Publicado 24/06/2020 17:41CET

UE.- España y Hungría admiten sus diferencias de cara al futuro sistema europeo de control de las migraciones

El ministro húngaro avisa de que una "ola migratoria" causada por el Covid supondría riesgos para la salud y para la economía

MADRID/BRUSELAS, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -

La ministra de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Arancha González Laya, se ha reunido este miércoles con su colega de Hungría, Péter Szijjártó, y ha reconocido que ambos tienen "puntos de vista no todos coincidentes" sobre cómo asegurar la solidaridad entre países europeos en la gestión de las migraciones.

Hungría rechaza toda solución que pase por un reparto de los inmigrantes con cuotas obligatorias. Este miércoles, preguntado en rueda de prensa, no ha mencionado siquiera la posibilidad de este mecanismo y se ha limitado a decir que España y Hungría están de acuerdo en que hay que actuar "con mucha firmeza" contra las mafias que trafican con personas.

Para ello, ha apostado por reforzar la vigilancia en las fronteras, lo mismo en el Mar Mediterráneo que en los Balcanes, y "hacer imposible que puedan actuar porque están perjudicando y poniendo en mucho riesgo a las personas que tratan de llegar a Europa". "Nuestra visión del mundo es diferente por nuestra situación geográfica, pero tenemos puntos en común", ha asegurado.

Szijjártó también ha advertido de que la pandemia de coronavirus puede impulsar más migración hacia Europa, porque la enfermedad afectará más a países que tienen más dificultades. "Queremos evitar que llegue otra ola migratoria a Europa que significaría un riesgo muy grande para la salud y también para la economía porque ya millones han perdido su puesto de trabajo", ha dicho.

González Laya ha reconocido que el futuro pacto migratorio europeo necesita "grandes dosis de consenso" para que pueda aprobarse antes de que termine el año y ha señalado que las conversaciones son para eso, para ir construyendo un consenso que "va a ser complicado".

La ministra española ha señalado que la discusión ha girado en torno a cinco aspectos, empezando por que ambos están de acuerdo en la necesidad de combatir a las mafias. También lo están en enfocar los esfuerzos europeos en los países de origen de los migrantes para ayudar al desarrollo de economías no muy competitivas que no generan empleos de calidad para sus amplias poblaciones jóvenes.

En tercer lugar, ha señalado la necesidad de distinguir, con regulaciones específicas, entre migración, asilo y refugio, términos estos últimos para los que hay normativa internacional que, según ha dicho, ambos quieren respetar.

Otro elemento es la posibilidad de abrir vías legales para inmigrar, en función de las necesidades del mercado de trabajo y que, en opinión de España, puede ser una manera útil de ordenar los flujos migratorios.

En lo que no están de acuerdo es en cómo poner en práctica la solidaridad europea y eso que, ha señalado, ambos son países que están en la primera línea de la frontera europea. "Entendemos que tenemos una contribución que hacer a la protección de las fronteras externas de la UE pero necesitamos la solidaridad del resto de los miembros de la Unión", ha dicho la ministra.

UNA REFORMA PENDIENTE DESDE 2015

La reforma de la política de asilo y migración es un reto pendiente para la UE desde que en 2015 la llegada masiva de demandantes de asilo colapsó la capacidad de acogida de países en la primera línea, como Italia y Grecia.

Desde entonces, Bruselas trata de desbloquear unas negociaciones que los Estados miembros congelaron por las diferencias enormes entre quienes reclaman un mecanismo de solidaridad obligatorio para repartir el peso de la acogida entre todos los países y no solo los de entrada y quienes, como Hungría, rechaza toda solución que pase por cuotas obligatorias.

Así las cosas, la comisaria de Interior, Ylva Johansson, y el vicepresidente del Ejecutivo comunitario responsable de Migración, Margaritis Schinas, negocian desde hace meses en bilateral con las capitales para tratar de cerrar una propuesta que querrían haber presentado esta primavera pero que la crisis del coronavirus primero y ahora la negociación del presupuesto europeo hacen poco probable que se haga pública hasta después del verano.

Varios países, entre ellos España, han sugerido a Bruselas aparcar esta reforma hasta que los Veintisiete logren un acuerdo para el plan de recuperación y el marco presupuestario plurianual, según han indicado a Europa Press distintas fuentes europeas.

FONDO EUROPEO

Este miércoles los dos ministros han hablado también del Fondo de Recuperación que prepara la UE, para "alinear posiciones" teniendo en cuenta que ambos quieren un acuerdo cuanto antes para así poder activar el mercado único europeo.

Por último, ambos han expresado su deseo de impulsar la relación bilateral, en el plano económico --en Hungría opera 200 empresas españolas que generan 5.000 empleos-- y también en el cultural. El español, ha explicado el ministro húngaro, es cada vez más popular en Hungría y el nuevo plan curricular permite elegirlo como primer idioma extranjero.

Además, ha avanzado que Hungría quiere abrir un Consulado en Málaga --que se sumaría a los de Madrid y Barcelona-- para atender al creciente número de visitantes húngaros. El año pasado viajaron a España 220.000 húngaros y 190.000 españoles visitaron Hungría.