Publicado 01/11/2021 10:23CET

Uganda, ante la creciente amenaza yihadista desde República Democrática del Congo a través de la milicia islamista ADF

Investigadores tras la explosión de una bomba en un autobús en Uganda
Investigadores tras la explosión de una bomba en un autobús en Uganda - JOSEPH KIGGUNDU / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

El líder del grupo juró lealtad a Estado Islámico, que ha reclamado ya sus primeros ataques en el país

MADRID, 1 Nov. (EUROPA PRESS) -

El grupo yihadista Estado Islámico en África Central (ISCA) ha reclamado durante las últimas semanas la autoría de una serie de atentados en Uganda, los primeros que perpetra en el país africano, incidentes que han hecho saltar las alarmas ante el riesgo de una expansión de la amenaza extremista desde República Democrática del Congo (RDC).

El primer ataque de ISCA, que opera también en el norte de Mozambique, fue perpetrado a principios de octubre contra una comisaría de la capital, Kampala, suceso al que siguieron otro ataque contra un bar de esta ciudad y a un atentado suicida contra un autobús en el distrito de Mpigi (centro).

Las operaciones de ISCA en RDC están vinculadas al grupo islamista ugandés Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), que en 2019 sufrió una escisión tras la detención en 2015 de su líder, Jamil Mukulu. Así, Musa Baluku, quien ocupó su puesto, anunció que juraba lealtad a Estado Islámico tras varios meses de informaciones sobre contactos entre ambos grupos.

Las ADF fueron creadas en 1995 y quedaron bajo mando de Mukulu --nacido como David Steven--, quien sufrió un proceso de radicalización tras su conversión al islam y quien llegó a estar en contacto con el fundador de la organización terrorista Al Qaeda, Usama bin Laden, durante su etapa residiendo en Sudán a principios de los años noventa.

Mukulu había participado en 1991 en ataques contra la Mezquita Antigua de Kampala --ahora la Mezquita Nacional de Uganda-- que se saldaron con cuatro muertos, si bien fue liberado dos años después tras ser absuelto de asesinato.

Al grupo se unió posteriormente el Ejército de Liberación Nacional de Uganda (NALU), encabezado por Amon Bazira --quien fue viceministro de Inteligencia durante el régimen de Obote (1980-1985)--, con el objetivo declarado de derrocar al presidente ugandés, Yoweri Museveni, quien había accedido al cargo en 1986.

En este contexto, las ADF-NALU se alzaron en armas denunciando una persecución contra la comunidad musulmana, desencadenando unos combates que se saldaron con la victoria del Ejército en 2003, tras lo que el grupo optó por ubicar sus bases en el este de RDC y comenzar un proceso de reorganización.

Desde entonces, las acciones de las ADF se mantuvieron a menor escala, especialmente en la provincia congoleña de Ituri, cerca de la frontera con Uganda, para resurgir con fuerza en 2014, cuando lanzaron una serie de ataques que marcaron su regreso a la primera línea de la insurgencia en el este de RDC.

El grupo sufrió un importante varapalo en 2015 con el arresto en Tanzania de Mukulu, quien un año antes había sido sentenciado a muerte en rebeldía por un tribunal congoleño y quien fue entregado al Tribunal Penal Internacional (TPI) para ser juzgado por supuestos crímenes de guerra y contra la humanidad.

Sin embargo, la detención de Mukulu supuso el ascenso de Baluku --sancionado por Naciones Unidas y Estados Unidos--, bajo cuyo mando el grupo recrudeció sus ataques hasta su decisión en 2019 de jurar lealtad a Estado Islámico y empezar a actuar bajo la bandera de ISCA.

LOS LAZOS CON ESTADO ISLÁMICO

El fallecido líder de Estado Islámico, Abú Bakr al Baghdadi, ya había mencionado la existencia de una Provincia de África Central en 2018, año en el que además se registró el mayor número de víctimas mortales en ataques achacados a las ADF, superado en 2019 cuando Muluku juró lealtad al grupo, según recoge el Programa sobre Extremismo de la Universidad George Washington.

Ante esta situación, el presidente de RDC, Félix Tshisekedi, ordenó a finales de octubre de 2019 una ofensiva a gran escala contra el grupo para "exterminarlo definitivamente", lo que derivó en un repunte de los ataques de las ADF contra la población civil para vengar sus pérdidas.

Las operaciones militares de RDC no han logrado eliminar las actividades de las ADF y, a pesar de que Estado Islámico nunca ha mencionado directamente al grupo en sus comunicados de propaganda, el propio Baluku dijo en 2020 que las ADF "ya no existen".

"Las ADF dejaron de existir hace mucho. En estos momentos somos una provincia, ISCA, que es una de las numerosas provincias que componen Estado Islámico, bajo mando del califa y líder de todos los musulmanes Abú Ibrahim al Hashimi al Quraishi --quien sucedió a Al Baghdadi en octubre de 2019--", dijo Baluku en septiembre de 2020.

Así, el Programa sobre Extremismo de la Universidad George Washington subraya que "hay un número creciente de pruebas que sugieren que las ADF han establecido lazos de comunicación con Estado Islámico", así como un nexo financiero para gestionar sus actividades, lo que permitiría al grupo una expansión de las mismas.

Este aumento de las capacidades se vio reflejado en el ataque ejecutado en octubre de 2020 contra la prisión central de la ciudad de Beni --capital de Kivu Norte--, que se saldó con la fuga de más de 1.300 personas, muchas de los cuales fueron capturados por sus lazos con las ADF y que habrían vuelto a sus filas.

Sin embargo, el grupo de expertos de la ONU sobre RDC afirmó en diciembre de 2020 que, "pese a que Estado Islámico ha reclamado la autoría de muchos ataques en Beni, no ha sido posible establecer ningún vínculo directo entre los grupos", lo que el Programa sobre Extremismo de la Universidad George Washington achaca a "la naturaleza extremadamente aislada de las ADF".

EL "REGRESO" A UGANDA

En este contexto, los recientes ataques de ISCA podrían apuntar a un intento por parte de las ADF de volver a hacer girar sus operaciones hacia Uganda, su lugar de creación, mientras que Museveni ha prometido actuar para erradicar nuevamente la amenaza.

De hecho, la Policía ugandesa habló de "terrorismo interno" tras el atentado contra un bar en Kampala en el que, según Estado Islámico, había "agentes y espías del Ejército cruzado ugandés". En respuesta, Museveni lo achacó a "cerdos parásitos" y dijo que los responsables serán capturados.

Asimismo, el mandatario dijo que el responsable del atentado perpetrado contra un autobús "era parte" de un grupo enviado por las ADF para llevar a cabo atentados durante el funeral del general Paul Lokech, un subinspector de la Policía muerto en agosto.

Por otra parte, hizo hincapié en que "la rendición de cuentas total de los criminales de las ADF arrancó irreversiblemente" y en que "su impunidad terminó en la fase de terrorismo urbano", tras abogar por trabajar "con los hermanos países africanos" para hacer frente al grupo.

El propio presidente reconoció el jueves que "pese a algunos éxitos en la lucha contra el terrorismo, hay huecos en las capacidades policiales en el país" y denunció una "infiltración" en la Policía por parte de "elementos criminales", tal y como recogió 'Daily Monitor'. "Ni la insurgencia con base rural ni el terrorismo urbano supondrán un desafío para nuestras capacidades", destacó.

En este sentido, el ministro de Seguridad, Jim Muwhezi, subrayó que "no puede decirse que haya lapsos en la seguridad", si bien reconoció "laxitud" antes del primer ataque, e hizo hincapié en que las fuerzas de seguridad "han logrado mantener este país seguro durante muchos años", según el diario 'Nile Post'.

Sin embargo, estos sucesos --que han derivado en varias detenciones-- han aumentado la preocupación y el Gobierno de España ha desaconsejado los viajes al país, a menos que sea esencial, dado que "el nivel de alerta terrorista es elevado", según el Ministerio de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación.

Por su parte, el portavoz de la Policía de Kenia, Bruno Shioso, afirmó que Nairobi está "alerta" ante la situación en Uganda y agregó que "se han adoptado medidas" para reforzar la seguridad en el país, objetivo de ataques por parte del grupo terrorista Al Shabaab --vinculado a Al Qaeda-- en la frontera con Somalia.

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