Publicado 02/06/2021 15:51CET

UE.- Bruselas pedirá a finales de año reforzar Schengen contra cierres indiscriminados de fronteras como en pandemia

Archivo - Un agente de la Policía en un control en la frontera entre República Checa y Alemania por el coronavirus
Archivo - Un agente de la Policía en un control en la frontera entre República Checa y Alemania por el coronavirus - Armin Weigel/dpa - Archivo

BRUSELAS, 2 Jun. (EUROPA PRESS) -

La Comisión Europea prepara para finales de año una reforma del Código de Schengen para ganar en "agilidad" a la hora de actuar ante cierres unilaterales e indiscriminados de fronteras interiores por parte de algunos Estados miembro, tal y como ocurrió en 2015 durante la llamada 'crisis de refugiados' o más recientemente con las restricciones a la libre circulación durante la pandemia de coronavirus.

"Es cierto que con la crisis migratoria y la pandemia hemos visto que existe la tentación de cerrar de manera casi automática, a menudo sin coordinación, y esa no es una buena fórmula", ha indicado en una rueda de prensa en Bruselas el vicepresidente del Ejecutivo comunitario responsable de migración, el conservador griego Margaritis Schinas.

En los primeros meses de pandemia hasta 19 países impusieron el cierre unilateral de sus fronteras impidiendo la libe circulación del área Schengen, a pesar de las reiteradas llamadas de Bruselas para aplicar medidas alternativas que no pasaran por una prohibición generalizada de los desplazamientos.

El objetivo de la propuesta prevista para finales de este 2021 es mejorar la capacidad del sistema de Schengen para responder de manera "ágil, flexible y proporcionada" a amenazas graves; y de hacerlo de manera coordinada y con las salvaguardas necesarias para que la reintroducción de los controles sean un mecanismo "de último recurso".

Las reglas actuales de Schengen permiten la reintroducción temporal de este tipo de control reforzado para contener, por ejemplo, riesgos serios para el orden público; pero condiciona estas medidas a que sean ajustadas a las necesidades y limitadas en el tiempo.

En la actualidad un total de siete Estados miembro, además de Noruega e Islandia, tienen su frontera cerrada con el argumento de contener el coronavirus o de hacer frente a la amenaza terrorista.

Pero el cierre en varios de ellos, como Francia y Alemania, se sitúa mucho más allá de la pandemia ya que mantienen controles ininterrumpidamente desde 2015, cuando la presión migratoria sobre algunos países de entrada a la UE coincidió en el tiempo con graves atentados en otros países del bloque, como Francia o Bélgica. Bruselas, pese a tener poderes para expedientar a los países por abusar de estas normas, no ha actuado contra ninguno de ellos hasta ahora.

Así las cosas, la Comisión trabaja en una propuesta de reforma con cambios "específicos" al Código de funcionamiento de Schengen para adaptar su aplicación a "las lecciones aprendidas durante la pandemia", es decir, para evitar que se vuelvan a producir cierres "unilaterales e indiscriminados".

Schinas ha defendido Schengen como un elemento fundamental del acervo comunitario y ha avisado de que actuar para "fragmentar o condicionar" la libre circulación en esta área sin fronteras, tal y como se apuntó con la idea de un 'miniSchengen', sería dar "un paso atrás" para la Unión Europea.

Entretanto, el Ejecutivo comunitario ha presentado este miércoles una estrategia para tratar de "defender Schengen desde dentro", mejorando su funcionamiento para asegurar que la libre circulación de personas, mercancías y servicios se mantiene entre sus miembros "en cualquier circunstancia".

Una de las claves es controlar mejor la frontera exterior y reforzar la cooperación entre Policías para ganar en seguridad "sin introducir controles dentro del área Schengen", ha dicho la comisaria de Interior, la socialista sueca Ylva Johansson.

"Esta estrategia impulsará la confianza y la gestión para poder anticiparnos mejor, estar preparados y reaccionar", ha continuado la comisaria, quien ha asegurado que se empeñará en garantizar que los Estados miembro "cumplen su parte".

Entre las ideas es modificar el funcionamiento del mecanismo de supervisión y evaluación, que depende de Bruselas pero que ahora considera demasiado burocrático, para que haya un control entre pares que permita comprobar que cada país cumple correctamente las reglas Schengen.

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