Publicado 03/06/2020 15:02CET

Un tribunal de Francia aprueba enviar a Felicien Kabuga ante la justicia internacional por el genocidio en Ruanda

Ruanda.- Un tribunal de Francia aprueba enviar a Felicien Kabuga ante la justici
Ruanda.- Un tribunal de Francia aprueba enviar a Felicien Kabuga ante la justici - ONU

MADRID, 3 Jun. (EUROPA PRESS) -

Un tribunal de Francia ha aprobado este miércoles el traslado al Mecanismo para los Tribunales Penales Internacionales (MTPI) del millonario Félicien Kabuga, considerado el principal financiador del genocidio de Ruanda de 1994 y uno de los individuos más buscados por estos sucesos.

El fallo del Tribunal de Apelaciones de París permitirá que Kabuga sea entregado ante el MTPI para ser juzgado por los cargos por genocidio y crímenes contra la humanidad cometidos entre abril y julio de 1994, según ha informado la cadena de televisión francesa France24.

Kabuga, de 84 años, fue detenido en mayo en Asnières del Sena, donde residía con una identidad falsa, en una operación "sofisticada y coordinada, con registros simultáneos en varios lugares". El magnate estaba en busca y captura de Interpol por orden de Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), que le acusa de siete cargos genocidio y crímenes contra la Humanidad por el genocidio.

El sospechoso, un empresario de etnia hutu, está acusado de financiar a las milicias que perpetraron la matanza de cerca de 800.000 tutsis y hutus moderados durante un periodo de cien días en 1994. Además era el presidente del comité de gestión de la Radio Televisión Libre de las Mil Colinas (RTLM), considerada "la voz del genocidio".

Organizaciones de supervivientes del genocidio reclamaron al MTPI que permitiera que Kabuga sea juzgado en Ruanda por su implicación en la masacre. "Estábamos preocupados por la posibilidad de que pudiera morir antes de que se hiciera justicia. Ahora hay alivio porque va a enfrentarse a un tribunal", ha explicado a DPA Charles Ngarambe, superviviente de la masacre.

Ngarambe era profesor de una escuela en la localidad de Mukarange, en la región de Byumba, situada en el norte de Ruanda y en la que residía Kabuga. Consiguió escapar días antes de que empezara el genocidio en 1994 pero perdió a nueve miembros de su familia.

El MTPI juzga los casos del genocidio de Ruanda en la vecina Tanzania pero los fiscales han solicitado que Kabuga permanezca detenido de forma provisional en La Haya (Países Bajos) por la situación derivada de la pandemia del coronavirus.

Sin embargo, un consorcio de organizaciones de supervivientes del genocidio ha solicitado que Kabuga sea juzgado en Ruanda porque es allí donde cometió los crímenes que se le atribuyen. "Felicien Kabuga no era una personas normal. Sería primordial juzgar a uno de los supuestos cerebros del genocidio en suelo ruandés", ha afirmado el consorcio de organizaciones de supervivientes de la matanza en una carta abierta remitida al IRMCT.

El consorcio argumenta que si Kabuga es procesado en Ruanda habrá más supervivientes que podrán seguir todo el proceso judicial. El jueves pasado, otro fugitivo acusado por el genocidio, Ladislas Ntaganzwa, fue condenado a cadena perpetua por un tribunal ruandés. Fue detenido en Congo en 2015 y fue extraditado a Ruanda para ser sometido a juicio.

CONDENAS POR EL GENOCIDIO

El TPIR, una corte especial con sede en Arusha (Tanzania), ha condenado a al menos 60 criminales de alto perfil por haber impulsado e iniciado el genocidio. El resto de casos han pasado a manos del Mecanismo Residual de Tribunales Penales, que ejerce como tribunal sucesor.

Jean Damascene Bizimana, secretario ejecutivo de CNLG, una entidad ruandesa creada para combatir la ideología del genocidio, ha dicho que aunque Kabuda no empuñara un arma, utilizó su dinero para coordinar el genocidio.

De acuerdo con la documentación que el fiscal general de París ha presentado, Kabuga ha vivido "con impunidad en Alemania, Bélgica, República Democrática del Congo, Kenia y Suiza" y estaba residiendo en un suburbio de París con una identidad falsa cuando fue detenido".

Kabuga está acusado de financiar la masacre y de importar grandes cantidades machetes de China que luego fueron utilizados por la milicia Interahamwe para ejecutar a sus víctimas. Este rico empresario hutu, amigo del presidente ruandés Juvenal Habyarimana, fue imputado en 1997 por siete cargos: complicidad en genocidio, incitación directa y pública a cometer genocidio, intento de cometer genocidio, conspiración para cometer genocidio y persecución y exterminación relacionada con el asesinato masivo de tutsis y hutus moderados en Ruanda.

Las raíces del conflicto entre hutus y tutsis se remontan varias generaciones pero el genocidio se desató tras la muerte del presidente Habyarimana, víctima del derribo de su avión presidencial con un misil el 6 de abril de 1994. Tras la muerte del mandatario, la milicia Interahamwe lanzó una campaña de ejecuciones que se prolongó durante 100 días, en muchas ocasiones despedazando a sus víctimas en sus casas, en iglesias, estadios de fútbol o en barricadas.

A día de hoy todavía se están descubriendo fosas comunes, especialmente desde que los condenados que han cumplido sus penas han aportado información sobre el lugar en el que enterraron o abandonaron a sus víctimas.