Trump dice que la frontera es "sagrada" y vuelve a atacar a la Prensa por las protestas contra él en Pittsburg

Donald Trump
REUTERS / JOSHUA ROBERTS
Publicado 31/10/2018 14:56:27CET

   El magnate alienta el miedo preelectoral contra los inmigrantes para impulsar a sus votantes mientras se enfrenta a las críticas de la comunidad judía y de las minorías por no criticar el discurso de los supremacistas blancos

   MADRID, 31 Oct. (OTR7PRESS) -

   El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha terminado desviando la atención de las elecciones legislativas, conocidas como 'midterm' y que se celebrarán el próximo 6 de diciembre, y ha centrado el debate en una cuestión identitaria de quien tiene o no derecho a la ciudadanía estadounidense.

   En sucesivos mensajes a través de Twitter, el mandatario ha calificado este miércoles la frontera como "sagrada" y ha asegurado que "NO" permitirán la entrada de la 'caravana de migrantes' llena de "matones muy malos" y "pandilleros".

   Además, apenas dos minutos antes, el presidente volvió a atacar a la Prensa y a las "Nueva Falsas Noticias" de las protestas que se desarrollaronen la localidad de Pittsburg este martes durante su visita a la ciudad donde fueron masacradas once personas.

   Tras una campaña en la que no ha dejado de lanzar guiños a su electorado con mensajes aún más duros contra la inmigración, el magnate dio este martes un paso más al decidir que él y sus decisiones están por encima de la Constitución. Y es que no ha pestañeado al anunciar que está dispuesto a derogar, mediante una orden ejecutiva, un enmienda constitucional, algo que ya se han apresurado a decirle destacados republicanos como Paul Ryan que no puede hacer, aunque quiera. Entre los amplios poderes presidenciales no se encuentra el de cambiar a golpe de decreto leyes que exigen para su modificación una amplia mayoría parlamentaria.

   Pero el neoyorquino, libre de ataduras, ha asegurado que en una entrevista que quiere poner fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento, algo que recoge la Enmienda 14 de la Constitución estadounidense. Para él es una "tontería" y es "absolutamente ridículo" que por el hecho de nacer en EEUU se pueda tener derecho a ser un ciudadano como el resto y gozar de los mismos derechos y privilegios.

   Trump ha hecho este controvertido anuncio que legalmente no puede tener mucho recorrido, tras haber enviado a más de 5.000 soldados a la frontera con México para detener a la caravana de migrantes que partió desde Honduras rumbo al país norteamericano.

   Desde la ONG Save the Children han expresado su preocupación por la militarización de la frontera sur y han advertido al Gobierno de Trump de que los centroamericanos que viajan en la 'caravana' tienen el "derecho" a solicitar asilo.

   "Ni podemos ni guardaremos silencio sobre el trato que el Gobierno de Estados Unidos da a niños, niñas y familias que emigran desde países centroamericanos", ha subrayado la directora de la ONG en el país norteamericano, Carolyn Miles, que ha llamado a evitar nuevos miedos y traumas para niños que ya han sufrido un viaje agotador.

   Save the Children ha recordado en un comunicado que desplazarse para solicitar asilo no es un delito y que el trato denigrante a las niñas, niños y adolescentes migrantes es "inconcebible". En este sentido, ha recalcado su oposición tanto a la detención como a la separación familiar en un país donde ya hay retenidos más de 13.000 menores no acompañados.

   "La historia nos juzgará en base a cómo respondamos ahora", ha añadido Miles, en cuya opinión es momento de "tomar una decisión". "O acoger y proteger a la infancia migrante en situación de vulnerabilidad o colocar barreras y mandar al Ejército para separar a las niñas y los niños de la seguridad que les garantiza la ley", ha agregado.

RECHAZADO EN PITTSBURGH

   Con un discurso migratorio que ha endurecido más en las últimas semanas de campaña electoral de cara a alentar a sus base electoral, fundamentalmente de clase media y blanca, el presidente no puede escapar de las críticas que relacionan sus mensajes incendiarios con la crispación política y social que vive el país.

   Trump y muchos de sus principales ayudantes han visto el tema migratorio como el más efectivo entre sus partidarios. Se esperaba que el presidente hiciera un anuncio sobre nuevas acciones en la frontera este martes, pero eso fue desechado para que pudiera viajar a Pittsburgh, donde 11 personas fueron masacradas en una sinagoga durante los servicios del sábado.

   Pero a su llegada a la ciudad estadounidense, el mandatario ha tenido que enfrentarse al rechazo de una enorme parte de la comunidad judía que ha impulsado una carta abierta con más de 76.000 firmas diciéndole que no era bienvenido a Pittsburgh en los funerales de los once judíos asesinados este sábado mientras estaban en una sinagoga. No quieren la presencia Trump hasta que no condene de manera enérgica y sin ambigüedades el discurso que alimentan los supremacistas blancos.

   El dirigente se ha pronunciado este miércoles en su red social favorita: Twitter y ha destacado que las "pequeñas" protestas no las vieron (puede ser que gracias al cordón de seguridad que le precede) y ha vuelto a responsabilizar a las "falsas nueva historias" de lo publicado, algo que ha calificado de "vergonzoso".

   El presidente acudió junto con su esposa Melania a Pittsburgh en medio de las muestras de rechazo y de las manifestaciones de cientos de personas contra su presencia en el lugar, ya que le consideran responsable del clima de odio y de antisemitismo creciente en EEUU.

   Trump ha estado acompañado por la primera dama, Melania Trump; su hija Ivanka Trump; y su yerno Jared Kushner, según ha recogido la cadena de televisión estadounidense CNN. En el lugar ha sido recibido por el rabino de la congregación, Jeffrey Myers, y el embajador israelí en el país, Ron Dermer.

   Durante su visita, ha encendido velas en la entrada de la sinagoga, si bien no ha accedido al santuario, que sigue siendo considerado como la escena de un crimen. Además, ha colocado piedras en las once estrellas de David en el jardín de las instalaciones, como manda la tradición judía.

   Posteriormente, ha visitado a los agentes heridos que se encuentran ingresados en un hospital local.

   Frente a la sinagoga se han concentrado vecinos del lugar que han portado pancartas para protestar contra la presencia de Trump, mientras que funcionarios locales han rechazado acompañarle en la visita.

   El alcalde de Pittsburgh, Bill Peduto, quien pidió recientemente a Trump que aplazara la visita, tampoco ha estado presente. Su portavoz, Tim McNulty, ha resaltado que "el foco del alcalde son los funerales y apoyar a las familias".

   Tampoco han estado presentes los dos senadores de Pensilvania ni el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, ni los líderes demócratas en ambas cámaras, Chuck Schumer y Nancy Pelosi.

   El responsable del ataque en la sinagoga Árbol de la Vida, Robert Bowers, reconoció el lunes los cargos que pesan contra él y que podrían acarrear la pena de muerte, tal y como ha informado la agencia británica de noticias Reuters.

   Bowers, de 46 años y según la investigación de las autoridades, irrumpió en la sinagoga en torno a las 09.45 de la mañana hora local, armado con un fusil de asalto AR-15 y tres pistolas, todas de la compañía Glock, con las que abrió fuego de manera indiscriminada durante 20 minutos en tres zonas de lugar de culto: la entrada, el atrio y el sótano.

   Durante el tiroteo y durante el posterior enfrentamiento con la Policía, Bowers proclamó gritos antisemitas. "Todos los judíos deben morir", "están cometiendo un genocidio contra mi gente", "solo quiero matar judíos", afirmó.

   Las autoridades federales creen que Bowers, de raza blanca y un historial de declaraciones y amenazas antisemitas en las redes sociales que se entregó a la Policía tras resultar herido, actuó en solitario.

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