Publicado 15/03/2021 14:10CET

UE.- Varios gobiernos de la UE piden activar la suspensión de visados a países que no acepten a migrantes deportados

Archivo - Un grupo de migrantes en Hungría.
Archivo - Un grupo de migrantes en Hungría. - SRDJAN STEVANOVIC/GETTY IMAGES - Archivo

BRUSELAS, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

Países Bajos, Austria, Dinamarca y República Checa se han unido este lunes para pedir a la Comisión Europea que acelere los pasos para activar la suspensión de visados a países terceros que no cooperen con la deportación de migrantes que se encuentran en situación irregular en Europa.

Según una carta a la que ha tenido acceso Europa Press, los cuatro estados miembros han solicitado a Bruselas que confirme ya qué países están cooperando adecuadamente con la readmisión de migrantes y tome medidas ya contra los que no se abran a cooperar.

Para ello, reclaman usar el mecanismo adoptado en 2019 para estudiar restringir los visados de entrada para periodos cortos a los países que no acepten de vuelta a sus nacionales en situación irregular.

Esta petición llega cuando los ministros del Interior y de Exteriores de la UE se reúnen de forma telemática para estudiar cómo identificar más países y lograr que se comprometan con la devolución. En la carta, este grupo de países entiende que no hay que dilatar más el debate y la UE debe pasar a la acción con las herramientas que ya tiene la Comisión en su mano.

"Los países con un historial de no cooperación deben ser informados inmediatamente por la Comisión sobre su inclusión en la lista de no cooperantes y participar en un diálogo activo con puntos de referencia claros y un plazo predeterminado", ha indicado la carta de las cuatro capitales.

Según defienden, Bruselas tiene que proponer "medidas concretas" de conformidad al código de visados, teniendo en cuenta las relaciones generales de la UE con el tercer país en cuestión.

Esta cuestión llega en medio del debate sobre si Europa debe dar 'más palos' o 'más zanahorias' en su acercamiento a los países de origen de la migración ilegal, un fenómeno ante el cual estos países subrayan que el mecanismo europeo no se trata de un "palo" y que es un instrumento "justo" y "templado".