Senadores argentinos tachan el referéndum de Malvinas de "maniobra publicitaria" de Reino Unido

Actualizado 10/03/2013 6:41:17 CET

BUENOS AIRES, 10 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Senadores argentinos de varios partidos han criticado este sábado la celebración de un referéndum sobre su soberanía británica en las islas Malvinas por ser una "trampa" y una "maniobra publicitaria" impulsado por el Gobierno de Reino Unido, en la víspera de la votación.

   "El referéndum de este fin de semana es una nueva acción política de naturaleza publicitaria pergeñada por el Reino Unido", ha declarado el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado de Argentina.

   "Debemos denunciar la trampa que esconde la apariencia de participación popular en el caso de un pueblo implantado", ha afirmado Filmus. "Esta maniobra publicitaria no tiene ninguna validez para la legislación del derecho internacional", ha añadido.

   Filmus propondrá al Senado que rechace categóricamente el referéndum y, por ende, su resultado, en un acuerdo suscrito con otro miembro del partido peronista Frente para la Victoria, con Ernesto Sanz, del partido de centroizquierda Unión Cívica Radical; con Rubén Giustianiani, del Frente Amplio Progresista; y Jaime Linares, de la formación de centroizquierda Generación para un Encuentro Nacional (GEN).

   Para proseguir con este acto de rechazo, Filmus convocará una sesión especial en el Senado, cuyo anuncio todavía aún no se concretado, según ha informado el diario argentino 'La Nación'.

   "Todas estas acciones no solo lesionan los legítimos derechos argentinos, sino los de gran parte de los países y pueblos de Sudamérica", ha remachado Filmus.

   Más de 1.600 ciudadanos malvinenses están llamados a las urnas este domingo y el lunes para decidir en referéndum si las islas Malvinas continúan siendo parte de Reino Unido, una consulta en la que se espera una clara victoria del 'sí' y que, previsiblemente, será criticada por Argentina, que mantiene su reclamación sobre la soberanía de este archipiélago.

   31 años después de que Reino Unido y Argentina entraran en guerra por la soberanía de las Malvinas, las relaciones entre los dos países siguen marcadas por las tensiones por controlar este archipiélago, en el que residen unas 2.500 personas.