Publicado 16/06/2020 17:11CET

Sudán del Sur.- La ONU llama a nombrar los gobernadores y resolver la persistente violencia en Sudán del Sur

Sudán del Sur.- La ONU llama a nombrar los gobernadores y resolver la persistent
Sudán del Sur.- La ONU llama a nombrar los gobernadores y resolver la persistent - OCHA/ANTHONY BURKE - Archivo

El coordinador humanitario advierte de que hace falta estabilidad y seguridad para responder a la COVID-19 y a las necesidades de la población

MADRID, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -

Sudán del Sur se enfrentaba ya antes de la pandemia de coronavirus a una grave situación humanitaria resultado de más de seis años de conflicto que la COVID-19 ha exacerbado, aumentado las necesidades de ayuda de la población. Pero, a menos que se logre garantizar la seguridad y poner fin a los estallidos de violencia, la ONU y las ONG no podrán ayudar a quienes lo necesitan, ha advertido este martes el coordinador humanitario en el país, Alain Noudéhou.

Como resultado del coronavirus, que deja en el país 1.775 casos y 30 fallecidos, hay otros 1,6 millones de personas más, en su mayoría en las zonas urbanas, que necesitan asistencia alimentaria y de otro tipo y que vienen a sumarse a los 5,6 millones que ya había de antemano. Asimismo, hay unos 1,6 millones de desplazados internos y el país alberga a cerca de 300.000 refugiados.

Sin embargo, ha lamentado el coordinador humanitario de la ONU en un encuentro virtual con periodistas, Sudán del Sur viene registrando recientemente "un creciente nivel de violencia intercomunitaria", especialmente en Jonglei, así como la "continuación del conflicto armado en algunas partes del país", con frecuentes "estallidos".

"Esto está dejando cientos de muertos, desplazando a decenas de miles de personas y lastrando la provisión de asistencia humanitaria", ha subrayado, en un momento en que es fundamental continuar con las actividades que ya había en marcha para asistir a la población más vulnerable así como para dar respuesta a la pandemia y evitar su propagación. En lo que va de año, tres trabajadores humanitarios han muerto y otros 137 han tenido que ser evacuados a zonas más seguras debido a la inseguridad.

Por ello, Noudéhou ha defendido la necesidad de que "haya progresos políticos urgentes para aumentar la estabilidad y la seguridad en todos los niveles" con el fin de que no solo se pueda proteger a la población civil, sino también a los trabajadores humanitarios y sanitarios además de facilitar "un acceso predecible" para la ONU y las ONG y "facilitar la recuperación socioeconómica" tras la pandemia.

El coordinador humanitario ha incidido en particular en la importancia de que el Gobierno de unidad, resultado del acuerdo de paz firmado en septiembre de 2018 por el presidente, Salva Kiir, y los principales grupos rebeldes con Riek Machar a la cabeza, designen cuanto antes a los gobernadores de las distintas regiones, una cuestión que lleva meses de retraso.

Su nombramiento, ha sostenido, "generaría estabilidad en el terreno" puesto que la falta de estructuras de gobierno local ha provocado un aumento de los "impedimentos burocráticos" con los que se topan las ONG en su trabajo, en particular las sursudanesas. Además, ha confiado en que se pueda "encontrar una solución para detener la violencia" de todo tipo y que está disuadiendo de regresar a quienes se vieron obligados a abandonar a sus hogares.

PETICIÓN DE FONDOS

Para poder cubrir las necesidades, la ONU ha hecho este martes un llamamiento adicional de fondos, que suma otros 390 millones de dólares al inicial, hasta un total de 1.900 millones. Los fondos adicionales servirán para apoyar la respuesta frente al COVID-19, incluidos los 150 millones del plan de respuesta nacional, así como las nuevas necesidades humanitarias.

Desde que se registró el primer caso en abril en Sudán del Sur --uno de los últimos países en África en hacerlo--, las agencias de la ONU y las ONG han estado ayudando al Gobierno sursudanés en su respuesta sobre todo en la concienciación de la población. Así, ha subrayado la importancia de "propagar el mensaje" y hacer entender a los sursudaneses que "todo el mundo es responsable, no solo el Gobierno", de acabar con la pandemia.

Esto es aún más importante, según ha indicado, habida cuenta de que por ahora parece haber poco cumplimiento por parte de la población de las medidas de prevención como el distanciamiento social o el uso de mascarillas, así como a la necesidad de guardar cuarentena en caso de contagio.

Otro de los desafíos identificados por Noudéhou en la respuesta frente a la COVID-19 es la falta de capacidad para realizar test y el hecho de que los plazos para conocer los resultados se demoren más de lo necesario si se quiere dar una respuesta rápida y oportuna que permita evitar nuevos contagios. Por ello, ha apostado por incrementar los laboratorios y la capacidad de realizar pruebas.

Asimismo, también ha denunciado que se han producido algunos incidentes y casos de intimidación hacia los equipos que participan en la respuesta frente a la pandemia, en particular aquellos que se dedican a realizar un seguimiento de los casos y sus eventuales contactos en las comunidades, subrayando la importancia de que se garantice su seguridad.

NECESIDAD DE CONTINUAR CON LA ASISTENCIA

"Las operaciones humanitarias previas a la COVID-19 deben continuar al tiempo que abordamos las nuevas necesidades creadas por el virus, con el fin de evitar consecuencias que pongan en riesgo las vidas de personas que ya se enfrentan a graves peligros como el renovado conflicto, el hambre y otras enfermedades más prevenibles", ha reivindicado.

Por ello, ha pedido el apoyo tanto de los donantes tradicionales como de otros nuevos para que hagan llegar "de forma oportuna y flexible" los fondos requeridos --por ahora se han recibido unos 500 millones este año-- y ayudar a los 7,4 millones de sursudaneses que lo necesitan.

Esta ayuda es especialmente importante, ha insistido, porque "la violencia no parece remitir", porque se acerca ahora la estación de lluvias, durante la que una parte del país suele quedar inundada, lo que supone un "desafío tremendo" a la hora de hacer llegar la asistencia, y porque el país también se enfrenta a la amenaza de la plaga de langostas del desierto que está azotando el este del continente.

"Tenemos que seguir ofreciendo ayuda pero no podemos hacerlo sin seguridad y estabilidad en el terreno", ha remachado Noudéhou.