Publicado 21/04/2021 16:40CET

UE.- Bruselas fija criterios para identificar inversiones verdes sin aclarar aún el papel del gas natural y la nuclear

Archivo - HANDOUT - 04 March 2021, Belgium, Brussels: Valdis Dombrovskis, Executive Vice-President of the European Commission in charge of an Economy that Works for People, and Commissioner for Trade, speaks during a press conference on the European Pilla
Archivo - HANDOUT - 04 March 2021, Belgium, Brussels: Valdis Dombrovskis, Executive Vice-President of the European Commission in charge of an Economy that Works for People, and Commissioner for Trade, speaks during a press conference on the European Pilla - Dati Bendo/European Commission/d / DPA - Archivo

BRUSELAS, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -

La Comisión Europea ha presentado este miércoles los criterios que utilizará para determinar si una actividad económica puede ser considerada como 'verde' o sostenible, pero por el momento ha dejado de lado la clasificación que tendrán la energía nuclear y el gas natural, sobre los que decidirá más adelante.

Las normas adoptadas por el Ejecutivo comunitario completan la normativa que entró en vigor el pasado año y que tiene el objetivo de combatir el blanqueo ecológico o 'greenwashing', es decir, que se anuncien como sostenibles actividades económicas que en realidad no los son.

Este reglamento establece que, para que una actividad económica pueda ser calificada como sostenible, debe contribuir "sustancialmente" a alguno de los objetivos recogidos en el mismo. Los criterios técnicos adoptados este miércoles por la Comisión Europea "definen qué actividades contribuyen sustancialmente" a dos de estos objetivos: la mitigación y la adaptación al cambio climático.

"Damos un paso adelante con la primera taxonomía climática que ayudará a empresas e inversores a saber si sus inversiones son realmente ecológicas, algo esencial si queremos movilizar inversión privada hacia actividades sostenibles y hacer que Europa sea climáticamente neutra en 2050", ha destacado el vicepresidente económico del Ejecutivo comunitario, Valdis Dombrovskis.

Así, se trata del primer conjunto de requisitos que adopta la Comisión Europea y estará sujeto a una "revisión regular" porque es un documento "vivo" que "evolucionará a lo largo del tiempo a la luz de nuevos acontecimientos y avances tecnológicos".

En particular, los criterios incluyen sectores como la industria, la energía forestal, el transporte o la construcción y, según cálculos de Bruselas, cubre el 40% de las empresas cotizadas en sectores que son responsables de casi un 80% de las emisiones directas de gases de efecto invernadero.

EL FUTURO DE LA NUCLEAR Y EL GAS NATURAL

Sin embargo, los criterios presentados este miércoles dejan fuera, por el momento, a la energía nuclear y el gas natural, dos fuentes de energía cuya inclusión en la 'taxonomía' sobre inversiones y actividades económicas sostenibles genera mucha polémica.

Las organizaciones ecologistas presionan para que no puedan ser consideradas como alternativas sostenibles, pero países como Francia y los socios del Este han escrito recientemente a la Comisión Europea para reivindicar la libertad de cada capital para diseñar su mix energético durante la transición ecológica.

Por el momento, el Ejecutivo comunitario ha aplazado el debate y durante la rueda de prensa de este miércoles se ha limitado a afirmar que tomará decisiones más adelante sobre ambos casos.

Con respecto al gas natural, el documento señala que se adoptarán reglas a lo largo de este año que cubrirá el gas natural y las tecnologías relacionadas como una "actividad de transición". Además, Bruselas estudiará la posibilidad de adoptar legislación "específica" para incluir las actividades de gas que contribuyan a reducir las emisiones de CO2 pero no pueden quedar cubiertas por el reglamento de la taxonomía porque no cumplen los criterios establecidos.

En relación al papel de la energía nuclear, Dombrovskis no ha descartado que la decisión pueda tomarse antes de que acabe el año, una vez que finalice la revisión del informe que Bruselas encargó al respecto al Centro Común de Investigación (JRC).

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