USA, NEW YORK New York City - SEPTEMBER 26, 2026: Russia's Foreign Minister Sergei Lavrov (R on the podium) speaks at a General Debate of the 81st Session of the UN General Assembly, during the 2026 High-Level Week - Щербак Александр / Zuma Press / Europa Press
MADRID, 28 Sep. (EUROPA PRESS) -
El ministro de Exteriores de Sudán, Mohieldin Salim Ahmed Ibrahim, ha reclamado este lunes ante la Asamblea General de Naciones Unidas un proceso de diálogo "sin injerencias externas" para poner fin a la guerra en curso desde hace más de tres años y ha afeado a la comunidad internacional su "silencio" ante los crímenes de las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés), considerando que está contribuyendo a extender el conflicto.
El ministro ha sido el encargado de dar el discurso en lugar del líder militar de Sudán, Abdelfatá al Burhan, habida cuenta de que la Administración Trump le ha denegado el visado para acudir a Nueva York, un extremo que ha denunciado.
"Lo que es aún más lamentable es que esta situación haya persistido a pesar de las gestiones realizadas por la Secretaría y a pesar del llamamiento formulado por el secretario general (António Guterres) al Estado anfitrión para que expidiera el visado necesario de conformidad con las obligaciones que le incumben en virtud del acuerdo relativo a la sede de 1947", ha declarado.
El titular de Exteriores ha solicitado a Naciones Unidas que documente lo sucedido con el general sudanés "a través de los mecanismos competentes encargados de la aplicación de dicho acuerdo", y al hilo ha urgido a llevar a cabo una "reforma integral, inmediata y equitativa" del organismo multilateral, en particular del Consejo de Seguridad.
Así, ha pedido que África esté representada con "dos asientos permanentes" de los cinco fijos que tiene el Consejo de Seguridad desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y que ocupan Rusia, Reino Unido, Francia, Estados Unidos y China.
Asimismo, ha reclamado el diálogo y el Derecho Internacional frente a la amenaza del uso de la fuerza entre estados y a la política de sanciones, recalcando que Sudán lleva más de dos décadas bajo sanciones que "han afectado negativamente a su economía, a su seguridad y a su integridad territorial, menoscabado su soberanía, agravado los ciclos de violencia que afectan a los civiles y obstaculizado la reconciliación nacional".
Desde la tribuna, el representante sudanés ha recalcado que no habrá una paz "integral, duradera y justa" en su país "sin poner fin a las continuas injerencias externas, sin detener el flujo de armas, municiones y mercenarios (y) sin desmantelar la milicia terrorista", en alusión a las RSF.
"Es indispensable desarmar a dicha milicia y garantizar que las armas permanezcan exclusivamente en manos del Estado y de sus instituciones nacionales legítimas", ha manifestado tras apuntar a la necesidad de que las paramilitares cesen "sus ataques contra civiles, ciudades, bienes, infraestructuras, presas, centros médicos y hospitales".
Ibrahim ha instado a la comunidad internacional a que respalde "los avances constantes" de Jartum en la protección de civiles y la consolidación de la paz, al mismo tiempo que le ha afeado su "silencio, su falta de medidas para frenar atrocidades y violaciones cometidas por la milicia rebelde, pese a la existencia de pruebas documentadas, así como la falta de respuesta a las legítimas demandas de designarla como organización terrorista y la ausencia de acciones decisivas para detener el flujo de armas, equipos y mercenarios que la apoyan", lo cual, está "prolongando" la guerra iniciada en abril de 2023.
"El silencio a las atrocidades que están cometiendo las milicias terroristas en Sudán no es sólo complicidad, es una traición a los ciudadanos, a los hombres, mujeres y niños sudaneses que han demostrado una resiliencia mayúscula, superando un sufrimiento indecible, es el que está viviendo el pueblo entero de Sudán", ha señalado.
En esta línea, el jefe de la diplomacia sudanesa ha cargado contra el Consejo de Seguridad de la ONU por no haber condenado "explícitamente a los patrocinadores" de las masacres de civiles perpetradas por las RSF en El Fasher, lo cual desde Jartum consideran que "contribuye a encubrir dicha violencia".
"Instamos a la comunidad internacional a que siga mostrando solidaridad con Darfur tras la toma del Fasher por la milicia y ante las pruebas concluyentes y el testimonio presentado (...) ante el Consejo de Seguridad, que impulse los mecanismos jurídicos para exigir responsabilidad a los autores", ha señalado antes de denunciar un intento de "socavar y desmantelar a las Fuerzas Armadas e imponer sanciones a sus líderes y ampliar el embargo de armas de Darfur a todo Sudán".
"Así se abre la vía a la victoria de la milicia y de los mercenarios extranjeros que son el 60% de sus miembros", ha agregado el ministro de Exteriores sudanés.
DIÁLOGO EMINENTEMENTE "SUDANÉS"
Con todo, ha abogado por un proceso de "diálogo de titularidad sudanesa" para poner fin al conflicto en curso, para el que ha enumerado una serie de medidas "imprescindibles": verificar riesgos de violencia para proteger a los civiles, reducir la polarización, frenar la escalada y contener la "fractura política" entre fuerzas civiles, políticas y militares, fomentar la confianza en el proceso de diálogo, eliminar las injerencias externas, además de la aplicación de la Declaración de Yeda acordada en mayo de 2023 entre el Ejército y las RSF, "incluidas las obligaciones fundamentales derivadas del Derecho Internacional Humanitario".
El ministro ha asegurado que el Ejecutivo sudanés ya está trabajando con vistas a crear un "entorno propicio" con vistas a sentar un "terreno común a través de un debate libre y abierto que lleve al país a una transición política integral que no excluya a nadie salvo a los que hayan actuado al margen de la ley o hayan traicionado los intereses nacionales" y que culmine en la convocatoria de elecciones "libres y transparentes" bajo observación internacional.
Ibrahim ha reiterado la disposición de Jartum a "toda iniciativa seria y constructiva" para terminar con el conflicto, si bien ha condicionado este apoyo a la unidad e integridad territorial y económica de Sudán, a garantizar que no se dan nuevas "rebeliones armadas" y que no se imponen "soluciones, condiciones o agendas externas a nuestro pueblo".
"El pueblo sudanés es el único titular legítimo de la decisión que incumbe a su futuro y quien debe determinar libremente y sin presiones ni injerencias el rumbo de su futuro", ha reiterado, al tiempo que ha pedido "ejercer presión sobre los patrocinadores regionales y algunos países vecinos", sin mencionar a Emiratos Árabes Unidos, a los que acusa de permitir el tráfico de armas y equipos a las RSF a través de sus territorios, la apertura de frentes de combate y ataques "a plena luz del día" por parte de las paramilitares.