Publicado 12/03/2021 12:34CET

Terrorismo.- El terrorismo yihadista dejó más ataques pero fue menos letal en 2020, con el Sahel como principal foco

Archivo - 31 October 2020, France, Paris: Police officers secure the area around the Basilica of Notre Dame after Wednesday's knife attack in Nice. Photo: Valery Hache/AFP/dpa
Archivo - 31 October 2020, France, Paris: Police officers secure the area around the Basilica of Notre Dame after Wednesday's knife attack in Nice. Photo: Valery Hache/AFP/dpa - Valery Hache/AFP/dpa - Archivo

El OIET alerta de la creciente vinculación de las prisiones con los atentados yihadistas en Europa

MADRID, 12 Mar. (EUROPA PRESS) -

Los grupos yihadistas incrementaron sus acciones durante 2020 pero fueron menos letales, por lo que el aumento de atentados no tuvo una correlación con el número de víctimas, según se desprende de la última edición del Anuario del Terrorismo Yihadista del Observatorio Internacional de Víctimas del Terrorismo (OIET).

En total hubo 2.350 atentados, un 52 por ciento más con respecto a 2019, y se contabilizaron 9.748 víctimas mortales, solo un 5 por ciento más. Así pues, la letalidad de estos grupos fue inferior pero rompe la tendencia a la baja respecto al número de personas asesinadas que se venía registrando en los tres últimos años.

Este "aumento exponencial" respecto al número de atentados, según el director de OIET, Carlos Igualada, cabe explicarlo entre otras cosas por la persistencia de la violencia en Afganistán, donde el acuerdo de paz de Estados Unidos con los talibán en febrero de 2020 no ha venido acompañado de un descenso de los ataques.

No en vano, Afganistán fue el país donde más atentados se produjeron (919) y donde más víctimas hubo (3.959). Este último dato supone que en el país asiático se registraron el 40 por ciento del total de víctimas mortales que dejó el terrorismo yihadista en 2020.

Otro de los principales motivos es que el Sahel, y en general el África Subsahariana, han pasado a convertirse en el "mayor epicentro de la actividad yihadista y el de mayor peligro de expansión", ha destacado durante la presentación del Anuario en Casa de América.

Así, a Afganistán, le siguen en el listado de los países más afectados por el terrorismo Nigeria, Burkina Faso, Malí y Camerún. Los cinco son también los que encabezan el listado con más víctimas, a los que cabe añadir Níger, en sexta posición. En total, en ellos se concentraron el 72 por ciento del total de víctimas mortales (7.200).

Irak y Siria, que hace unos años eran el principal foco de la actividad yihadista, han quedado relegados en el ránking hasta la novena y la décima plaza en términos de número de ataques y a la séptima y la octava en lo que se refiere a víctimas mortales.

Buena prueba de cómo la actividad yihadista se ha ido desplazando hacia el continente africano es que los diez atentados de este tipo con mayor número de fallecidos en 2020 ocurrieron en este escenario. África alberga además el grupo terrorista más mortífero del último año, Boko Haram.

LAS FILIALES GANAN PESO

Por otra parte, Igualada ha resaltado que las "estructuras centrales" tanto de Al Qaeda como de Estado Islámico "están perdiendo peso" en detrimento de sus filiales. En el caso del grupo terrorista que fundó Usama bin Laden, esta cesión se ha hecho "de buena gana" mientras que en el caso de sus rivales se han visto "obligados por su derrota territorial".

"Estas franquicias regionales con el paso del tiempo están adoptando agendas puramente locales, conscientes de que necesitan el apoyo de la población civil para sobrevivir", ha explicado el director de OIET, que depende de la organización de víctimas COVITE. Esta lógica les ha llevado también a "reducir los atentados sobre objetivos blandos" y adoptar "un comportamiento más insurgente".

Como resultado de ello, ha subrayado, han disminuido los ataques indiscriminados contra la población civil y han aumentado los ataques contra las fuerzas de seguridad.

Así pues, ha resumido, estamos ante "un movimiento yihadista totalmente descentralizado, en el que no hay un foco único, como hace unos años podía ser Afganistán, Siria o Irak" y en el que se ha producido un "giro gravitatorio" hacia África y en particular hacia el Sahel, instalándose en países donde antes no estaban presentes, como ha venido sucediendo por ejemplo en el este de República Democrática del Congo (RDC) y el norte de Mozambique.

"Lo realmente preocupante es que ahora tienen gran capacidad para llevar a cabo acciones terroristas y ampliar sus dominios" aprovechándose de la "agenda local" en muchos de estos países y de las circunstancias socioeconómicas y de abandono de muchos de estos territorios.

AL GOBIERNO LE PREOCUPA EL SAHEL

Esta expansión hacia África preocupa al Gobierno español, tal y como ha reconocido la secretaria de Estado de Asuntos Exteriores, Cristina Gallach. "El terrorismo yihadista es una de las graves amenazas para la seguridad global y para España en particular", ha resaltado durante la presentación del anuario.

"De los diez países con mayor número de atentados terroristas, siete se encuentran muy cerca de nosotros, en el área del Sahel, así que eso nos preocupa mucho y nos hace actuar", ha indicado, explicando que el Gobierno trabaja en el ámbito político, de la seguridad y del desarrollo para ayudar a estos países.

Además, Gallach ha alertado de la "tremendísima preocupación" que hay en los países del golfo de Guinea por el avance de la amenaza yihadista en el Sahel hacia sus territorios, con la creciente presencia en el norte de países como Costa de Marfil, Benín o Togo.

El temor es que "pueda llegar al Atlántico", ha añadido, ya que en el golfo de Guinea ya existe otro "foco de inestabilidad" como es la piratería, "que aún no tiene connotaciones yihadistas" pero si esta confluencia se produjera sería "un grave problema".

La investigadora del OIET especializada en el Sahel, Marta Summers, ha coincidido en que "lo más preocupante no es el aumento cuantitativo sino la fuerte expansión geográfica" que la actividad yihadista ha venido experimentando en los últimos años en el Sahel, tanto en el escenario que engloba a Malí, Burkina Faso y el oeste de Níger como en el de la cuenca del lago Chad, con Nigeria como epicentro.

ATENTADOS EN EUROPA

Por lo que se refiere a Europa, en 2020 hubo 17 atentados de inspiración yihadista, lo cual constituye un "dato preocupante, ya que es similar a los del periodo 2015-17" cuando el continente experimentó una ola de atentados, ha resaltado Igualada. Sin embargo, el número de víctimas no ha aumentado.

El OIET ha constatado una continuación del modus operandi empleado, en general 'low cost', mediante el uso de armas blancas y, en menor medida, con vehículos para llevar a cabo atropellos múltiples o provocar accidentes. Del total de ataques, solo el de Viena en noviembre se realizó con armas automática, ha resaltado.

En todos los casos se ha tratado de "individuos que simpatizan con ideología de Daesh pero que no pertenecen a la organización", ha precisado Igualada, que ha llamado la atención de un preocupante fenómeno: "el vínculo directo entre centros penitenciarios y los atentados que se están produciendo en Europa occidental".

Así, ha incidido en que "casi el 50 por ciento de los atentados mantienen una vinculación directa con lo que está ocurriendo en los centros penitenciarios" al tratarse de ataques dentro de prisiones, cometidos por individuos que tras haber sido condenados por yihadismo reinciden tras su puesta en libertad o por presos comunes que se radicalizaron durante su estancia en prisión.

Esto supone, ha valorado, que los programas de prevención y desradicalización "no están funcionando como deberían", por lo que ha instado a revisarlos y también a que se dé tanto formación adecuada como la protección necesaria al personal penitenciario para poder hacer frente al asunto. "Podemos tener un grave problema en Europa en los próximos años", ha advertido.