Siria.- La ofensiva en el noreste de Siria provoca una nueva crisis de desplazados y pone en riesgo suministros clave

Publicado 15/10/2019 11:26:55CET

"Acabábamos de comer cuando oímos una fuerte explosión cerca de nuestra casa", cuenta una mujer desplazada

MADRID, 15 Oct. (EUROPA PRESS) -

La ofensiva iniciada por las fuerzas turcas el 9 de octubre ha derivado en una crisis de desplazamiento que amenaza con forzar a 300.000 personas a abandonar sus hogares en las principales localidades de Hasaka y Raqqa. Más de 2.000 han llegado a la frontera con Irak e incluso han cruzado a territorio iraquí, según las organizaciones humanitarias.

Naciones Unidas elevó el lunes a 160.000 la cifra provisional de desplazados por la ofensiva turca en el noreste de Siria, de los cuales unos 70.000 serían menores de edad. "El impacto humanitario completo de la actual operación militar sigue siendo difícil de determinar dado lo volátil de la situación", ha reconocido la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha advertido en un comunicado del posible desplazamiento de 300.000 civiles, mientras que el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha confirmado las primeras llegadas a territorio iraquí. El lunes llegaron 184 personas procedentes de Siria, a las que se sumarían otras 200 que han cruzado durante la noche del martes.

"Muchos de los refugiados han huido de sus casas en la zona de Kobani, algunos de ellos después de caminar tres o cuatro días", ha asegurado la portavoz de ACNUR, Liz Throssell, que ha confirmado que hay "otras 2.000 personas" en zonas sirias cercanas a la frontera.

ACNUR ha atendido ya a 31.800 personas por la última escalada de tensiones, de las cuales 21.500 viven en campos para desplazados internos y otras 11.550 residen en refugios comunitarios. También el CICR ha redoblado sus trabajos para ayudar a 515 familias --más de 2.500 personas-- alojadas en escuelas de Hasaka.

"Acabábamos de comer cuando oímos una fuerte explosión cerca de nuestra casa. Mis hijos pequeños comenzaron a llorar. Mi marido y yo los cogimos, salimos de casa y caminamos durante horas", cuenta Um Ali, una mujer de 38 años residente en Ain Issa. La familia no tenía dinero para alquilar un coche, por lo que tardó dos días en llegar a Hasaka, donde se sienten "un poco más seguros" en una escuela.

"No hemos traído comida, ni agua, ni colchones", explica. El CICR ha subrayado que el perfil de estas familias corresponde en su mayoría a mujeres y niños y ha recordado que la ocupación de las escuelas ha provocado como daño colateral que "miles" de estudiantes se hayan quedado sin poder ir a clase.

PRINCIPALES NECESIDADES

Las organizaciones coinciden en que la ofensiva lanzada por Turquía contra las milicias kurdas está teniendo consecuencias palpables sobre la población civil, que corre el riesgo de quedarse sin suministros básicos. El CICR teme que la ciudad de Hasaka, donde viven unas 400.000 personas, se quede sin agua por los efectos de los combates sobre una estación cercana.

ACNUR también ha citado entre las "necesidades inmediatas" la falta de documentos de los desplazados, en la medida en que la mayoría de ellos han huido prácticamente con lo puesto y "las familias se han separado". Asimismo, ha abogado por incrementar el apoyo psicológico a estas personas, muchas de las cuales arrastran ya traumas de la larga guerra.

La agencia de la ONU calcula que necesita 31,5 millones de dólares (28,5 millones de euros) adicionales para atender las nuevas necesidades surgidas en Siria, aunque tanto esta agencia como otras organizaciones reconocen que ni siquiera se conoce a día de hoy la magnitud de la crisis humanitaria en la zona noreste.