Uruguay.- El equipo de Lacalle Pou reclama al Gobierno saliente "juego limpio" tras su declaración sobre Bolivia

Publicado 05/12/2019 17:08:11CET
El presidente electo de Uruguay, Luis Lacalle Pou
El presidente electo de Uruguay, Luis Lacalle Pou - Mauricio Zina/SOPA Images via ZU / DPA

MADRID, 5 Dic. (EUROPA PRESS) -

El equipo del presidente electo de Uruguay, Luis Lacalle Pou, ha reclamado este jueves al Gobierno saliente de Tabaré Vázquez "juego limpio", después de que el ministro de Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, emitiera una declaración sobre la crisis política en Bolivia en la que habla de "golpe de Estado".

Nin Novoa emitió un comunicado de cara a la cumbre del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) que se celebra estos días en Brasil para denunciar "una ruptura del orden democrático" en Bolivia y pedir al bloque económico que actúe en consecuencia.

Ernesto Talvi, que será el ministro de Exteriores del Gobierno de Lacalle Pou, ha lamentado que "Nin Novoa haya tomado una decisión tan importante sobre el tema Bolivia sin consultar con el gobierno entrante".

"Sería deseable que entre todos consigamos mejorar la política: hacer del juego limpio una política de Estado", ha dicho el líder del Partido Colorado en su cuenta oficial de Twitter.

Hasta ahora, Uruguay era junto a México de los pocos países de América Latina que han optado por mantenerse neutrales respecto a las crisis políticas en Bolivia y Venezuela. Sin embargo, Lacalle Pou ya avanzó que corregiría la política exterior de la nación suramericana.

Así, en el caso de Venezuela, ha anticipado que reconocerá al líder opositor Juan Guaidó como "presidente encargado" de Venezuela. "Tenemos que saldar esa deuda con el pueblo venezolano y tenemos que saldar esa deuda con el respeto integral a la democracia y a los Derechos Humanos", dijo.

Lacalle Pou ganó en la segunda vuela del 24 de noviembre dando un vuelco al resultado electoral del 27 de octubre, que colocó en primera posición al candidato oficialista, Daniel Martínez. Con ello, el próximo 1 de marzo pondrá fin a los quince años de Gobierno de la coalición izquierdista Frente Amplio, a la que sustituirá una alianza conservadora.