin piedad o mantener sexo violento", ha contado a CARE una mujer. "Solo rezo porque los científicos encuentren la vacuna porque la enfermedad ha venido para quedarse con nosotros y algunas podríamos no sobrevivir en nuestras casas si esto continúa", subraya. "Ahora tengo miedo de mi marido y miedo por la enfermedad al mismo tiempo", resume.

La continuada violencia también está afectando psicológicamente a la población. "La gente que ha sido testigo de un ataque violento a menudo está traumatizada", explica Issaka Dahila, un psicólogo que trabaja para Médicos Sin Fronteras (MSF) en Burkina Faso.

"Lo primero que se preguntan es '¿por qué me está ocurriendo esto a mí?' Luego a menudo se sienten culpables porque ellos han sobrevivido o no fueron capaces de salvar a otros", añade, subrayando que "su sufrimiento es aún peor cuando se ven obligados a huir de sus hogares".

Muchos de los que acuden a las consultas de MSF se sienten "inútiles" y creen que "su vida no tiene sentido", explica el psicólogo, subrayando que en casos extremos incluso algunos manifiestan su deseo de acabar con sus vidas. "Este verano, una joven madre de un niño de un año se suicidó después de que hombres armados atacaran su aldea y mataran a su marido", recuerda.