Publicado 11/07/2021 16:07CET

Sudáfrica.- Al menos un muerto y más de 60 detenidos en las protestas a favor del expresidente Zuma

Archivo - FILED - 10 November 2015, Berlin: Jacob Zuma, then President of South Africa, speaks during a press conference in Berlin. South Africa's former president Jacob Zuma began a court-ordered prison sentence in the early hours of Thursday. Photo: Wol
Archivo - FILED - 10 November 2015, Berlin: Jacob Zuma, then President of South Africa, speaks during a press conference in Berlin. South Africa's former president Jacob Zuma began a court-ordered prison sentence in the early hours of Thursday. Photo: Wol - Wolfgang Kumm/dpa - Archivo

MADRID, 11 Jul. (EUROPA PRESS) -

Una persona ha muerto y más de 60 han sido detenidas durante las protestas de este fin de semana organizadas por los partidarios del expresidente sudafricano Jacob Zuma en las principales carreteras del estado costero de KwaZulu-Natal, en el este del país, para exigir la liberación inmediata del antiguo mandatario, encarcelado esta semana por desacato.

El fallecido, según informaron fuentes del canal sudafricano eNCA, es un hombre de 40 años que recibió un disparo en un momento en que las protestas se estaban extendiendo a la provincia de Gauteng.

La Policía, por su parte, informó de "62 sospechosos arrestados mientras continuamos respondiendo a la criminalidad oportunista que emana de las protestas", según ha informado en su cuenta de Twitter.

A la violencia hay que añadir la parálisis casi total del transporte comercial a lo largo de la provincia, donde los manifestantes habrían prendido fuego a más de 25 camiones y levantado barricadas en la mayor parte de las rutas.

El primer ministro del estado, Sihle Zikalala, ha pedido calma a los manifestantes, a los que ha vinculado con el exmandatario. "Se informa y se cree que las protestas son por el encarcelamiento del expresidente y su excelentísimo compañero Jacob Zuma. Sin embargo, hacemos un llamado a aquellos que están protestando para que lo hagan por medios pacíficos y ávidos de violencia y destrucción a toda costa", ha lamentado en declaraciones recogidas por la cadena South African Broadcasting Corporation (SABC).

También lo ha hecho el presidente del país, Cyril Ramaphosa, quien ha avisado de que "el impacto de la violencia pública contra la industria del transporte de mercancías por carretera y el daño a las autopistas que sirven como arterias económicas también lo sentirán las personas que organizan y cometen estos delitos", ha explicado en un comunicado recogido por Bloomberg.

El partido de Zuma, el histórico Congreso Nacional Africano (CAN), ha prometido que emprenderá medidas inmediatas contra cualquier afiliado que haya participado en estas protestas que han "desestabilizado la provincia entera", ha lamentado su portavoz en KwaZulu-Natal, Nhlakanipho Ntombela.

Todo esto sucede después de que el Alto Tribunal de Pietermaritzburgo rechazara la petición de Zuma para retrasar el inicio del cumplimiento de su reciente condena por desacato a la espera de la apelación final de su caso.

El Tribunal Constitucional de Sudáfrica condenó a Zuma a 15 meses de cárcel por negarse a testificar ante un panel de jueces que está investigando las presuntas irregularidades cometidas durante sus nueve años de mandato al frente del país.

El expresidente, de 79 años y que entró en la cárcel este jueves , argumenta que su vida podría correr peligro en la cárcel por su avanzada edad y mala salud y aduce que no tuvo oportunidad de argumentar para mitigar la sentencia.

"El país regresa a los días del Apartheid. Muy triste", ha lamentado la Fundación del expresidente en las redes sociales antes de denunciar que Zuma está en la cárcel "sin juicio previo" en lo que se trata de una "farsa judicial".

El tribunal aceptó revisar la sentencia y tiene reunirse de nuevo el próximo lunes a este respecto pero, hasta entonces, Zuma seguirá en la cárcel, según ha dictaminado el Alto Tribunal y su magistrado principal, Jerome Mnguni, tal y como recoge la SABC.

Zuma, de 79 años, sigue gozando de un peso extraordinario en la política sudafricana y por ello los observadores internacionales consideran que su caso es una prueba de fuego para la democracia en el país.

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